Mikel Landa ante el reto de salvar la historia del ciclismo español

Guillermo Ortiz
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HONDARRIBIA, SPAIN - APRIL 08: Mikel Landa Meana of Spain and Team Bahrain Victorious during the 60th Itzulia-Vuelta Ciclista Pais Vasco 2021, Stage 4 a 189,2km stage from Vitoria-Gasteiz to Hondarribia / Refreshment / #itzulia / @ehitzulia / on April 08, 2021 in Hondarribia, Spain. (Photo by David Ramos/Getty Images)
Photo by David Ramos/Getty Images

En 2015, Alberto Contador ganaba en Milán su séptima y última gran vuelta por etapas. Era aquel su segundo Giro (tercero, si se cuenta el de 2011, que le fue anulado a posteriori por sanción) y culminaba unos años dorados del ciclismo español: veinticinco años inigualables, con los cinco Tours de Induráin, las victorias de Pereiro o Sastre en Francia, las Vueltas a España de Valverde, Heras, Olano, Casero... Incluso David Arroyo se quedó a una contrarreloj final de ganar el Giro de 2010, lo mismo que le pasó en 2012 a "Purito" Rodríguez. Prácticamente cada año había un ganador español en alguna gran vuelta. Lo que nadie intuía en aquel junio de 2015 es que eso estaba a punto de acabarse.

Porque el caso es que en estos seis largos años no hemos vuelto a ver a un compatriota en lo alto del podio. Seis años. Dieciocho ediciones de grandes vueltas sin vencedor español. Puede que en primera instancia no parezca demasiado: una mala racha y punto, pero es la peor de la historia. Nunca, desde que la Vuelta a España se consolidara como evento anual en 1955, había sucedido algo similar. La peor racha estaba hasta ahora en los cinco años que pasaron desde que Angelino Soler ganó la Vuelta de 1961 hasta que Patxi Gabica hizo lo propio en 1966. Los españoles no solo han desaparecido en los últimos seis años de los palmarés sino que incluso verlos en el podio empieza a ser algo poco habitual: solo Purito, Enric Mas, Valverde y Mikel Landa lo han conseguido.

Precisamente en este último están depositadas todas las esperanzas para que los seis años de sequía histórica no se prolonguen tras el Giro que comienza este sábado. No es mucho decir. Landa es un héroe estético, un corredor que mueve masas y simpatías por su condición de escalador y su facilidad para el todo o nada. En los últimos años, es cierto, se ha convertido junto al eterno Valverde en la mejor baza española para las clasificaciones generales, pero de ahí a ganar hay un trecho que no consigue cerrar del todo. La gran ventaja de Landa en este Giro es que no hay grandes rivales que le descarten de inicio y que viene en un muy buen estado de forma tras grandes actuaciones en Tirreno y la Itzulia.

La oportunidad de un Giro siempre imprevisible

La desventaja, por otro lado, es que hablamos de un Giro con muchos kilómetros contrarreloj y ese es el punto débil del corredor vasco desde el inicio de su carrera. Tendrá que estar atento en las etapas de media montaña y destacar en las cumbres más altas... y eso tampoco es fácil. Primero, porque el Giro es una vuelta completamente impredecible, en la que de repente te estampas contra una moto mal aparcada o te tira alguien en un descenso... Segundo, porque Landa, que lleva años demostrando ser un escalador de élite, no es diferencial. Cuesta imaginarle sacando uno o dos minutos a Egan Bernal, Simon Yates o incluso Emmanuel Buchmann en una gran etapa de montaña. Salvo que sean ellos los que se vengan abajo.

Overall third placed Spanish rider Mikel Landa of Bahrain Victorious team celebrates on podium at the end of the 10 km. individual time trial and last stage from San Benedetto del Tronto to San Benedetto del Tronto of the 56th edition of Tirreno Adriatico, on March 16, 2021. - Slovenia rider Tadej Pogacar of UAE Team Emirates won the 56th edition of the Tirreno Adriatico 2021 cycling race . (Photo by - / AFP) (Photo by -/AFP via Getty Images)
Mikel Landa en el podio tras finalizar tercero en la Tirreno Adriatico. Foto: -/AFP via Getty Images.

Ahora bien, estas cosas pasan. Y en el Giro pasan más que en ningún otro lado. Con Bernal tocado de la espalda y Yates aquejado de su habitual irregularidad, ¿por qué no imaginar un escenario como el del año pasado, en el que se jugaron la carrera Tao Geoghean-Hart, Jai Hindley y Wilco Keldermann? Si alguien me pregunta si Landa es mejor que Bernal le tendré que decir que no, pero si me pregunta si es mejor que Tao, ahí ya no sabría qué contestar. Es una cuestión de oportunidad, de cuadrar tres buenas semanas en el mejor momento posible. Eso a Landa no se le ha dado nunca.

El problema es que, si quitamos a Landa de esta lucha, ¿quién nos queda? ¿Quién hay actualmente en el ciclismo español capaz de ganar un Giro o una Vuelta? No digo nada del Tour porque hay ahí unos eslovenos mutantes que parecen incalcanzables para cualquiera. Si Landa nos parece poca cosa, tendríamos que esperar un milagro de Pello Bilbao (top 5 el año pasado, ojo) o que Enric Mas dé el salto de una vez cuando llegue septiembre. No hay más. Se habla maravillas del jovencísimo Juan Ayuso pero dudo que la mayoría de sus defensores le haya visto siquiera correr. Con lo que cuesta ganar una etapa suelta, ¿cómo pensar en ganar una grande?

Por supuesto, esto son rachas que cambian de un momento para otro, pero dada la juventud de los Pogacar, Evenepoel, Almeida, McNulty y compañía, es muy difícil imaginar un despiste generalizado de todos que permita el triunfo a los ciclistas españoles que ahora mismo compiten en la élite. Marc Soler no va a ganar una grande. Ion Izaguirre, tampoco. Pueden pasar años y años hasta que volvamos a ver a uno de los nuestros escuchando el himno con su maillot amarillo, rosa o rojo. Por supuesto, en eso tiene que ver la internacionalización de la Vuelta -gracias, Chris Froome- pero no deja de ser un hecho histórico que confiemos en dejar atrás cuanto antes.

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