No es el VAR, es el antimadridismo

Raúl Rioja
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No pretendo convencer a nadie con estas líneas, pues los bandos están ya bien claros. En un lado están los madridistas, que han visto cómo los arbitrajes han beneficiado más a su gran rival, el Barça, durante décadas, concretamente desde la llegada de Villar y acentuado desde aquel pacto con Laporta para que el vasco continuara en la presidencia de la Federación en aquellas elecciones de 2004. En el otro, los antimadridistas, que son legión.

Quiero recordar, en primer lugar, la primera temporada del VAR, la pasada. Cómo se enfatizó en que, con la llegada de la tecnología, se le iba a acabar 'el chollo' a los blancos. Dos Ligas de 11, y el Madrid, decían, tenía ayudas arbitrales. De risa.

Pero sigamos, centrémonos en esta. Quiero recordar que la temporada no comenzó el 11 de junio, lo hizo el pasado mes de agosto, y en ella los errores arbitrales en contra del Real Madrid han sido numerosos y, sobre todo, graves.

En estos últimos días, hemos leído todos en redes sociales, grupos de whatsapp y conversaciones de terraza a gente diciendo que el equipo blanco tenía que ganar la Liga por decreto. Pues si es así, qué bien se ha disimulado hasta ahora.

Sergio Ramos lanza el penalti que le dio la victoria al Real Madrid en San Mamés. (Foto: Diego Souto/Quality Sport Images/Getty Images)
Sergio Ramos lanza el penalti que le dio la victoria al Real Madrid en San Mamés. (Foto: Diego Souto/Quality Sport Images/Getty Images)

Vamos a empezar por lo más destacado, por el Clásico del mes de diciembre. Lenglet cometió dos penaltis clarísimos sobre Varane, uno de ellos tan clamoroso que aún uno no da crédito de que no se señalara. El defensa francés le clavó los tacos a su compatriota en una acción que es imposible que nadie opinara que no era pena máxima. No se señaló, el partido acabó en empate.

Antes, en la visita a Mallorca, Brahim recibió otro clarísimo agarrón de los que no son interpretables, de los que si la acción la revisa el VAR (que la reviso, eso es seguro, salvo que se saltara el protocolo), había que señalar los once metros. No se hizo. Y el Madrid, perdió.

Tenemos también la clarísima mano de Feddal en el empate del Real Madrid ante el Betis. En una semana en la que justo antes se había dejado claro que jugadas así eran, todas ellas, penalti, los árbitros (el de campo y el del VAR) no consideraron que esta lo fuera.

Si nos vamos a lo ocurrido post-pandemia, la forma más sencilla de darle la Liga al Real Madrid hubiera sido expulsar a Messi cuando pisó a Yeray en una jugada clarísima. Con empate a cero en el marcador, el Barça no se hubiera llevado ese partido y encima se hubiera quedado sin Leo para el duro partido de Vigo.

No era, por cierto, la primera vez que Messi pisaba a un rival. Ya pasó ante la Real Sociedad justo antes del parón deportivo. Mala suerte, supongo.

En estos días hemos asistido a una cosa surrealista, pues se habla de polémica con jugadas cuando se aplica el reglamento. El mejor ejemplo, el penalti repetido porque Ter Stegen se había adelantado. Pero también es buen ejemplo el tanto anulado a Januzaj en el Real Sociedad - Real Madrid cuando había un jugador realista, Merino, estaba en fuera de juego y en la línea de visión de Courtois.

¿Y por qué digo que esto es antimadridismo? Hoy, Iñaki Williams ha salido en Twitter a quejarse de la actuación arbitral en el partido ante el Real Madrid. ¿Qué dijo el bueno de Iñaki cuando Messi pisó a Yeray? Lo han adivinado, nada. Mismo caso para Iker Muniain y Dani García, que también han salido hoy a protestar pero se les olvidó hacerlo hace semana y pico.

Antimadridismo, se llama, insisto.

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