La Masia, de taller de talento a fábrica de billetes

La inminente salida de Louie Barry por 3 millones tras solo seis meses como azulgrana pone de relieve el cambio en el modelo formativo barcelonista.
La inminente salida de Louie Barry por 3 millones tras solo seis meses como azulgrana pone de relieve el cambio en el modelo formativo barcelonista.


REPORTAJE ESPECIAL

La Masia ya no es lo que era. Lo constata la escasez de jugadores procedentes de las categorías inferiores al primer equipo en los últimos tiempos. Desde que Sergi Roberto pasara a ser miembro a pleno efecto hasta que Carles Aleñá logró lo propio el pasado verano han transcurrido seis años sin que se consolidara ningún otro canterano. Hoy Aleñá está en el Betis y si bien es cierto que también han promocionado Moussa Wagué y más recientemente Carles Pérez, el senegalés apenas ha contado con oportunidades, sin olvidar que Riqui Puig y Álex Collado siguen en el filial e Ilaix Moriba en el Juvenil A. Sin embargo, si hay un movimiento que explica el nuevo rumbo de la otrora envidiada escuela de fútbol azulgrana es el de Louie Barrie.

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El inglés llegó en verano procedente del West Bromwich Albion con la etiqueta de ser una de las mayores promesas del fútbol británico. Había agotado el contrato con los baggies y su llegada no supuso coste alguno para la plantilla del Juvenil A, que acababa de gastarse casi medio millón de euros en la incorporación del central brasileño Igor Gomes un año después de la salida de Eric Garcia hacia el Manchester City. El Barcelona demostró entonces estar más pendiente de la cotización y revalorización de chavales en formación que de proteger y promocionar el talento autóctono.

Con Barry ha sucedido exactamente lo mismo. Incorporar a un jugador de calidad contrastada pero que, a la postre, no se acaba adaptando y sale traspasado por tres millones de euros. Podría ser una buena noticia en términos financieros si no se hubieran producido despropósitos como el de Philippe Coutinho pero si algo queda claro es que el vivero azulgrana hoy vive más pendiente de poder revalorizar a jóvenes jugadores que de potenciar el talento, que se atasca en el paso del filial, capaz de fichar a medio centenar de jugadores los últimos tres años, al primer equipo.

Solo un talento tan arrebatador como el de Ansu Fati ha logrado encontrar su propio hueco, aunque el guineano acumule dos meses y medio sin ser titular porque Ernesto Valverde no quiere que regrese a la disciplina del Juvenil A. Antes de su eclosión fue Xavi Simons, otra de las joyas de la cantera, el que decidió hacer las maletas en dirección al PSG para que, días después, el Barcelona rechazara poner un millón de euros sobre la mesa para recuperar a Takefusa Kubo, hoy nuevo jugador del Real Madrid tras mantener en el fútbol profesional japonés la meteórica trayectoria que se le adivinaba hace cuatro años, cuando tuvo que abandonar la Masia.

Hoy son Alejandro Marqués y Konrad De La Fuente los que pueden marcharse en breve. Ambos acaban contrato en junio de este año y ninguno de los dos ha llegado a acuerdo alguno con el club, que puede verse forzado a aceptar una salida en el mercado de invierno para no quedarse con las manos vacías, con lo cual ni siquiera el nuevo rumbo de aprovechar el prestigio de la Masia para aumentar el precio de jóvenes jugadores estaría acabando de funcionar como había dispuesto el club. Hubo un tiempo en el que el Barcelona presumía de "fabricar Balones de Oro". Hoy quien sabe si se plantearía su venta.

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