Controversiales mosquitos genéticamente modificados son liberados por primera vez en Estados Unidos

Jesús Del Toro
·5 min de lectura

Frenar al dengue, al zika, al chikunguña o a la fiebre amarilla es imperativo para proteger a muchos millones de personas que viven en las zonas donde habitan las especies de mosquitos que transmiten esas enfermedades a los humanos.

Fumigaciones y otras medidas para abatir las poblaciones de mosquitos –en específico la especie Aedes aegypti– que son transmisoras, vía su picadura, de esas enfermedades a los personas se realizan constantemente a escala mundial, pero en años recientes ha surgido una nueva y controversial forma de abatir a esos insectos y, con ello, los males que transmiten.

Un macho de la especie Aedes aegypti genéticamente modificado por la empresa de biotecnología Oxitec. (Reuters)
Un macho de la especie Aedes aegypti genéticamente modificado por la empresa de biotecnología Oxitec. (Reuters)

Se trata de mosquitos genéticamente modificados creados específicamente para provocar la muerte de las larvas de mosquito hembra y, con ello, abatir la población del insecto. Esos mosquitos, desarrollados por la empresa británica Oxitec, ya han sido probados, según reporta la revista Nature, en Brasil, Malasia, Panamá y las Islas Caimán, y lo serán también por primera vez en Estados Unidos, específicamente en la zona de los cayos de Florida.

Por más de una década Oxitec y los promotores del uso de estos mosquitos lucharon para que las autoridades les permitieran usarlos en Estados Unidos, y finalmente han recibido el aval para realizar un programa experimental en la zona insular de los cayos de Florida.

Ello ha enfrentado una fuerte oposición, sobre todo de ambientalistas y de residentes locales. Unos desconfían de la creación e introducción de especies genéticamente modificadas en los hábitat naturales y otros recelan de ello y, además, de que esa clase de experimentos se hagan en sus localidades, como es el caso de los cayos de Florida.

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Se ha argumentado que estos mosquitos genéticamente modificados podrían afectar a la población humana y a especies que se alimentan de ellos, lo que podría alterar el balance de los ecosistemas. Además, temores al respecto son importantes y se ha resentido también entre los habitantes de la zona de los cayos que no cuenten con la información suficiente, o la que ellos requieren, al respecto de estos mosquitos.

Y hay voces que afirman que el afán por introducir estos mosquitos genéticamente modificados está impulsado más por el afán de lucro de Oxitec que por lo que pueda aportar al control de esos insectos.

La oposición es considerable, al grado de que, indica Nature, algunas personas han amenazado con rociar insecticidas en las zonas de los cayos donde se han liberado larvas de estos mosquitos para matarlas y descarrilar el experimento.

Hay argumentos a favor y en contra de esta iniciativa, pero lo cierto es que el temor ante el hecho de que organismos genéticamente modificados sean liberados en sus comunidades es un malestar importante y comprensible que tienen muchos vecinos de los cayos de la Florida.

Otros, en contrapartida, señalan que la posibilidad de que las hembras de mosquitos genéticamente modificados sobrevivan es muy bajo y que esa especie de mosquito es solo una de las fuentes de alimento de la fauna insectívora de la zona, por lo que su abatimiento no tendría repercusiones importantes, según señaló Nature años atrás.

Larvas del mosquito Aedes aegypti en un laboratorio de la empresa Oxitec, que ha modificado genéticamente a este insecto de modo que, al eliminar a las larvas hembras, se abata su población. (Reuters)
Larvas del mosquito Aedes aegypti en un laboratorio de la empresa Oxitec, que ha modificado genéticamente a este insecto de modo que, al eliminar a las larvas hembras, se abata su población. (Reuters)

Los mosquitos Aedes aegypti genéticamente modificados de Oxitec, empresa que en Estados Unidos ofrece sus servicios al Distrito de Control de Mosquitos de los Cayos de Florida (FKMCD), son machos y portan un gen que, al aparearse con las hembras silvestres, produce que las larvas femeninas mueran. Las larvas macho no mueren y los mosquitos resultantes son portadores de ese gen y, al aparearse, amplían el ciclo de eliminación de las hembras. Por consiguiente, las poblaciones de mosquitos Aedes aegypti son fuertemente mermadas, o ese es el plan, y con ello se abate su capacidad de transmitir enfermedades a los humanos.

Los mosquitos macho no pican (solo las hembras lo hacen) y la introducción de las variantes genéticamente alteradas es una alternativa a la fumigación, que además de implicar riesgos por la difusión de sus sustancias químicas crea con el tiempo resistencia. Eso hace que los insecticidas disponibles pierdan efectividad.

Por ello, los científicos del FKMCD y Oxitec consideran que esta técnica es promisoria y el experimento en los cayos de la Florida podrá aportar información para valorar si esos mosquitos han de ser introducidos también en otras áreas de Estados Unidos donde la transmisión de enfermedades vía la picadura de ese insecto es significativa.

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La oposición a ello es, con todo, importante y ello es reconocido por expertos, como Natalie Kofler, de la Universidad de Harvard, que según indicó Nature, destacó la importancia de un desarrollo responsable y vigilado de las tecnologías de edición genética y de que cuando se realizan experimentos se obtenga y dé a conocer con transparencia los datos recabados, tanto para valorar la efectividad y riesgos de esa iniciativa como para crear certidumbre y confianza en la opinión pública.

Por lo pronto, a finales de abril pasado larvas de mosquitos machos genéticamente modificados por Oxitec fueron liberadas en áreas selectas de los cayos de la Florida y se espera que a mediados de este mes de mayo comiencen a emerger mosquitos machos adultos, unos 12,000 en un periodo de 16 semanas, para que comiencen a aparearse y produzcan el efecto reductor que se espera.

Los resultados que se recaben serán clave tanto para dilucidar el impacto científico del experimento y sus posibilidades de ampliarlo como para delimitar la reacción de la ciudadanía al respecto.