Los mineros asturianos ofrencen sus pozos cerrados como almacenes para la vacuna del COVID-19

M. J. Arias
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El anuncio de Pfizer de que su vacuna tiene una eficacia del 90% ha sido una de esas noticias que ha propiciado que se cuele algo de esperanza en medio de las noticias de aumento de contagios por coronavirus, fallecidos y posibles confinamientos domiciliarios. Sin embargo, aún queda mucho por hacer y obstáculos que salvar. Uno de los principales, en el que coinciden todos los expertos, es el de su transporte y almacenamiento ya que las dosis necesitan estar a una temperatura de -70ªC para su correcta conservación. Para dar solución a eso, los mineros asturianos han ofrecido usar sus pozos.

La mayoría de los pozos de carbón asturianos están cerrados en busca de darles una segunda vida. (Foto: David Ramos/Getty Images)
La mayoría de los pozos de carbón asturianos están cerrados en busca de darles una segunda vida. (Foto: David Ramos/Getty Images)

La propuesta, que ha sido transmitida a través de un comunicado emitido por el sindicato SOMA-Fitag-UGT y recogido por El Comercio, consiste en utilizar la infraestructura ya montada para el enfriamiento del carbón para lograr bajar la temperatura a la necesaria para la vacuna y convertir así los pozos de Hunosa en una suerte de almacenes médicos. Desde el cierre de la mayoría en 2018 y, como explicaba hace unos días el citado diario regional, los mineros están intentando encontrar la manera de dar un segunda vida a esos espacios para revitalizar la zona.

La de convertirse en almacén de medicamentos era una de las muchas ideas que se barajaban y estudiaban, pero el anuncio de la vacuna del COVID-19 ha hecho que se lancen a ofrecerse directamente para tal cometido. Según explica el SOMA, estos pozos disponen de una red de distribución de nitrógeno que “podría ofrecer las condiciones de estabilidad necesarias para albergar las futuras vacunas frente al COVID-19”.

Añaden en este sentido en su comunicado que “desde hace mucho tiempo, la extracción de carbón por subniveles necesitó de la inyección de nitrógeno a temperaturas cercanas a los -70ºC, para enfriar las capas”. Es decir, que “lo más costoso y problemático, como es la red de distribución, ya estaría construida y la infraestructura (pozo minero), solo necesitaría de adaptación”.

La idea ha sido bien acogida en el entorno de las autoridades asturianas. Por un lado, el alcalde del Ayuntamiento de Aller, Juan Carlos Iglesias, ha valorado positivamente la iniciativa minera y directamente ha ofrecido el pozo Santiago, en su zona, como opción.

Por otro, el Consejero de Ciencia del Principado, Borja Sánchez, calificó de “interesante” la propuesta y comentado, como recoge La Nueva España, que Asturias cuenta con infraestructuras “tanto para este proyecto de almacenaje de vacunas contra el COVID-19 como para otros que puedan plantearse en el ámbito de la biotecnología y la biomedicina, y que supongan conectar la investigación de excelencia biomédica, agroalimentaria y tecnológica con el tejido productivo".

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