Miguel Ángel López sigue atizando a Movistar sin entender por qué hizo el ridículo

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Cycling - Tour de France - Stage 17 - Grenoble to Meribel Col De La Loze - France - September 16, 2020. Astana Pro Team rider Miguel Angel Lopez of Colombia crosses the finish line Pool via REUTERS/Stuart Franklin
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Criticar a Movistar es una costumbre nacional que compartimos con muchos de nuestros países hermanos. Por ejemplo, en Ecuador se atiza a Movistar con gusto por lo que le hicieron a Richard Carapaz en la Vuelta 2020. En Colombia, primero llegaron los palos por el trato injusto a Nairo Quintana, luego por el trato injusto a Miguel Ángel López y estamos todos expectantes a ver qué pasa con Iván Ramiro Sosa el año que viene. Tanto nos gusta darle a Movistar que a veces se nos olvida que estamos haciendo el ridículo. O, por lo menos, se le olvida a Miguel Ángel López, que sigue justificando algo que nadie, jamás, justificaría en su sano juicio.

En declaraciones al programa "Chupando Rueda", del canal colombiano RCN, Miguel Ángel López intentó de nuevo explicar su versión de por qué se retiró de la Vuelta a España de este año, dejando a todos los aficionados boquiabiertos. Según López, la culpa de todo no la tuvo Movistar en abstracto sino Enric Mas en concreto. Al parecer, le dijo algo que no le gustó: "¿Por qué tiras si yo ya voy adelante?", en referencia al corte bueno en el que se metió Mas pero no se metió López en la penúltima etapa. Eso convierte al balear en "un corredor egoísta con el que no quiero compartir ni una carrera más".

A lo que se ve, López ha tenido pocos compañeros problemáticos. Incluso dando por buena esa versión, que a un líder le parezca mal lo que hace otro líder del mismo equipo es lo más habitual del mundo desde los tiempos de Bahamontes y Loroño. De hecho, lo complicado es encontrar un equipo con dos o más líderes en el que ninguno cuestione las decisiones del otro. En otras palabras, es lo más normal del mundo, y si eso es todo lo que dijo Mas -se supone que por la radio interna, porque no estaban en el mismo grupo y no lo estaban porque López ya se había descolgado-, la ofensa no tiene demasiada justificación.

Tampoco lo tiene enfadarse con Eusebio Unzúe porque le pida que baje el ritmo y espere a Rojas, que venía por detrás, para evitar desfondarse. López ya no iba a quedar tercero, pero bien podía hacer un top 10 y culminar así una excelente Vuelta a España para el colombiano y para su equipo. Se puede aceptar o no. Con el calentón del momento, se puede incluso hacer caso omiso y seguir tirando como loco y que le den a Eusebio Unzúe... pero López no acaba de entender lo que supone bajarse de la bici y negarse a seguir corriendo.

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No lo entiende, supongo, porque tiene un ego enorme y un gran séquito de personas cercanas que le recuerdan todo el rato lo injusto que es el mundo con él. Bajarse de la bici porque te has ofendido no lo ha hecho nadie en toda la historia moderna del ciclismo. Insisto, hay que remontarse al propio Bahamontes en el Tour de 1957 y poco más. Desencuentros, todos los que uno quiera. Deserciones, ninguna. Lo último que hace un profesional en cualquier campo y más aún en un campo en el que la agonía y la lucha se premian más que en ninguno es retirarse sin una excusa.

Un ciclista se retira porque le ha arrollado un coche, porque ha derrapado en una curva y se ha comido un quitamiedos, porque ha saltado por los aires y se ha roto la clavícula, porque ha hecho el afilador con el de adelante y al caer se ha torcido la muñeca... Un ciclista, en definitiva, solo se retira ante la enfermedad. Rara vez lo hace por una cuestión de falta de motivación o de mal estado de forma y nunca, bajo ningún concepto, lo hace porque un compañero le ha dicho algo que le haya sentado mal. Insisto, es la excusa más absurda de la historia.

Que Miguel Ángel López insista en explicar cómo rompió todos los códigos del ciclismo profesional no le hace ningún bien. O no entiende la gravedad de lo que hizo ante millones de espectadores o lo entiende tan bien que le da vergüenza retractarse y pedir perdón. Sí lo hizo al principio, cuando aún tenía contrato con Movistar. En cuanto se libró de las ataduras legales y firmó por Astana, ya se ha dedicado a reivindicarse por todos lados. Subirse al coche mientras un compañero está sufriendo para llegar a tu grupo y ponerse a tirar de ti es de un divismo inexplicable con palabras. Justificarlo porque el egoísta es otro compañero, ya resulta cómico.

Que López es un gran corredor, nadie lo duda. Ha ganado demasiadas etapas y ha sumado suficientes buenos puestos en distintas generales como para negarlo. Ahora bien, hay que ser muy, muy bueno para comportarte así y, ya digo, ni siquiera los grandes campeones son amigos de las espantadas. Cuando López fue mejor que Mas -subiendo el Gamoniteiru-, el colombiano tuvo toda la libertad del mundo y ganó merecidamente. Si a Mas le pareció bien o mal o regular, desde luego no lo hizo público. Ni se bajó de la bicicleta y abandonó el equipo. Cuando Mas fue mejor que López -el resto de la Vuelta-, López se lo tomó como una afrenta. En fin, es una pena, pero es lo que hay. Esperemos que en Astana nadie le tosa... aunque igual tendría que explicar por qué se fue del equipo kazajo en 2020.

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