Marc Márquez y las banderas: ¿por qué no celebra con la española o la catalana?

Luis Tejo
Marc Márquez celebrando su cuarto campeonato de MotoGP. (AP Photo/Alberto Saiz)

Es, indudablemente, la noticia deportiva del fin de semana. El piloto Marc Márquez se ha proclamado campeón mundial de motociclismo en MotoGP, tras terminar tercero en la última carrera, el Gran Premio de la Comunidad Valenciana en el circuito Ricardo Tormo de Cheste. A sus apenas 24 años, se trata de la cuarta vez en cinco temporadas que logra acabar el primero en la máxima categoría; en su brillante palmarés también hay un título de Moto2 y otro del tercer nivel, que en 2010 todavía se llamaba 125cc.

Como manda la tradición, el triunfador celebró su hazaña dando una vuelta de honor al asfalto valenciano mientras recibía los aplausos del público. Es costumbre que el piloto homenajeado circule a velocidad más baja y aproveche para ondear la bandera de su país de origen. Sin embargo, Márquez, natural de Cervera (Lérida), no llevaba ni la rojigualda española ni la senyera catalana, sino un extraño lienzo de color rojo.

En tiempos convulsos de nacionalismo exacerbado y procesos independentistas que han generado no pocas tensiones, unos y otros se han sorprendido con la elección de Marc, aunque no deberían, pues lleva haciendo lo mismo desde 2014. Y no es otra cosa que el símbolo de su club de fans oficial: un número 93, el que usa en su moto, en blanco sobre fondo rojo. Aunque esta vez lo modificó ligeramente, puesto que la cifra que lucía es el 1 que identifica a los campeones.

Márquez lo hace, precisamente, para evitar tensiones ante lo convulso del panorama político actual, un asunto en el que nunca ha querido meterse, concentrado como está en las motos. Hasta 2013 sí sacó la bandera española en sus festejos, pero en el circuito japonés de Motegi el año siguiente optó por homenajear a su peña de admiradores, que tiene sede en su pueblo, cuenta con más de 2.000 miembros y es muy activa en redes sociales: en Facebook, por ejemplo, supera holgadamente los 150.000 seguidores. El grupo surgió en 2010 por iniciativa de su tío Ramón y cuenta con una tienda en la que se venden todo tipo de productos con el 93 blanco en fondo rojo.

No obstante, esta actitud le ha valido críticas, tanto de los españolistas (por haber dejado de lucir la enseña nacional) como, en menor medida, de los catalanistas (porque nunca se le ha visto con la cuatribarrada):

Y eso que, precisamente, Márquez se centra en su 93 y en sus seguidores porque no quiere hacer ningún desprecio a nadie. De hecho, se siente orgulloso de su identidad catalana y española, hasta el punto de ser uno de los pocos pilotos que mantienen su residencia fiscal en España, a pesar de que tendría fácil buscar mejores condiciones tributarias: su pueblo está a poco más de 100 kilómetros del paraíso fiscal de Andorra. Pero con lo crispado que está el ambiente cualquier gesto es susceptible de despertar odios, por sensato que parezca.

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