Todo el mundo perdona al campeón pero Max Verstappen aún no lo es

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Second-placed Red Bull's Dutch driver Max Verstappen  arrive for he podium ceremony  after the Formula One Saudi Arabian Grand Prix at the Jeddah Corniche Circuit in Jeddah on December 5, 2021. (Photo by ANDREJ ISAKOVIC / various sources / AFP) (Photo by ANDREJ ISAKOVIC/AFP via Getty Images)
Photo by ANDREJ ISAKOVIC/AFP via Getty Images

A estas alturas, nadie parece dudar que Lewis Hamilton y Max Verstappen están dispuestos a cualquier cosa con tal de llevarse el campeonato del mundo más abierto y con más incidentes en varias décadas. Hasta cierto punto, es lógico: nadie se acordará con el tiempo de cómo se consiguió el campeonato. Si hubo un brake-test en tal recta, si no sé quién se saltó la chicane a ver qué pillaba, si esta decisión de dirección de carrera fue justa o fue injusta... Al contrario, recordamos los vergonzosos incidentes entre Prost y Senna como parte de la leyenda de ambos (y no falta narrativa en torno a ninguno de los dos).

Lo mismo pasa con Michael Schumacher, un corredor que iba siempre al límite del reglamento y que chocó de manera más o menos intencional con Damon Hill en 1994 (le valió para ser campeón) y mucho más descaradamente en 1997 con Jacques Villeneuve (no solo fue descalificado, sino que perdió todos los puntos sumados hasta ese momento). La Historia no ha sido especialmente cruel con ninguno de estos tres campeones y prueba de ello es que todos les recordamos como tales, solo por sus fines, sin pararnos demasiado a analizar sus medios.

Lo mismo piensan Hamilton y Verstappen... con una diferencia: Verstappen es el líder. Verstappen es, por lo tanto, Prost en 1989, Senna en 1990 y Schumacher en las dos mencionadas ocasiones. Verstappen es el beneficiado de una colisión con Hamilton que deje a los dos fuera, siempre que dicha colisión esté lo suficientemente justificada como para que no le pase lo que a Michael con Villeneuve. La FIA parece dispuesta a ponérselo fácil: cruzarse una chicane para arremeter contra Hamilton le costó cinco segundos de sanción en Arabia Saudí. Jugar al ratón y al gato con acelerones y frenazos en plena recta, le costó otros cinco segundos. 

Será difícil, por lo tanto, justificar una sanción más grave si un incidente parecido sucede en Abu Dhabi y, no nos engañemos, lo normal habría sido que ambas acciones hubieran acabado con los dos pilotos fuera de carrera. A nadie le sorprenderá ver algo parecido en la última carrera. Mercedes lleva semanas insinuándolo para poner presión a Verstappen y a la propia dirección de carrera, pero lo visto en Abu Dhabi invita a pensar que la FIA se va a lavar las manos pase lo que pase... salvo que sea un escándalo insoslayable.

Ahora bien, si Verstappen va a jugársela a una maniobra así, más le vale que le salga bien. A Prost no le salió bien en 1989 y solo una rocambolesca sanción a posteriori que no entendió nadie le dio el título mundial. Todo el mundo perdona a los campeones, sí, pero para eso hay que ser campeón. Verstappen, obviamente, aún no lo es y está manchando su imagen de forma un poco irresponsable. Por lo que hemos visto a lo largo del campeonato, el Red Bull puede competir con el Mercedes sin problema. De hecho, de no haberse estrellado contra el muro en la clasificación, es muy probable que Verstappen hubiera conseguido la pole en Arabia Saudí y adelantar en ese circuito era complicado incluso cuando se suponía que te estaban dejando pasar...

En resumen, si ya es de por sí una táctica arriesgada en lo deportivo, lo es aún más en términos de imagen. Jugártela a echar a Hamilton de la pista y encima no conseguirlo rozaría el ridículo. Todo dependerá, por supuesto, de cómo evolucione el Gran Premio. Yo insisto en que no me pareció que Mercedes fuera mucho más rápido que Red Bull en Arabia Saudí, no me pareció que la ventaja fuera insalvable. Vale que fue una carrera absurda en muchos momentos, en un circuito absurdo de por sí que probablemente nunca debería haber sido homologado... pero la igualdad ahí estuvo, tanto en los entrenamientos como en la carrera.

Si Verstappen consigue la pole, tendrá muchísimo ganado. Una cosa es que vayas como loco a chocarte contra tu rival y otra cosa es que le cierres un poco de más las puertas. Eso lo va a entender todo el mundo. También puede pasar que cojas ritmo, tires para adelante y se acabó, claro. La otra opción es que la pole la consiga Hamilton o que, como poco, quede por delante de su rival en la parrilla. Ahí, Verstappen va a tener que ser más inventivo. Buscar algún "undercut" o alguna circunstancia de carrera que le acerque a Hamilton.

Un escenario de entrada como el de la semana pasada, con Hamilton escoltado por Bottas en la salida, y la posibilidad de coger tres o cuatro segundos de ventaja en las primeras cinco vueltas, obliga a Red Bull a pensar en algo más que "espero a la primera curva y me lanzo contra él". Lo que está claro, en cualquier caso, es que se van a ver pocos adelantamientos entre ambos el próximo domingo. Y puede que tenga sentido que sea así. Nadie quiere dejar de ser campeón del mundo después de un año tan intenso. Lo único que se le puede pedir al que pierda es que al menos lo haga con la cabeza alta.

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