Místico, el exitoso volador del CMLL que revolucionó la lucha libre mexicana

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Místico, bajo su faceta de Carístico en una gira del CMLL por Japón durante enero de 2020. (Masashi Hara/Getti Images)
Místico, bajo su faceta de Carístico en una gira del CMLL por Japón durante enero de 2020. (Masashi Hara/Getti Images)

Místico es uno de los personajes más entrañables de la lucha libre mexicana. Junto a la imagen de El Santo y Blue Demon, la figura del Rey de Plata y Oro resalta con brío dentro de la historia del pancracio. Revolucionó el estilo del deporte-espectáculo, demostró que los vuelos garantizan reflectores. Los años pasan, pero él sigue siendo el estandarte del Consejo Mundial de Lucha Libre.

Sus primeras presentaciones en la Arena México cambiaron la metodología del juego. Desprendía un aura distinta a la de los demás: era un ícono casi bajado del cielo. Se movía con tanta habilidad que resaltaba de entre el resto. Con sus 1.69 metros de estatura, era dueño y señor de los aires. El tema Ameno de Era hacía de su entrada un rito en la catedral más privilegiada del planeta.

El público lo arropaba con aplausos. Se convirtió en el showman más querido del territorio nacional, en un héroe surgido de Tepito. Aunque, en realidad, su historia como luchador comenzó seis años antes de su estallido. Atravesó por una serie de transformaciones previo a encontrar la faceta indicada. Hijo del Dr. Karonte, portento de una larga dinastía, compitió en sus inicios como el júnior de su padre.

También probó suerte con los motes de Komanchi, en sus giras por Japón, y Astro Boy, cuando recién ingresó a la denominada empresa Seria y Estable. La divinidad le tenía preparado un puesto intocable en el estrellato. Pese a que el primer concepto de Místico existió en Ciudad Juárez, Chihuahua durante finales de los noventa, la versión del CMLL acaparó la atención a partir del 2004.

Fray Tormenta, el sacerdote que se enmascaró para luchar por el porvenir de su comunidad e inspiró la película de Nacho Libre, lo apadrinó. La estrategia tenía todo el sentido: un traspaso celestial que funcionó. El nuevo astro de la compañía no hizo más que sobresalir con luz propia. El Hijo del Santo fue el asistente inaugural de sus glorias; encaminó al prospecto para ganar el Torneo La Gran Alternativa.

Enseguida pactó rivalidades con grandes elementos de la promotora. El duelo del bien contra el mal lo condujo frente a Averno. Último Guerrero fue otro de sus míticos oponentes. El Hijo del Perro Aguayo, apoyado por la facción Los Perros del Mal, se interpuso en su camino. Su consagración llegó luego de despojar de su máscara al luchador lagunero Black Warrior en 2006.

Todos querían ver luchar a Místico, él cumplía a sus fanáticos con hasta cinco contiendas diarias. No cabía un alfiler en los recintos donde combatía. Ningún otro luchador gozaba de su prestigio. La fama lo orilló a erigirse como un elemento indispensable de la televisión mexicana. Salía en programas, comerciales, series y telenovelas. Su reino no tenía fin.

El grupo español La Quinta Estación lo incluyó como protagonista en el video de la canción Me muero, melodía que aún utiliza para bajar las escalinatas hacia el ring. La WWE fijó su mirada en él. Necesitaba un rostro latino que refrescara el mercado global tras el auge de la leyenda Rey Mysterio. ¿Quién lo diría? Al firmarlo, en 2011, se lo quitó. Así, el abandono de Místico trajo el debut de Sin Cara.

Luchó frente a Alberto del Río, otro de los referentes mexicanos en Estados Unidos. Su choque tan esperado con Mysterio tuvo que esperar, la World Wrestling Entertainment nunca echó mano de dicho recurso. Fue pareja de John Cena en una ocasión. Enfrentó a Sin Cara Negro, un alter ego rudo al que le arrebató su tapa en el Palacio de los Deportes de Ciudad de México.

La vida da muchas vueltas: el hombre detrás de ese personaje era el Místico de Ciudad de Juárez. Sólo que después de la salida de la WWE de su verdugo, en 2014, continuó en su lugar como Sin Cara. En cambio, el atleta capitalino volvió a su natal. No encajó como quería con el producto del emporio de entretenimiento deportivo. Lucha Libre Triple A lo presentó como Myzteziz.

Permaneció por un año en la catalogada Caravana Estelar. Ahí por fin logró colisionar con Rey Mysterio, mas cargó con la derrota en el soñado mano a mano. Su estatus en AAA no era el de la mayor celebridad. Declaró que los directivos “le jugaron chueco”. Entonces regresó a la Arena México con el proyecto de Liga Elite, bajo el nombre de Carístico.

Su reconexión con el Consejo Mundial era inminente. Sin embargo, ya había alguien que ocupaba su lugar. Otro Místico portaba el atuendo que él había utilizado una década atrás. Juntos campeonaron como pareja, pero la renuncia de su dupla en 2021 le devolvió la identidad que nunca le dejó de pertenecer. El Seminarista de los Ojos Blancos fue rebautizado como Místico.

Y sí, no importan los compañeros de su esquina ni a quien se mida, si Místico está en el cartel será un éxito. Hoy tiene un gimnasio y una tienda de productos oficiales afuera de la arena más representativa del Valle de México. No se ha dado por vencido, recién capturó un cetro más para su vitrina: el Campeonato Universal. Es el Consejo Mundial de Lucha Libre en persona y la punta de lanza de una generación entera de voladores.

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