Musulmanes de Atenas temen retraso en mezquita tras reconversión de Santa Sofía

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En Atenas, la única capital europea sin mezquita, los musulmanes temen que la reconversión de la antigua basílica de Santa Sofía en Estambul retrase aún más la inauguración de su templo oficial de rezo, prevista en otoño tras múltiples aplazamientos.

"Después de este incidente, podría ser aún más difícil abrir la mezquita oficial en Atenas que ya llevamos esperando unos diez años", declaró a la AFP el imán Atta-ul Naseer.

Durante la reciente fiesta del Aid al Adha (celebración del sacrificio), una decena de hombres, con mascarillas de tela debido a la pandemia de coronavirus, entraron en el lugar de culto oficioso que dirige el imán, en un apartamento cerca de la estación ferroviaria Larissis en Atenas.

Los fieles pueden estudiar en una biblioteca llena de coranes en distintos idiomas, y rezar en una sala cubierta con alfombras orientales.

El proyecto de abrir una mezquita oficial en Atenas, la única capital europea que no dispones de una, se lanzó en 2007. Pero se topó con una fuerte oposición de la poderosa iglesia ortodoxa griega y de los grupos nacionalistas.

Después de múltiples aplazamientos, la construcción, sin minarete y bajo la supervisión del Estado griego, debería inaugurarse en el otoño en el antiguo barrio industrial de Elaionas, en el noreste de Atenas, según el ministerio de Educación y Culto.

Pero los clérigos musulmanes de Atenas temen que la decisión, del 10 de julio, del presidente turco Recep Tayyip Erdogan de devolver al culto musulmán la antigua basílica bizantina de Santa Sofía en Estambul lo retrase una vez más.

"De la misma forma que los cristianos esperan que Santa Sofía siga siendo una iglesia, los musulmanes esperan que una mezquita siga siendo una mezquita. No debe convertirse en una iglesia ni otra cosa", estima el imán Atta-ul Naseer.

Según este representante religioso de origen pakistaní, una mezquita como la de la plaza Monastiraki, en el corazón del céntrico barrio turístico de Atenas, que se ha convertido en museo, podría haber servido de lugar de culto oficial, como defendía el presidente turco.

- "El musulmán equiparado al invasor turco" -

El tema es delicado en un país que fue ocupado por el imperio otomano durante siglos, antes de recuperar su independencia en el siglo XIX.

En Grecia la aversión a Turquía es un hecho y las tensiones actuales entre los dos países sobre temas migratorios y la perforación en el Mediterráneo oriental la refuerzan.

"En la mente de los griegos, el musulmán todavía es equiparado al invasor turco y el tenso contexto actual entre los dos países podría ser nefasto para los musulmanes que viven en Grecia", lamenta el imán pakistaní.

Residente en Grecia desde hace siete años, él y sus fieles han tenido que enfrentarse al racismo y a veces a la violencia de algunos activistas neonazis de Amanecer Dorado. "Pero en general la convivencia entre cristianos y musulmanes es pacífica", asegura.

- Orar en los sótanos -

Mientras espera la mezquita, la comunidad musulmana de Atenas, integrada por casi 300.000 personas, en su mayoría migrantes, reza en apartamentos, sótanos o hangares.

Para regular las salas de oración no oficiales, el Estado griego suministra permisos de funcionamiento.

Para obtenerlos, los lugares de culto deben declarar el nombre del líder religioso y su trayectoria, el número de fieles que asisten a la mezquita y los recursos financieros. El edificio debe cumplir con las normas de seguridad, disponer de un sistema de alarma contra los incendios, instalaciones sanitarias y una salida de emergencia.

"Los trámites son complicados y llevan tiempo. Pocas mezquitas -solo cinco- han conseguido permisos del ministerio", explica el imán.

En el barrio pakistaní de Atenas, detrás de una puerta verde de la calle comercial de Eschilou, se halla la mezquita Al Jabbar.

El imán bangladesí Abu Bakr muestra a la AFP el documento del ministerio de Educación y Cultos pegado en la pared de la entrada: "Desde 2017, estamos en total legalidad", dice orgulloso.

"La mezquita oficial que el Estado griego quiere abrir está lejos del centro de Atenas, donde viven muchos refugiados musulmanes, y de todos modos solo puede acoger a 350 personas", añade. "Por lo tanto, otras mezquitas como la nuestra seguirán siendo necesarias para los musulmanes que deseen practicar su fe en Atenas", subraya el imán.

En Grecia, las únicas mezquitas de la era otomana que todavía funcionan se encuentran en la región fronteriza con Turquía, en Tracia, donde vive una minoría turca de 150.000 personas.