Los motivos que llevan a PSOE-Podemos-ERC a dar casi por hecho el acuerdo de investidura

Los equipos negociadores de PSOE y ERC. (Photo by Jesús Hellin/Europa Press via Getty Images) (Photo by Europa Press News/Europa Press via Getty Images)
Los equipos negociadores de PSOE y ERC. (Photo by Jesús Hellin/Europa Press via Getty Images) (Photo by Europa Press News/Europa Press via Getty Images)

El presidente del PP, Pablo Casado, ha arremetido en las últimas horas contra el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, asegurando que no piensa ser “cómplice” de un “acuerdo de gobierno en el cráter de un volcán”. El mismo Casado que lleva semanas de perfil bajo y trabajando para que sea Ciudadanos quien incline la balanza la derecha en lugar de los republicanos. Esa es la prueba que faltaba para evidenciar que el acuerdo de investidura entre PSOE, Unidos Podemos y ERC avanza con pie firme. Porque por muchas diferencias que haya, y lejanas que parezcan sus posturas, hay algo que todos ellos han aprendido de julio a hoy.

Los unos que la repetición de las elecciones se salvó con una ligera remontada del bloque de la derecha con pronóstico de seguir creciendo, y los otros que el escenario catalán es tan voluble que lo mismo la distancia a la que mantienen al PdeCAT se reduce antes de las próximas elecciones catalanas previstas para primavera perdiendo toda su ventaja. Eso hace, a grandes rasgos, que el pacto a tres tenga más futuro de lo que se pudiera pronosticar.

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La primera premisa es inequívoca. Así lo demostraron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias llegando a un preacuerdo apenas 36 horas después de celebrarse las elecciones. El mismo entendimiento que en verano no supieron/quisieron demostrar ante unas encuestas que les favorecían.

Y la segunda lo prueba directamente la salida pactada que ERC está suplicando para al laberinto catalán. La sentencia del ‘procés’ y el prolongado encarcelamiento (y fuga) de los principales dirigentes del soberanismo han hecho recapacitar parcialmente al independentismo y regresar a Barcelona con un principio de pacto sería un botín valiosísimo para calmar a una sociedad que comienza a mostrar síntomas de hastío.

Por eso el PSOE se va a sentar con ERC a negociar en una mesa de negociación sin vetos previos para la que ya ha reconocido la existencia de un conflicto político. Por eso ERC está dispuesta a aceptar que el tema de la autodeterminación se aborde una vez firmado un primer borrador que facilite las cosas. Y por eso Unidos Podemos va de un lado a otro quitándole hierro a las salidas de tono de los unos y la cerrazón de los otros consciente de que, a cambio, está a punto de obtener hasta cuatro ministerios -vicepresidencia social para Pablo Iglesias, ministerio de Igualdad para Irene Montero, de Trabajo para Yolanda Díaz... y uno extra de asuntos económicos para Alberto Garzón-. Los tres partidos necesitan “construir una estrategia compartida”, como han reconocido los negociadores catalanes. No va a ser un acuerdo rápido, pero lo poco conocido hasta la fecha son todo avances. Porque, aunque cada uno de ellos busca objetivos distintos, todos ellos pasan por la formación de un Gobierno de progreso en Moncloa. 

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