Marcelo recibe la puntilla que condena su carrera en la élite

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Marcelo gesticula estirando los brazos durante el partido del Real Madrid contra el Sevilla
Marcelo, durante un partido del Real Madrid. Foto: Denis Doyle/Getty Images.

Marcelo Vieira da Silva Júnior fue noticia ayer en la actualidad deportiva por dos motivos. El primero se puede considerar positivo: este 12 de mayo se han cumplido 33 años desde que vino al mundo en la ciudad brasileña de Río de Janeiro. Sin embargo, la fiesta se le aguó por la otra razón que le llevó a los titulares: el defensa se quedó fuera de la convocatoria del Real Madrid de cara al partido importantísimo que tiene que disputar esta misma noche en Granada, en el que, tras la victoria de anoche del Atlético de Madrid sobre la Real Sociedad, el triunfo es fundamental para mantener las aspiraciones blancas al título de Liga.

Lo llamativo es que Marcelo no está sancionado y, que sepamos, tampoco sufre ninguna lesión. Al menos, el club no ha emitido recientemente ningún parte médico a su nombre, como sí lo hay de Ferland Mendy, el otro lateral izquierdo de la plantilla, que no está disponible por una periostitis tibial que le dejará, como mínimo, dos semanas fuera (es decir, todo lo que queda de campeonato). El número 12 sale de la lista por una decisión puramente técnica.

¿Qué motivos podrían llevar a Zidane a prescindir de uno de los pocos defensas sanos que le quedan, el único específico para el costado zurdo de la retaguardia, ante una cita tan importante como la de hoy? No hay explicación oficial, así que solo podemos especular. Algunos diarios, entre ellos el As, apuntan a una discusión entre el futbolista y el entrenador a cuento de una cuestión táctica durante un ejercicio en la práctica de ayer.

Muy fuerte ha tenido que ser la bronca para que Zizou opte por una decisión tan radical y que le complica tanto la vida en las circunstancias actuales. Y más teniendo en cuenta que el francés y el carioca siempre han tenido una relación cordial. Otros medios, como Cuatro, indican que la causa serían en realidad unas pequeñas molestias en una rodilla. Todo son suposiciones, en tanto que no existe confirmación al respecto desde el club; con lo que sí contamos, porque lo publicó él mismo en su cuenta de Instagram, es con un vídeo de Marcelo haciendo malabarismos tras el entrenamiento de ayer, en el que no da la sensación de que tenga daño físico alguno.

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Más allá de los malabarismos que tendrá que hacer el cuerpo técnico madridista para componer una alineación de garantías, el hecho es que muchos aficionados no echarán demasiado de menos a Marcelo en el enfrentamiento de hoy. Porque en lo que va de temporada, a juicio de buena parte de la afición merengue, su rendimiento está dejando bastante que desear. En partidos como la semifinal de Champions contra el Chelsea fue protagonista negativo, con una de las peores actuaciones que se le recuerdan con la camiseta blanca.

Para hacernos a la idea de su mala forma actual podemos recurrir al siempre socorrido mundillo del humor tuitero y de los memes. El citado encuentro contra los londinenses estaba programado para un día después de las elecciones a la presidencia de la Comunidad de Madrid, y quiso la casualidad que Marcelo, quien cuenta también con nacionalidad española, fuera nombrado vocal suplente de una mesa. No hizo falta que se llegara a presentar porque, según trascendió, "una señora mayor" se ofreció a ocupar su puesto. El equívoco sobre si se refería a el lugar en la mesa o en el equipo madridista dio para muchas bromas, como puedes ver aquí. No son pocos los aficionados que, con sorna, se mostraban convencidos de que la señora mayor habría hecho un papel más digno que él en Stamford Bridge.

Semejante decadencia es sorprendente en vista de que, durante los últimos años y hasta hace bien poco, Marcelo ha estado considerado uno de los mejores laterales izquierdos del mundo; bastantes seguidores incluso se atrevían a colocarle como el primero indiscutible y a nombrarle heredero de su compatriota Roberto Carlos. Y, a priori, los 33 años que acaba de cumplir tampoco son una edad excesiva para un futbolista. Hay muchos ejemplos de jugadores mayores que él que siguen rindiendo al máximo.

¿Cómo ha pasado Marcelo de ser una referencia mundial a convertirse casi en un lastre para el Real Madrid? Pueden desarrollarse muchas teorías al respecto. Nosotros vamos a quedarnos con una que requiere conocer el contexto y recordar un dato fundamental: llegó al Real Madrid en navidades de 2006, cuando todavía tenía 18 años. Fue uno de los fichajes de la etapa de Ramón Calderón, que se lo compró al Fluminense de su ciudad natal por una cifra cercana a los 8 millones de euros, un importe considerable para un jugador de esa edad en aquella época.

