Una muestra de carácter: tras el papelón de Santos y el gol agónico de Banfield, Boca puso lo que había que poner

Gastón Hirschbrand
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Por la final de la Copa Diego Maradona, Boca Juniors igualó 1-1 ante Banfield en el estadio San Juan del Bicentenario con gol de Edwin Cardona y se consagró campeón del certamen al imponerse 5-3 por penales, luego de lo que había sido la durísima derrota con eliminación incluída ante Santos por la semifinal de la Copa Libertadores.

Más allá de que el "Xeneize" estuvo lejísimos de tener un rendimiento acorde a lo que significa esa camiseta, al menos hay que rescatar la actitud que tuvo el conjunto dirigido por Miguel Ángel Russo, sobre todo tras el simbronazo que significó la serie ante los brasileros.

Boca había protagonizado un papelón histórico en la semifinal de vuelta de la Libertadores, con nulo compromiso de sus jugadores, tanto desde lo actitudinal como desde lo futbolístico: salvo Carlos Izquierdoz y Carlos Tevez, ninguno de los futbolistas se había mostrado comprometido con la casaca boquense, provocando que sus hinchas sientan vergüenza de que la vistan, con rendimientos lamentables de Jara, Fabra y Salvio, por mencionar algunos.

No es que en el encuentro ante el "Taladro", por la final de la Copa Maradona, el ímpetu y las ganas de ir a cada pelota como si fuera la última hayan cambiado de forma radical: fue un choque muy chato, que se desniveló por la jerarquía individual de Edwin Cardona, pero al menos pudo recuperarse rápidamente de un golpe.

Porque, sobre la hora, Luciano Lollo conectó un envío al área con su cabeza tras un rebote e igualó las acciones en plena agonía del juego, cuando Boca parecía ya estar disfrutando de la Copa Maradona: los fantasmas volvían a aparecer, y el "Taladro" tenía todas las de ganar en la tanda de penales, sobre todo por el factor anímico.

Pero allí el Boca de Russo, quien seguramente se deberá replantear muchas cuestiones más allá de la victoria final en la tanda, demostró un carácter y una personalidad en sus futbolistas que hace mucho no exhibía: todos los futbolistas acertaron su envío, dejando sin chances a Iván Arboleda, arquero de Banfield.

Carlos Tevez, Sebastián Villa, Eduardo Salvio, Carlos Izquierdoz y Julio Buffarini fueron los encargados de ejecutar y la mandaron adentro: claro que alguno de ellos podía haber fallado y nada grave hubiera ocurrido, porque es algo natural del fútbol, pero en la noche de San Juan lo único que importaba era consagrarse y el "Xeneize" cumplió con su deber.

Ya habrá tiempo, y deberá Boca aprovecharlo al máximo para barajar y dar de nuevo, con el objetivo de encauzar el rumbo, los refuerzos, los prescindibles y conformar un plantel en condiciones de pelear y ganar la Copa Libertadores de América y el torneo local al mismo tiempo. Es lo que merece uno de los equipos más importantes del planeta.