¿Merece Tiziano Ferro una segunda oportunidad del público mexicano?

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Por Luis Moreno

Tiziano Ferro sepultó su carrera en México en 2006 con las polémicas declaraciones en las que se burló de las mujeres mexicanas, asegurando que todas tienen bigote. En ese entonces, el cantante italiano arrasaba entre el público latinoamericano, después de haber conquistado Europa, pero nada fue igual. Aunque Tiziano calificó sus palabras como uno de los peores errores de su vida e intentó disculparse, la distancia que se marcó con la audiencia mexicana se percibía como insalvable… hasta ahora. A casi quince años de ese episodio, un nuevo lanzamiento muestra que el cantante italiano pide una segunda oportunidad, o al menos un poco de consideración. Lo curioso es que no es un disco, sino el documental sobre su vida, titulado Ferro, que este mes es lanzado por Amazon Prime.

Tiziano Ferro en el Festival de Sanremo en febrero del 2020 (Fotografía: Daniele Venturelli/Daniele Venturelli/Getty Images )
Tiziano Ferro en el Festival de Sanremo en febrero del 2020 (Fotografía: Daniele Venturelli/Daniele Venturelli/Getty Images )

Tiziano Ferro se equivocó al utilizar un aspecto físico para burlarse de uno de sus públicos más importantes. El comentario que en principio hizo en tono de broma durante una entrevista en Italia corrió como pólvora, algo que probablemente él no tenía considerado al abrir la boca.

“Fue un programa cómico; no fueron declaraciones serias, es una estupidez pensar que yo pienso eso de la mujer mexicana. […] Espero me perdonen y México me brinde una nueva oportunidad. Soy un ser humano, me equivoco y me equivoqué. Pagaré, lo sé”, dijo tiempo después.

Un dato ilustra cómo ese tropiezo echó a perder su carrera en México: mientras que su álbum 111 Ciento once (2003) llegó al número 1 de las listas de venta en nuestro país, su siguiente material, Nadie está solo (2006); lanzado pocos meses después de la controversia, tuvo que conformarse con el puesto 14 en ventas, y el siguiente, A mi edad (2009) de plano se desplomó hasta el puesto 75 en su lanzamiento, un descalabro del que ya no se recuperó.

El agua ha corrido mucho desde aquella época y por ello quizá sea pertinente plantear si es momento de que el público mexicano se reconcilie con la obra de Tiziano que cuenta ahora con 40 años de edad. En este aspecto, la historia de su vida se antoja como una oportunidad para comprender más al personaje que quedó con el estigma de arrogancia, superficialidad y pedantería, pero que, como se muestra en el documental, tiene un trasfondo en el que ha habido más allá del error y caída.

Y es que detrás de la pantalla de la fama y de la potencia de su prodigiosa voz, se esconde un tipo vulnerable y triste con problemas de autoaceptación. Así, el documental es una gran confesión en la que Tiziano intenta iniciar una etapa ya no de su carrera, sino de su vida personal, desde una perspectiva más ligera y libre, sin cargar el peso de los dramas emocionales que disimulaba detrás de una sonrisa.

Las inquietudes de Tiziano vienen de mucho tiempo antes de alcanzar la fama, cuando era un adolescente con problemas de sobrepeso, que lo llevaron a alcanzar los 111 kilos, lo cual le hacía sentir mal consigo mismo, además de despertar burlas y hostigamiento en su entorno. Pese a que tenía talento y su voz era excepcional, las casas discográficas no lo apoyaron hasta que adelgazó, un hecho que lo marcó a nivel psicológico.

Una vez que la fama y fortuna llegaron para él, el cambio lo desequilibró. Con apenas 21 años se volvió una celebridad en su país natal. El contraste entre el rechazo y abandono y la súbita llegada de los reflectores hizo que en determinado punto él perdiera el piso y se refugiara en la bebida para sobrellevar una experiencia que lo rebasó. Sin embargo, lejos de ayudarle, el trago profundizó sus heridas hasta llevarlo a padecer de un alcoholismo que lo tuvo al borde de la cirrosis.

El otro aspecto que le hizo presa de una gran angustia fue su homosexualidad, una que le costó aceptar debido a que su público era en su mayoría proveniente de países en donde aún existen amplios sectores conservadores y machistas, como Italia, España, México y en general América Latina. Tiziano vivía en una presión permanente en la que las expectativas de la industria eran su propia jaula, una que finalmente rompió.

Tras un proceso de rehabilitación y aceptación de sus preferencias, Tiziano pudo casarse con su pareja, el estadounidense Victor Allen. Así Tiziano ha alcanzado una madurez y la superación de la que también habla en el documental como un ejemplo para todos aquellos que sufren por no aceptarse a sí mismos.

El tráiler de Ferro tuvo una acogida cálida por parte del público y los primeros comentarios sobre él han sido positivos. Con la garantía que implica tener la producción de Amazon, el documental merece al menos un vistazo, incluso entre la audiencia mexicana que quizás encuentre motivos para la reconciliación con un intérprete que, pese a todo, ha seguido sacando discos aclamados en Europa y que encadenan un éxito tras otro.

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