Por qué es tan dificil acabar con el moho

Pan mohoso. (Imagen creative commons vista en Pixabay).
Pan mohoso. (Imagen creative commons vista en Pixabay).

El moho es un tipo de hongo, aunque aparentemente no te recuerde para nada a los champiñones y setas que tanto te gusta comer. Las diversas especies de moho se componen de miles de finos filamentos cilíndricos, similares a hilos, a los que llamamos hifas.

El moho usa estos filamentos, como las plantas usan sus raíces, para extenderse y alimentarse de cualquier nutriente que dejes a la intemperie el tiempo suficiente, como bien habrás podido observar con el pan, tomates, etc. que se te “despistan” en tus armarios o neveras.

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Cuando un moho extiende sus hifas por tu pan endurecido, comienza a producir enzimas que, en realidad, son parecidísimas a las que se producen en nuestro estómago para digerir los alimentos que ingerimos. En realidad los mohos son como una especie de estómago potencial, que viaja en suspensión (en forma de espora) por el aire que nos rodea, a la espera de instalarse y crecer sobre los nutrientes de cualquier entorno húmedo y cálido que encuentre.

Y ojo, seguro que piensas de nuevo en pan, tomates, vegetales de tu nevera, etc. pero la dieta que puede “alimentar” a los mohos es escandalosamente amplia y pasa por cosas que jamás tomarías por alimentos. Hablo de jabón para manos, el papel con el que recubres las paredes de tu casa, las juntas de silicona que unen tu bañera a la pared, y por supuesto la ropa que has guardado húmeda en tus armarios.  

Puedes creer que tu casa está libre de mohos, pero es imposible ponerles coto. Así que cuando detectas esa “pelusilla” blanca o negra (dependiendo de la especie) naciendo en la superficie de tu trozo de pan, sus hifas ya están trabajando a buena profundidad. Por ello, por favor no creas que basta con cortar la parte mohosa y comerse el resto, ya que esta práctica no es en absoluto segura.  En realidad la idea es tan absurda como creer que si se poda la parte superior de la copa de un árbol, se está matando a toda la planta.

La mayor parte de los mohos son inofensivos, pero algunos son peligrosos. Y es que hay mohos que contienen micotoxinas, que son sustancias venenosas que pueden causar reacciones alérgicas o problemas respiratorios. Hay una en particular, llamada aflatoxina, capaz de provocar cáncer.

Es por eso que los servicios fitosanitarios de todos los estados del mundo, vigilan que el grano (maíz y cacahuete especialmente) que se importa de otros países no contenga la temida aflatoxina.

Y sí, es cierto que algunas especies de moho como el Aspergillus flavus, producen aflatoxinas capaces de provocar cáncer hepático, pero para ser justos hay que recordar otras especies benéficas como el Penicillium notatum, del cual Fleming extrajo la penicilina, un antibiótico que según algunas estimaciones ha salvado más de 200 millones de vidas.

Sea como sea, como os decía antes los mohos se colarán por todas partes esperando las condiciones ideales para prosperar, lo cual se debe a su exitosa estrategia de reproducción: las esporas. Esta especie de semillas microscópicas, son liberadas por cientos de miles a través de las puntas de las estructuras aéreas de los mohos cada vez que el viento las mece.

Por ello, en el aire de una ciudad especialmente lluviosa, podemos encontrarnos concentraciones de hasta 125.000 esporas por metro cúbico. Así que si vives en ciudades como Santiago de Compostela, o como Chicago, y perteneces al grupo de riesgo de padecer asma o alergias, me temo que deberías plantearte cambiar de aires.

Imagen de un filamento aéreo de moho negro (rhizopus sp) coronado por una espora. (Crédito imagen: Wikipedia).
Imagen de un filamento aéreo de moho negro (rhizopus sp) coronado por una espora. (Crédito imagen: Wikipedia).

¿Y sabes lo peor? En realidad nadie sabe cuántas especies de moho hay, aunque los más comunes – como bien saben los fabricantes de queso - son: alernaria, acremonium, aspergillus, cladosporium, mucor, penicillium, rhizopus, stachybotrys, trichoderma y trichophyton.

Buena parte de los mohos domésticos pertenecen al género cladosporium. En realidad, si colocases un disco de petri contiendo algún medio de crecimiento (digamos agar) en algún lugar próximo a una ventana abierta de tu casa, y taparas el disco al cabo de solo una hora, en cuestión de días podrías encontrar hasta una decena de especies diferentes creciendo en su interior. Como os había comentado antes, si respiras el suficiente número de esporas de cladosporium, puedes desarrollar una reacción alérgica, o incluso asma.

Aunque la cosa puede empeorar ya que algunas especies de moho pueden producir unos compuestos químicos peligrosos llamados micotoxinas. Esto es lo que sucede con el stachybotrys (moho negro)  cuyas toxinas viajan por el aíre y pueden afectar incluso a nuestras habilidades cognitivas, si se recibe una dosis suficientemente alta. Además, algunas especies de moho de los géneros aspergillus y penicillium pueden producir neurotoxinas como la Penitrem A.

¿Estás a punto de saltar por la ventana ante tanta noticia catastrófica? Tranquilo, la buena noticia es que se necesita respirar muchas esporas para enfermar, por lo que la mayoría de los hogares (al menos en los que existen hábitos saludables de higiene, limpieza y ventilación) son seguros.

No les cojáis manía, por lo general los hongos son nuestros amigos y juegan un papel fundamental a la hora de deshacerse de los nutrientes perecederos. Además del citado Penicillum notatum, hay un buen número de mohos de los que extraemos sustancias fantásticas. Pensad por ejemplo en el Aspergillus niger, que es responsable de la fabricación de casi la totalidad de ácido cítrico que se produce en el mundo. Este ácido es uno de los conservantes de alimentos más empleados por la industria, y además se usa como aditivo de sabor en refrescos y medicamentos.

Ah, si aparece moho en las paredes de tu casa, algo especialmente común si tienes problemas de humedades y las lluvias vienen de forma abundante, lo mejor es que limpies las incipientes manchas de moho con un blanqueador de cloro, producto basado en el hipoclorito de sodio, cuya disolución en agua es conocida como lejía.

Me enteré viendo un magnífico vídeo de Science insider vía Digg.

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