Más de un millón de votos por correo podrían ser rechazados en las elecciones presidenciales de EEUU

Jesús Del Toro
·8 min de lectura

Las elecciones presidenciales estadounidenses del 3 de noviembre de 2020 tienen un componente nuevo por su magnitud y sus implicaciones en el resultado final: la enorme cantidad de sufragios que se han emitido y se emitirán en la modalidad de voto por correo.

En las elecciones de Estados Unidos ha existido usualmente un volumen significativo de votos postales, pero la cantidad y la proporción del total de esos votos en 2020 son de magnitud mayúscula, sobre todo porque es el método de sufragio elegido por millones de ciudadanos ante la pandemia de covid-19. Votar por correo es una forma adecuada de cumplir con ese acto cívico sin correr el riesgo de contagiarse del coronavirus por asistir a los centros de votación.

Sobres con boletas de voto por correo de las elecciones presidenciales de 2020 son organizadas por las autoridades electorales en San José, California (Justin Sullivan/Getty Images)
Sobres con boletas de voto por correo de las elecciones presidenciales de 2020 son organizadas por las autoridades electorales en San José, California (Justin Sullivan/Getty Images)

De acuerdo a la televisora NBC News, se prevé que 70 millones de ciudadanos voten por correo en las presentes elecciones presidenciales, una cifra que es equivalente al 60% de todos los votantes y es considerablemente mayor que toda la cantidad de personas que votaron en 2016 por el republicano Donald Trump.

Hasta el momento ya se han recibido más de 34 millones de votos, de acuerdo a la citada televisora, y más serán recibidos en los próximos días, incluso después del 3 de noviembre si el sello de correo del voto postal es de esa fecha o anterior.

Pero una cantidad importante de esos votos, que podrían exceder el millón, podrían ser descartados y no contar para el cómputo final, lo que podría tener influencia en el resultado electoral en estados muy competidos, donde la diferencia de votos que reciba Trump y los que reciba su rival demócrata, Joe Biden, será posiblemente pequeña.

Según análisis, los votos por correo de hispanos, afroamericanos, mujeres, jóvenes y personas que no acostumbran sufragar de ese modo son los que tienen más riesgo de ser rechazados, de acuerdo a NBC News.

Pero esos votos no serán presumiblemente rechazados porque sean fraudulentos, como ha clamado Trump sin mostrar evidencia al respecto del voto por correo en general. Esos votos podrían ser no considerados porque el proceso de llenado y envío de boletas por el ciudadano y su posterior conteo por las autoridades electorales son susceptibles de error, sobre todo en los estados que no tienen mucha experiencia en el procesamiento masivo de este tipo de sufragios.

Por ejemplo, en algunos estados se requiere que la boleta electoral sea, una vez llenada, colocada dentro de un primer sobre de seguridad, y este a su vez colocado dentro de otro sobre mayor. Si la boleta solo es colocada dentro del segundo sobre (omitiendo el uso del sobre de seguridad), ese voto podría no ser aceptado. A las boletas que están en esa situación se les ha denominado “desnudas” y su condición se debe a que el ciudadano no se dio cuenta que debía utilizar los dos sobres.

Funcionarios electorales en el Condado de Miami-Dade, Florida, verifican las firmas en sobres de votos por correo de la elección presidencial de 2020. (AP Photo/Lynne Sladky, File)
Funcionarios electorales en el Condado de Miami-Dade, Florida, verifican las firmas en sobres de votos por correo de la elección presidencial de 2020. (AP Photo/Lynne Sladky, File)

Miles de “boletas desnudas” podrían así ser rechazadas y sus votos no ser incluidos en el cómputo electoral.

Y, en algunos casos, los ciudadanos simplemente no llenan adecuadamente las boletas, o las firman con una rúbrica que puede lucir distinta a la que está almacenada en los sistemas de las autoridades electorales locales.

De acuerdo a la televisora ABC News, empleados electorales verifican si la firma del ciudadano en los sobres del voto postal coincide con la almacenada en sus sistemas. Si la firma no coincide, por tener un trazo diferente, el voto es rechazado. Algo que es pertinente si se tratase en efecto de una firma falsa (y por ello posiblemente un voto emitido por alguien diferente al ciudadano registrado para votar) pero que puede desechar muchos votos legítimos si el funcionario juzga que la firma no coincide aunque haya sido trazada efectiva y legítimamente por el ciudadano en cuestión.

Y si el ciudadano simplemente olvido firmar el sobre de su voto por correo, su boleta será descartada.

En algunos estados la ley autoriza a las autoridades electorales a informar al ciudadano de posibles problemas de su boleta para que pueda corregirlos dentro de cierto plazo, pero en muchos otros los electores simplemente nunca se enteran si su boleta por correo tenía un error ni tienen oportunidad de corregirlo.

