Marisol confiesa que sufrió abusos sexuales y físicos desde niña

(Photo by Aurora Fierro/Cover/Getty Images)
(Photo by Aurora Fierro/Cover/Getty Images)

Con el auge del #MeToo el desgarrador testimonio de Pepa Flores, Marisol, cobra más importancia que nunca. Fue abusada sexual y físicamente desde los ocho años de edad.

Mientras España adoraba a esa niña rubia de ojos cristalinos que siempre sonreía y cantaba alegremente en las películas, la vida de Marisol era un auténtico infierno de miedo, palizas, abusos sexuales e intentos de suicidio.

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Rubia de bote, adolescente a la que no dejaron crecer ni experimentar, niña que perdió la inocencia por culpa de los que la explotaban laboral y personalmente… la historia de Pepa Flores es realmente triste.

Vanity Fair hace eco de las conversaciones que la propia Marisol tuvo con Francisco Umbral en lo que iba a ser una biografía valiente y sin tapujos que jamás llegó a ver la luz. Sin embargo esos brutos esconden secretos a voces tan dolorosos como traumáticos para Pepa Flores.

Ella empezó con ocho añitos cuando fue contratada por un empresario junto a ocho niños más para formar el grupo ‘Los Joselitos del cante’. Era una niña sin escolarizar y de origen humilde y, de pronto, se vio cantando por toda España pero eso no fue precisamente un regalo para ella.

Lejos de su familia, la obligaban a dormir con la amante del empresario que le pegaba unas palizas horribles. En sus propias palabras: “Yo tenía ocho años y dormía durante el viaje en la misma cama que la querida del empresario, una tal Encarna, que me daba unas palizas de muerte, pero con saña y mala sangre. Me tenía ojeriza, y no sé por qué todavía.”

Y prosigue: “En Lérida me dio tal paliza que me dejó el cuerpo como el de un nazareno. El empresario me invitó a comer en Gerona y me dijo que me levantara el vestido. Cuando me vio mandó a llamar a mi padre inmediatamente y me mandó para Málaga. Figúrate tú cómo tenía que estar yo que, cuando llegamos al corralón, mi abuela al verme se desmayó en la hamaca.”


(Photo by Keystone-France/Gamma-Keystone via Getty Images)
(Photo by Keystone-France/Gamma-Keystone via Getty Images)


Además de los abusos físicos, también le robaron la inocencia a tan temprana edad practicando sexo en la misma cama en la que ella estaba de niña: “Cuando yo dormía con aquella tía, el empresario se acostaba con ella y hacían de todo. Así que cuando llegué a Madrid estaba ya más rascada que la estera de un baño. ¡Fíjate tú! Y querían hacer de mí el modelo de niña inocente, conformista y buena, para que fuera la referencia de todos los niños de nuestra generación. No saben nada de las putadas que nos han hecho a mí y a mi familia”.

Con el paso de los años Pepa fue descubierta por Manuel Goyanes que la tiñó de rubia, la bautizó como Marisol e incluso le operó la nariz. La artista retirada recuerda su temprana adolescencia como un verdadero infierno: “Yo estaba como secuestrada. Cuando ya siendo mayor quería conocer chicos me lo prohibían. Y si de los que conocía me gustaba alguno, me lo aislaban inmediatamente. Yo era intocable, ¿entiendes?, era su negocio”

Las fotos para las revistas de promoción de sus películas se las hacía un amigo de Goyanes y aquí llegaron los abusos sexuales: “En uno de aquellos días de sesión que estaba yo en el estudio, el fotógrafo se puso a desnudarme, a meterme mano por todo el cuerpo y a preguntarme si ya me había hecho mujer. Yo estaba asombrada. Le tenía miedo a todo en aquella casa. Ten en cuenta que no podía ni rechistar. Más tarde, un día cualquiera, descubrimos en la cocina muchas fotos de niñas desnudas con vendas en los ojos. Se lo dijimos a Goyanes y se quedó como si nada. Aquella misma noche cuando fuimos a cenar el fotógrafo estaba sentado y muy risueño en nuestra misma mesa”.

Por si todo este calvario fuese poco, Pepa se arma de valor y confiesa que: “Me llevaban a un chalet del Viso y allí había gente importante, gente del régimen, a verme desnuda, a mí y a otras niñas.”

Todo esto llevó a Pepa a querer ‘matar’ a Marisol para siempre y, además de desaparecer de la vida pública, posó desnuda en Interviú como reclamo de su empoderamiento, sin embargo, tiempo después supimos que ni siquiera esa sesión fue consentida por ella, otra trampa más.

Pepa ha intentado suicidarse en dos ocasiones, en la primera se tomó un bote entero de calmantes y su señora de servicio la encontró agonizando y pudo ser salvada. Públicamente se contó que la habían operado de apendicitis, mentiras y más mentiras. La segunda vez que se intentó quitar la vida fue en casa de una amiga suya, pero también se vio afortunadamente truncado.



Es triste revisionar las películas de esta inocente niña feliz sabiendo la desgracia que se oculta tras esos ojos azul cielo. Su voz no ha sido suficientemente escuchada y los que abusaron de ella, deberían pagar. ¿Conocías la historia de Pepa Flores? ¿Qué opinas al respecto?

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