La historia de Nadia Otmani, la mujer que ha reprendido a Ortega Smith y a la que Vox intenta desacreditar

Nadia Otmani, ese es el nombre que más se repite desde ayer en redes sociales y medios de comunicación. Todo el mundo quiere saber quién es y conocer la historia de esa mujer que no pudo más ante el discurso en contra de la Ley de Violencia de Género de Vox y decidió plantar cara a un Javier Ortega Smith que ni siquiera se dignó a mirar a la cara a una víctima que le gritaba, entre lágrimas y con los nervios del momento, que “con la violencia de género no se hace política”.

“Respeten a las muertas”. Eso es, ni más ni menos, lo que pedía esta mujer originaria de Marruecos a la que defender a su hermana la dejó postrada en un una silla de ruedas hace más de 20 años. Otmani, licenciada en Gestión de Empresas, no pudo soportar que el portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid boicotease con su discurso un acto organizado con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y estalló.

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Mientras las mayoría de mujeres presentes decidió abandonar la sala durante las palabras del dirigente del partido de la ultraderecha o abuchearlo, Otmani se acercó a él y le gritó a la cara lo que pensaba de su mensaje. Su acto ha hecho que muchos se fijen ahora en ella y pongan nombre a una persona, víctima de la violencia machista, que lleva más de dos décadas luchando contra ella.

Nacida en Marruecos en el seno de una familia de siete hermanos, ella ocupa el tercer puesto por orden de nacimiento. Nadia vivió sus primeros años disfrutando de una situación más o menos cómoda en su país. Su padre tenía el favor del rey de Marruecos. Trabajó a su servicio y después al de su hermano Hassan II. Hasta que un día el cuerpo de su padre, como relataba en un antiguo reportaje Mujer Hoy, fue llevado a casa con un tiro en la cabeza y la versión oficial de que había fallecido en un accidente de tráfico.

Entonces comenzaron las penurias para la familia. Ella se casó con un médico marroquí en 1984. Pero el matrimonio no funcionó. Tres años después y con una hija, se divorció. Fue una década después, a finales de los noventa, cuando su vida cambió para siempre durante una visita a su hermana Rashida, que vivía en España, donde se había casado con un iraní al que había conocido aquí.

Ayer, Nadia Otmani, a la que los disparos de su cuñado cuando defendía a su hermana dejaron en silla de ruedas, se enfrentó a Ortega Smith tras su discurso sobre la violencia de género. (Foto: Captura de Twitter)
Ayer, Nadia Otmani, a la que los disparos de su cuñado cuando defendía a su hermana dejaron en silla de ruedas, se enfrentó a Ortega Smith tras su discurso sobre la violencia de género. (Foto: Captura de Twitter)

Fue entonces cuando se produjo la agresión que la dejó en silla de ruedas. Al volver a casa de su hermana esta le comentó que había tenido una discusión con su marido, como contó la propia Nadia hace años a Mujer Hoy. Ambas salieron a la calle y ahí fue cuando vieron que el hombre volvía. Rashida salió corriendo con uno de sus hijos en brazos y Nadia se interpuso entre ellos para evitar una posible agresión. Entonces él sacó una pistola y la disparó en tres ocasiones. Una de las balas impactó en la cabeza y otra le provocó la lesión en la espalda que le privó de la movilidad de sus piernas.

Durante años luchó contra la lesión, la falta de ayudas, la justicia… Al final decidió quedarse en España con un objetivo, ayudar a otras mujeres. Ella ha reconocido que un encuentro con Esperanza Aguirre en 2004, cuando la expopular era presidenta de la Comunidad de Madrid, le dio un empujón a su misión. Decía Nadia en la mencionada entrevista que gracias a su ayuda logró fundar la Asociación Al Amal que preside y con la que ayuda a mujeres marroquíes migrantes en España. Desde entonces, ahí sigue, al frente de esa lucha.

Sobre su rapapolvo ayer a Ortega Smith, en una entrevista concedida a eldiario.es poco después, reconocía que “no me he podido aguantar. No pueden venir aquí a reventar este acto de conmemoración, no hay derecho. Es una provocación en toda regla”.

Para Nadia lo que está haciendo Vox con su discurso contra la Ley de Violencia de Género es declararle la guerra a las mujeres “y no es el momento de la guerra”. Además, reconoce que se siente doblemente atacada y señalada por los de Santiago Abascal por su condición de mujer y de migrante.

Las redes sociales se han volcado con Nadia y su historia y se multiplican los mensajes de apoyo hacia ella y su lucha. Los mismos que recriminan la actitud de Ortega Smith, que ante las palabras y el testimonio de una víctima de la violencia de género ni giró la cara como gesto de educación. Lo hizo al principio, sí, intentando que se callase. Pero cuando no lo consiguió se giró y la ignoró por completo. Algunos periodistas, políticos y personas tan conocidas como el director de cine J. A. Bayona han sido tajantes en este asunto.

La respuesta por parte de Vox ha sido publicar un hilo horas más tarde para demostrar como, según ellos, con su propuesta de ley para lo que llaman violencia intrafamiliar esta víctima habría obtenido más protección que con la actual legislación. Y, de paso, intentan desacreditar a Nadia Otmani acusándola de haber “hecho del activismo su fuente de ingresos”.

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