Mariano Díaz era la clave con la que no acertaba Zidane

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Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press Sports via Getty Images
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Ganó el Real Madrid el Clásico salvando un matchball espectacular con el cual no sólo se reengancha en La Liga, sino que le gana además al Barça en el gol average frente a frente. Eso son dos puntos de ventaja cuando quedan 12 partidos por jugarse. El partido sirvió además de escarnio para varios jugadores: Toni Kroos, que se quedó sin minutos en el descalabro ante el City, Carvajal y Ramos, que estuvieron especialmente fallones ante los de Pep Guardiola entre semana, y Vinicius, que acabó siendo la gran estrella del partido y firmó su primer gol en un Clásico.

Pero si hubo una figura de la que se hablará toda la semana, esa será Mariano Díaz.

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El delantero proscrito del equipo. El canterano que le ganó la batalla a Borja Mayoral en le Castilla cuando Zinedine Zidane entrenaba el filial. El hombre que tuvo que marcharse a Lyon para demostrar que tiene mucho gol más allá de su desvencijado estilo con el balón en el pies. Ese mismo fue quien sentenció el Clásico nada más saltar al campo.

Entró por Benzema para perder tiempo, en el minuto 91 y medio. Zizou, que le ha relegado todo el año y sólo ahora, 26 partidos después, le ha permitido debutar en el Liga, le hizo un gesto con el dedo como última instrucción. “Molesta de lado a lado”, parece que le insinuó el técnico. Y Mariano se recorrió medio campo para presionar la salida del Barça, luchó por ganar un saque de banda largo de Carvajal y se plantó sólo ante Ter Stegen por pura potencia. Se trastabilló y casi en semifallo, marcó el 2-0 por el palo corto.

David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images
David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images

El catalán es un jugador muy sui generis, sin duda, pero tiene gol. Lo demostró en el Clásico, lo demostró cuando saltó al terreno de juego ante el Atlético de Madrid en la final de la Supercopa de España en Yeda, y lo ha demostrado siempre que le han dejado. A priori, y viendo los toros desde la barrera, parece un jugador aprovechable para el Real Madrid, sobre todo en estos días de vacas flacas de cara a la meta contraria.

Y es que en dos minutos —y sin ánimo de ofender a nadie— Mariano ha marcado la mitad de goles en Liga este año que Gareth Bale. El galés se quedó sin jugar en el Clásico y Zidane, que finalmente apostó por Mariano en detrimento de un Luka Jovic con horchata en las venas, decidió que sería el de Premiá del Mar el que se llevaría el “premio” de disputar ese último minuto de juego en el duelo ante el Barça.

El contraste con los casi 15 minutos de los que disfrutó Jovic, o los 20 de Bale, ante el Manchester City en el Bernabéu el miércoles pasado, fue palpable. Mariano no tendrá pedigrí de gran jugador, ni un estilo de esos que llaman la atención en cuanto tocan la pelota, pero tiene un físico privilegiado, es pura potencia y, sobre todo, corazón. Cualquiera hubiera salido a no mancharse en ese último minuto del Clásico. Mariano saltó al campo para robarse un sitio en las portadas de mañana. Tiene hambre y se nota.

Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press Sports via Getty Images
Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press Sports via Getty Images

Por eso ahora cabe preguntarse qué hubiera sido del Real Madrid ante el Celta de Vigo, ante el Levante, o ante el propio City, si cuando mejor jugaban los blancos, hubiera salido Mariano al campo a pelear como un jabato.

Quizás era la clave con la que no acertaba Zidane en esta plantilla, ese hombre gol que lejos de ser Mbappé, Lewandowski o Haaland, tiene tantas ganas de comerse el mundo que se lleva por delante cualquier obstáculo que le pongan. Porque el francés ha conseguido algo importante. Ha conjugado de nuevo un gran equipo. Ha recuperado a un Isco imparable, a Toni Kroos, ha destapado el jarro de las esencias con Fede Valverde, y su apuesta por Thibaut Courtois ha terminado por pagar réditos. Tanto así que incluso tras perder ante el Manchester City no daba la impresión de que el equipo estaba muerto —como sí la dio el año pasado—, pero sin duda pedía a gritos un hombre gol. Y ahora aparece Mariano.

Quién sabe. Tal vez la solución estaba en casa y la cabezonería de Zidane (la misma que demostró una vez más poniendo a Marcelo de titular en un partido importante) no le haya permitido disfrutarla hasta ahora.

Rectificar es de sabios. Zizou tiene ahora 12 partidos por delante para enmendar su error con Mariano.

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