Deja en su testamento 100 libras para que los jugadores del Norwich se tomen una ronda en un pub

Jugadores del Norwich celebrando un gol. Foto: Jan Kruger/Getty Images.
Jugadores del Norwich celebrando un gol. Foto: Jan Kruger/Getty Images.

Muy probablemente ninguno de los 24 futbolistas (sin contar cedidos) que forman parte actualmente de la plantilla del Norwich City tuvieran hasta hace poco la más remota idea de quién era Barrie Greaves. Sin embargo, este profesor de historia jubilado sí que los conocía bien a todos ellos. Era fiel seguidor del equipo desde los años ‘40 del siglo pasado y hasta 2018 no se perdía un partido en el estadio; desde entonces, por motivos de salud, no podía ocupar su localidad en Carrow Road, pero seguía pendiente del club de sus amores a través de la radio y la televisión.

Greaves falleció el pasado 28 de diciembre, a los 83 años, como consecuencia de un fallo renal. Pocos se habrían enterado más allá de su familia, amigos y, quizás, antiguos alumnos del instituto Cromer Academy en la misma ciudad de Norwich al este de Inglaterra, donde ejerció durante tres décadas hasta su retiro en 1992, si no fuera por un detalle original y simpático de su testamento. Barrie decidió legar cien libras (unos 117 euros, 130 dólares, al cambio actual) a los jugadores para que se tomaran una ronda de pintas a su salud.

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Los motivos de tan extravagante última voluntad los ha explicado su hija Sarah, también fanática del equipo, que se ha encargado de hacer personalmente la donación. Tal como cuenta en Eastern Daily Press, quería “agradecerles el entretenimiento tanto en los tiempos buenos como en los malos” a lo largo de toda una vida como hincha. “Tenía mucho sentido del humor, quería hacer un gesto divertido”, añade.

Barry había nacido en Aylsham, un suburbio de Norwich, en 1936, pero creció en el centro de la ciudad y asistió a su primer partido a los diez años, llevado por su abuelo. Desde entonces había visto centenares de encuentros de los canaries (conocidos así por su indumentaria amarilla y verde) en todas las categorías, desde la cuarta división en los años ‘50 hasta el histórico tercer puesto en la Premier League de 1993 y la participación en la Copa de la UEFA del año siguiente, con victorias épicas contra rivales como el Bayern de Múnich. También vivió los dos únicos títulos del palmarés, las Copas de la Liga de 1963 y 1985, aunque, según contaba, su mejor recuerdo databa de 1959, cuando el equipo, entonces en Tercera División, llegó hasta las semifinales de la FA Cup.

La cantidad donada toca a algo más de cuatro libras por cabeza, que debería ser suficiente para que los jugadores actuales (entre los que se encuentran el argentino Emiliano Buendía y el cubano Onel Hernández, además de algún que otro futbolista de cierto renombre como los ex sevillistas Teemu Pukki o Ibrahim Amadou) puedan pedirse medio litro de cerveza cada uno en algún pub de la ciudad. Aunque no les conviene excederse con el alcohol, puesto que su rendimiento deportivo este año no es el mejor: son actualmente los colistas de la Premier League, con 14 puntos, a siete de la salvación, y solo han ganado tres veces en lo que va de campaña. El próximo compromiso, este sábado, será duro: les toca visitar al Manchester United.

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