Además, muchos votos por correo serán rechazados si arriban fuera del plazo, que varía según los estados. Esa demora puede originarse en que el ciudadano tardó excesivamente en enviar su boleta o por demoras del Servicio Postal. Esta última situación resulta especialmente problemática y desde meses antes de la elección se ha dado un debate, y una exigencia, sobre el imperativo de que el Servicio Postal entregue en tiempo y forma todos los votos postales, algo que no ha quedado claro claro tras ciertas medidas tomadas por el titular de esa entidad, un millonario cercano a Trump.

Inclusive, en varios estados se ha pedido a los ciudadanos que no manden sus boletas por correo sino que depositen sus sobres en los buzones especiales colocados en los precintos de votación temprana y en los instalados el día de la elección, a fin de evitar que demoras o irregularidades en el Servicio Postal impidan que su voto por correo sea recibida a tiempo.

Así, sea por errores o demoras del ciudadano al llenar o enviar su boleta postal, por errores de funcionarios electorales o por retrasos en el arribo de las boletas a las autoridades en la materia, se estima que una gran cantida de votos por correo podrían no ser contabilizados.

Un votante deposita el sobre de su voto por correo de las elecciones presidenciales de 2020 en una urna especial colocada fuera de un precinto de votación en Seattle, Washington (AP Photo/Elaine Thompson)
Un votante deposita el sobre de su voto por correo de las elecciones presidenciales de 2020 en una urna especial colocada fuera de un precinto de votación en Seattle, Washington (AP Photo/Elaine Thompson)

Por ejemplo, en las elecciones primarias de principios de este año, en Michigan se recibieron cerca de 1.6 millones de votos por correo y fueron rechazados unos 13,500 (un 0.85%). En 2016 Trump ganó ese estado, que fue decisivo, por una diferencia de menos de 11,000 votos ante Hillary Clinton. Si se considera que el voto postal en la elección general será mayor que en la primaria, los votos por correo que podrían ser rechazados podrían ser decenas de miles, una cantidad que podría ser crítica si la elección, como se espera, resulta cerrada en ese estado.

Casos similares podrían darse en otros estados decisivos. En Wisconsin, Trump ganó en 2016 con un margen de casi 23,000 votos, la misma cantidad de votos por correo rechazados en la elección primaria de abril pasado. Y en Pennsylvania, donde 20,000 votos por correo fueron rechazados de un total de 1.5 millones, la cantidad de sufragios postales que podrían ser rechazados podría ser mucho mayor, pues se estima, según NBC News, que se recibirán unos 3 millones de votos por correo. En 2017 Trump ganó en ese estado con un margen de poco más de 44,000 votos.

En total, durante las primarias de principios de año en la mitad de los estados del país cerca de 2% de los votos por correo fueron rechazados, lo que, de proyectarse a la elección general, sugiere que más de un millón de esos sufragios podrían ser no contabilizados.

Y, al margen de qué tantos votos por correo sean recibidos, contados o rechazados, es posible que en los días siguientes a la elección del 3 de noviembre se realicen impugnaciones legales para que se revise la validez de los votos por correo que fueron contados o se reconsidere los que fueron rechazados, lo que podría conducir a un largo proceso de litigio legal y, en su caso, de recuentos que podrían provocar que no se disponga con resultados oficiales en uno o varios estados en los días inmediatos tras la elección y haya que esperar (como sucedió en Florida en 2000) a que se desarrollen, lo que puede tomar semanas, todo el proceso de decisión judicial y recuento de votos.

Las autoridades electorales en los estados y localidades se han esforzado en general por reducir errores en el voto por correo, y algunos estados ofrecen un amplio plazo posterior al 3 de noviembre para que esas boletas sean recibidas y contadas. Pero, por la severa polarización política presente y por el considerable peso que el voto postal tendrá en el conjunto de la elección, se requerirá de mucha paciencia y rigor para realizar el conteo de modo completo y adecuado.

Por ello, es posible que la definición de un ganador tome varios días y no pueda darse la noche de la elección, como ha sido usual en elecciones pasadas. Esa espera estará llena de tensión, y se ha hablado de que Trump podría proclamarse ganador prematuramente o rechazar una ventaja de Biden acusando fraude en el voto por correo. Biden también podría rechazar un resultado desfavorable para su causa si este no incluye un conteo completo de todos los votos.

Y si la elección se va a los tribunales, como en 2000 en Florida, pasarán muchos días antes de que pueda dilucidarse quién ocupará la Casa Blanca el 20 de enero de 2021, cuando comience el próximo periodo presidencial.