Mateu Lahoz, el árbitro que siempre quiere ser el protagonista y lo fue en el derbi sevillano

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Spanish referee Antonio Mateu Lahoz (R) speaks to Real Betis' Moroccan defender Zouhair Feddal (L), Real Betis' Spanish defender Marc Bartra and Real Betis' Spanish midfielder Sergio Canales (C) during the Spanish League football match between Sevilla FC and Real Betis at the Ramon Sanchez Pizjuan stadium in Seville on June 11, 2020. (Photo by CRISTINA QUICLER / AFP) (Photo by CRISTINA QUICLER/AFP via Getty Images)
Mateu Lahoz tras señalar penalti a favor del Sevilla. (Foto: CRISTINA QUICLER / AFP)

El denominado nuevo fútbol deja algo frío. Sin público, la sensación es que no hay diferencia alguna entre un Sevilla-Betis y un Leganés-Eibar o un Celta.Levante, que cualquier partido va a ser similar a otro salvo que sea un poco si juega el equipo del que uno es aficionado. Aunque para que nos demos cuenta de que hay muchas cosas que no van a cambiar, que van a seguir igual, ahí estuvo Mateu Lahoz para dejar claro que los árbitros van a seguir siendo protagonistas. Para mal, por supuesto.

Una atención mediática como la que tuvo este jueves por la noche el Pizjuán no iba a desaprovecharla un hombre como Mateu Lahoz, que se ha acostumbrado a que en los partidos la estrella es él y luego ya, si eso, los jugadores.

En sus tiempos mozos, Mateu era un colegiado de 'perfil Premier', digamos, de los que dejan jugar. Ello le granjeó los elogios de algunas personas, entre ellos los de José Mourinho, que le lanzó a la popularidad. Se convirtió en el árbitro que le gustaba al luso, cosa que no era necesariamente buena.

Pero por algún motivo, él sí creyó que era algo positivo, y que en cada partido tenía que dejar su huella, su sello, algo acrecentado con el paso de los años. Pasó de ser un buen trencilla que interpretaba las normas un poco a su manera a uno malo. Porque el mal árbitro es el que noche sí, noche también sale en las crónicas de los periodistas deportivos.

En estos años hemos visto a Mateu Lahoz hasta pasar por El Hormiguero, tal es su fama, y mientras cada día es peor árbitro, víctima del propio personaje que se ha creado. El penalti que señaló ayer en el derbi sevillano no es de sus errores más flagrantes, ni mucho menos. Incluso habrá quien piense que era pena máxima, que Bartra se apoya en De Jong impidiéndole saltar. Sin embargo, a mí la sensación que me deja es que el valenciano no iba a dejar pasar la oportunidad de ser él el que decidiera el derbi, el que fuera enfocado por las cámaras el día en que todo el mundo estaba viendo ese partido. Toca felicitarle, por lo tanto, objetivo cumplido. Pero qué triste.

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