Marcelo, jugador del Real Madrid, en el aire a punto de caer al suelo tras recibir una falta, quejándose del golpe
Marcelo, en enero de 2007, en uno de sus primeros partidos como jugador del Real Madrid. Foto: Miguel Riopa/AFP via Getty Images.

En principio, el jovencísimo Marcelo venía para ser un recambio a largo plazo del propio Roberto Carlos, a quien aún le quedaba bastante recorrido. Incluso se planteó la posibilidad, finalmente desestimada, de que al principio se quedara en el filial para ir ganando experiencia en el fútbol europeo. Y de hecho ese primer medio año, a las órdenes de Fabio Capello, su presencia fue testimonial, con solo seis participaciones en el equipo.

Pero ese mismo verano de 2007 el número 3, pese a haber renovado su contrato poco antes, se marchó al Fenerbahçe turco. El nuevo entrenador, Bernd Schuster, decidió confiar en Marcelo y darle el puesto de titular, ya que las alternativas no le convencían: el recién fichado Royston Drenthe, de características más ofensivas, no le terminaba de convencer, y a Gabriel Heinze le veía más como central que como lateral. Así, se consolidó en el once con apenas 19 años.

Y, con algún que otro altibajo sobre todo debido a las lesiones, ahí se ha mantenido durante catorce años. Eso son muchos partidos, tantos como 527 según las estadísticas. Es decir, muchos kilómetros recorridos en tantas carreras arriba y abajo por la banda. El desgaste físico que eso supone es brutal.

Porque además, Marcelo es un lateral izquierdo brasileño en el sentido más tópico de la expresión. Podemos decirlo claramente, que no pasa nada: sus cualidades como defensor son normales tirando a mediocres. Ni es un gran recuperador de balones, ni destaca como marcador, ni es un prodigio táctico, ni se caracteriza por estar siempre colocado en el lugar oportuno. Es el mismo defecto que, con honrosas excepciones, padece la inmensa mayoría de los zagueros de élite en su país.

No supone ningún problema porque lo compensa, con creces, gracias a su aportación ofensiva. Es velocísimo, tiene un manejo de balón envidiable, un desplazamiento en largo y un disparo lejano más que notables, y su capacidad para el regate y el desborde son difíciles de igualar incluso para extremos natos. Haciendo todo eso desde el lateral y no desde posiciones más adelantadas, tiene la ventaja de que puede aportar apoyos continuos al centro del campo, siendo fundamental para la construcción del juego, y también propiciar contraataques fulgurantes que pillen al oponente desprevenido cuando es necesario. En un equipo como el Real Madrid, que tradicionalmente se caracteriza más por avasallar a sus rivales en ataque que por preocuparse de defenderse, estas cualidades son muy útiles y valoradas. En otro sitio quizás no funcionaría tan bien, pero para la Casa Blanca es ideal.

Marcelo, futbolista del Real Madrid, avanzando con la pelota controlada con su pierna izquierda
Marcelo avanzando con el balón durante un partido del Real Madrid. Foto: Manuel Queimadelos/Quality Sport Images/Getty Images.

El problema es que semejante despliegue requiere una capacidad física colosal. Y el treintañero Marcelo ya no la tiene. Simplemente los pulmones ya no le dan. No es capaz de ofrecer lo mismo que antes en los dos tercios más adelantados del campo. Y tampoco consigue tapar las carencias más cerca de su portería, que antes disimulaba mejor. Ha llegado un punto en que es más lo que quita en defensa que lo que da en ataque.

Aún le queda un año de contrato por delante, pero en el Real Madrid ya hay quien piensa que está más que amortizado y que su etapa debe terminar este mismo verano. Sobre todo teniendo en cuenta que la inversión de 50 millones hecha por Mendy hace dos años por fin parece que está empezando a funcionar. Y además, que por detrás viene pisando fuerte el canterano Miguel Gutiérrez (este no; otro más joven), a quien no se quiere cortar la progresión. 

Solo quedaría agradecerle los servicios prestados, idealmente de forma más digna que a otras glorias que no salieron precisamente por la puerta grande, y o bien concederle la carta de libertad o bien esperar a que alguien presente una oferta para hacerse con sus servicios. Por dinero no sería, porque no es previsible que nadie quiera dar una cantidad demasiado elevada. No descartemos que vuelva a Brasil o que, como Roberto Carlos, se decante por clubes de ligas europeas menores, con salarios altos acorde a su condición de leyenda, pero mucha menos exigencia.

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