Si hay Messi, hay esperanza

El tridente ha marcado ya el 60% de los goles del equipo y su aportación será clave para sacar algo positivo de un Metropolitano adverso a Valverde.
El tridente ha marcado ya el 60% de los goles del equipo y su aportación será clave para sacar algo positivo de un Metropolitano adverso a Valverde.


EDITORIAL

Por un momento el Barcelona volvió a parecer el Barcelona . Cuando más necesitado estaba, cuando mayor era el premio y más peligrosa podía ser la derrota , regresó el equipo a su más elemental identidad para golear a un Borussia Dortmund desde hoy eliminado de la máxima competición europea a pesar de gozar de la primera ocasión, clarísima, del partido a raíz de una pérdida de Ivan Rakitic en el primer minuto de juego que dio con un remate de Nico Schulz que si no fue gol fue, como en Dortmund, por la intervención de Marc-André Ter Stegen. Sin embargo, el Barcelona sabía a qué había venido y siguió a lo suyo, presionando y tocando como no había hecho esta temporada .

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Porque además lo hacía con el mismo criterio e intensidad que había brillado por su ausencia en el tramo inicial de la temporada. No tardó, pues, en asentar su juego el cuadro barcelonista, que fue creciendo en la misma medida que Rakitic y Frenkie De Jong se apoderaban del centro del campo , liberando a los delanteros para hacer de las suyas. Messi incluso recuperó un balón que Luis Suárez enviaría al fondo de la red pero no subió al marcador por fuera de juego. Apenas cinco minutos después, tan convencido estaba el equipo de su propuesta, el rosarino repitió la acción y el uruguayo volvió a batir a Roman Bürki. Y esta vez sí subió al marcador.

El Dortmund intentó responder pero Messi ya estaba desatado . A la media hora obligó a Bürki a lucirse otra vez y solo dos minutos después aprovechó la recuperación de De Jong para superar con un remate cruzado al portero del cuadro alemán,  devolver el éxtasis a un Camp Nou desconsolado durante los últimos partidos y acabar el primer tiempo entre coros al rosarino, alma madre de un Barcelona que recuperó parte de su identidad perdida. Ni siquiera la lesión muscular de Ousmane Dembélé desconcentró lo más mínimo a un Barcelona que, frente a un rival herido, quiso hacer sangre tras el descanso.

Entró Jadon Sancho y el Borussia logró enseñar tímidamente los dientes pero la suerte ya estaba echada del lado que había decidido Messi. El rosarino hasta dibujaría un pase cruzado milimétrico que destrozaría el centro del campo y la defensa alemana para que un desbocado Antoine Griezmann, que había entrado por Dembélé, se apuntara el 3 a 0 y pusiera fin a una sequía goleadora en Europa que iba a cumplir un año el jueves . Pero Messi acabó también con eso y por primera vez el nuevo tridente barcelonista mojó al unísono, como ya hiciera a domicilio del Eibar, en competición europea.

Poco importó que Sancho metiera el 3 a 1. El Barcelona venció y convenció a una afición que necesitaba como agua de mayo un partido como el del miércoles. Desde hoy está clasificado para los octavos y como primero de grupo, además. A fin de cuentas, quizá tuviera razón De Jong cuando aseguraba en la previa que "no estamos tan mal". Y, si lo están realmente, quizá no sea tan preocupante. De momento ya sabe que será primero en el grupo de la muerte. Porque que nadie lo olvide.  El Barcelona es el único que tiene a Messi y mientras él esté en el campo habrá esperanza .

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