Mercier, de borrado a estandarte

San Lorenzo puso un pie en semifinales de la Copa Libertadores la noche en la que, por fin, nadie extrañó a Néstor Ortigoza. La salida del excapitán del Ciclón le pasó factura al equipo de Diego Aguirre desde la reanudación de la competencia oficial, pero en el Nuevo Gasómetro no hubo un solo hincha que se acordara del actual jugador de Olimpia. Casi toda la culpa la tuvo Juan Mercier.

¿Cuándo se juegan los cuartos de final?

Cuesta explicar por qué Mercier era suplente en San Lorenzo. Ejemplo de superación y de humildad, ‘Pichi’ pasó de borrado a estandarte. En silencio, sin gestos ni declaraciones polémicas, el ‘5’ azulgrana soportó el destierro, esperó su momento y volvió para ser la bandera del equipo. Y no en cualquier instancia. Lo hizo en el 2 a 0 sobre Lanús, por la ida de los cuartos de final de la Copa.

Le costó entrar en partido, equivocando algunos pases en el comienzo del primer tiempo. Pero se repuso con el correr de los minutos y fue clave en la apertura del marcador, jugada en la que dejó a Blandi mano a mano con Andrada. Desde entonces, fue el dueño de todos los avances de San Lorenzo, al punto de ser el jugador local que más pases dio (38, dos más que Mussis y cinco más que Belluschi y Merlini) y el más claro a la hora de darlos. 

Mercier GFX

El ex mediocampista de Argentinos Juniors terminó el encuentro con un porcentaje de acierto en los pases del 63%, pero su trabajo no se explica tanto en números como en posicionamiento. Al igual que en la Copa de 2014, Mercier estuvo en todos lados. Leyó bien cada acción del partido (sólo Caruzzo -5- interceptó más pelotas que él -3), relevó siempre a sus compañeros e hizo lo que tiene que hacer un volante central: quitar (sólo Belluschi -11-, Merlini -7- y Mussis -7- recuperaron más que él -4-) y jugar (dio dos asistencias, una terminó en gol). 

Estuvo realmente en todos lados. Incluso en la nota para la televisión posterior al partido. Allí, delante de las cámaras de Fox Sports, contestó con el bajo perfil que lo caracteriza: “Uno siempre trata de trabajar de la mejor manera, después las decisiones las toma el técnico y uno las respeta. Uno trabaja para responder cuando le toca estar”.

Bajando las escaleras para volver a sus casas, algunos hablaban del doblete de Blandi. Pero eran los menos. En el Bajo Flores, a la mayoría se le caía la baba al hablar de Mercier. Debilidad del pueblo azulgrana, el futbolista de 37 años fue el último en abandonar el campo de juego. Envuelto en la ovación final, todavía tenía fuerzas para levantar las manos y saludar a los hinchas que esperaron su retirada hacia el vestuario. 

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