"No puedo respirar", suplicó un detenido en Oklahoma. "No me importa", le dijo el policía que lo sofocó hasta matarlo

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La frase “No puedo respirar” (I can´t breath), trágicamente asociada con la muerte de varios afroamericanos a manos de policías, en casos de patente brutalidad y abuso, se ha convertido también en parte del clamor que masivamente se alza en Estados Unidos en demanda de justicia, reforma policial y fin al racismo.

Para consternación general, se ha dado a conocer un nuevo caso de presunta brutalidad policiaca en la que un detenido suplicaba que no podía respirar mientras era sometido hasta hacerlo desfallecer en Oklahoma. Se une a la estremecedora lista en la que figuran Eric Garner, George Floyd y otros que han sido abatidos de modo injustificado, e incluso criminal, por parte de policías que les impidieron la respiración.

No es un caso nuevo, pero sí se añade a la indignación general, y muchos lo consideran una muestra más de la extensión de conductas brutales y las prácticas de racismo sistémico que plagan a las policías estadounidenses.

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Derrick Scott siendo sometido por policías en Oklahoma. Murió poco después en el hospital. La imagen fue tomada del video de cámara corporal de uno de los oficiales presentes. Oklahoma City Police Department/Handout via REUTERS
Derrick Scott siendo sometido por policías en Oklahoma. Murió poco después en el hospital. La imagen fue tomada del video de cámara corporal de uno de los oficiales presentes. Oklahoma City Police Department/Handout via REUTERS

En mayo de 2019, el afroamericano Derrick Scott, de 42 años, fue detenido y sometido por policías de Oklahoma. De acuerdo al The Washington Post, oficiales de policía de Oklahoma City respondieron a una llamada en relación a un disturbio y hallaron a Scott en un estacionamiento. Él alzó las manos pero luego echó a correr y los policías se lanzaron en su persecución.

Dos oficiales le dieron alcance y procedieron a someterlo y a sujetarle las manos en su espalda. Entonces, uno de los policías presionó con su rodilla sobre los omoplatos de Scott, y lo mantuvo así durante unos 13 minutos.

Todo ello se constata en un video, divulgado por la televisoras KFOR y KOCO, que fue tomado por la cámara corporal de uno de los oficiales y hecho público por la Policía de Oklahoma tras presiones de organizaciones cívicas y del movimiento Black Lives Matter.

Mientras era sometido por los policías, Scott suplicó “No puedo respirar”. Pero el oficial Jarred Tipton, uno de los presentes, le respondió crudamente “no me importa” mientras otro policía le exigió a Scott que dejara de resistirse.

AVISO: Las imágenes del video del arresto son perturbadoras y pueden herir su sensibilidad.

Unos minutos después, Scott perdió el conocimiento y paramédicos lo llevaron a un hospital, donde murió poco después. De acuerdo al Post, la autopsia indicó que la causa de su muerte fue el colapso de su pulmón derecho, en combinación con el sometimiento físico al que fue sometido, uso de metanfetaminas, asma, enfisema y ateroesclerosis.

Los oficiales le hallaron a Scott una pistola cuando lo sometían.

Los datos de la citada autopsia plantean que en la muerte de Scott habrían intervenido factores de salud preexistentes que, posiblemente, agravaron su situación y lo hicieron más vulnerable. Y algunos han considerado que el hecho de que Scott huyera de la policía y estuviese armado podría sugerir que andaba en malos pasos.

Pero, en cualquier caso, se afirma que nada de ello justifica que hubiese sido sometido al grado de dejarlo inconsciente, y a la postre provocarle la muerte, y se ha impugnado la forma en que los oficiales sometieron a Scott. El ominoso “no me importa” que el oficial le espetó a Scott cuando este le dijo que no podía respirar añade a la percepción de que esos policías no tenían ningún respeto ni interés por la vida de Scott.

Vicky Scott, madre del fallecido, le dijo a The Oklahoman que la detención de su hijo “fue una de las cosas más inhumanas que jamás he visto… Ellos no hicieron nada por él, lo trataron como si fuese un animal. Estaba tratando de respirar y ello lo ignoraron todo el tiempo, como si no fuera nada. Ellos incluso tratan a animales mejor de lo que trataron a mi hijo”.

Para la madre resultó doblemente ofensivo y trágico que por momentos los oficiales se preguntaban si Scott estaba fingiendo estar inconsciente.

“Mi corazón está roto, roto… Quiero a esos oficiales condenados por matar a mi hijo. Quiero que algo se haga para que los oficiales sean más compasivos cuando las personas les dicen que no pueden respirar”, dijo Vickey Scott.

Una escena del video en el que se ve a Derrick Scott siendo sometido por policías en Oklahoma. (Captura de video / KOCO)
Una escena del video en el que se ve a Derrick Scott siendo sometido por policías en Oklahoma. (Captura de video / KOCO)

Con todo, el año pasado el Fiscal de Distrito de Oklahoma indicó que no hallaba mala práctica o dolo en la actitud de los oficiales que sometieron a Scott. “Ellos hicieron exactamente lo que tenían que hacer dadas las circunstancias y manejaron el llamado muy bien”, consideró el fiscal de acuerdo a The Oklahoman.

Pero el clamor por la muerte de George Floyd ha puesto nueva luz sobre el caso de Scott, y el video recién revelado ha encendido las críticas. Ante ello, el jefe de policía de Oklahoma dijo que la técnica de control usada contra Scott, el colocarle un oficial una rodilla sobre la espalda, es la que se enseña en la academia policial para minimizar el riesgo de dañar al detenido, de acuerdo a The Oklahoman.

La indignación, con todo, es sustantiva y las palabras “No puedo respirar” que suplicaba al detenido han nuevamente calado poderosamente en la psique colectiva estadounidense. Las imágenes y voces de Gardner, Floyd, Scott y otras personas que hicieron esa súplica a policías al ser detenidos en incidentes que les resultaron letales, con todas sus diferencias y matices, son una perturbadora señal del enorme problema de brutalidad policiaca, injusticia y racismo sistémico que permea las policías y, también, amplios sectores la sociedad estadounidense.

Denunciarlo, reflexionarlo, debatirlo, sancionar con justicia plena a quienes resulten culpables de actos delictivos y establecer amplias medidas de transformación son imperativos que cobran intensidad en Estados Unidos en el momento presente. Resolverlo de modo auspicioso será una muestra de la inteligencia y la resiliencia estadounidenses.

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