Cuando decimos que Novak Djokovic es el GOAT, lo decimos por esto

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Tennis -  ATP Masters 1000 - Madrid Open - Caja Magica, Madrid, Spain - May 3, 2022 Serbia's Novak Djokovic before his second round match against France's Gael Monfils REUTERS/Juan Medina
Novak Djokovic ha debutado con victoria en Madrid. Foto: REUTERS/Juan Medina

Novak Djokovic se paseó en Madrid ante Gael Monfils y se garantizó al menos una semana más como número uno del mundo. En el peor de los casos, quedará empatado en esa primera posición con Daniil Medvedev a 7.990 puntos. No sé en qué momento se decidió que el mejor jugador de la historia se decidiría según el número de grand slams que ganara cada uno en su carrera, pero parece un criterio incompleto: por supuesto que los "grandes" son importantísimos, pero ¿de verdad hay tanta diferencia entre ganar 21 o ganar 20? ¿No deben contar también los Masters 1000 o las World Tour Finals?

Y, por encima de todo, teniendo en cuenta que el título se lo disputan tres jugadores que han coincidido en el tiempo, ¿no tiene ninguna relevancia el número de semanas que cada uno ha pasado como mejor del mundo durante el tiempo que han competido juntos? Yo siempre he dicho que nadie me ha hecho más feliz que Roger Federer jugando al tenis. También he dicho que no he visto a nadie, en ningún deporte, con la capacidad para competir de Rafa Nadal -y eso va más allá de épicas, testosterona, etc.-, pero si tuviera que quedarme fría y estadísticamente con el mejor jugador de todos los tiempos, ese sería Novak Djokovic.

¿Por qué? Como decía antes, porque ha ganado 20 grandes -uno menos que Nadal-, pero se ha impuesto en 37 Masters 1000 -uno más que el español- y además tiene en su haber cinco ATP World Tour Finals. Números, por otro lados, muy parecidos a los de Federer, que se está quedando inevitablemente atrás en todas estas comparaciones. Y sobre todo, porque, es difícil sostener que el mejor jugador de su época, el que más semanas ha estado como número uno del mundo mientras Federer y Nadal competían resulta que no es el mejor de la historia.

Es muy complicado de defender. Aún más, teniendo en cuenta que les ha ganado a sus rivales más enfrentamientos directos de los que ha perdido. Si ha sido mejor en el duelo personal y ha sido mejor en la regularidad de todo un año, ¿por qué no concedemos que ha sido el mejor y punto? Habrá a quien le moleste porque Novak Djokovic no es un tipo especialmente popular, pero los datos son los datos. Estadísticamente, me sigue pareciendo imbatible. Y su juego es una auténtica barbaridad, probablemente, cuando todos están al cien por cien, el mejor de los tres.

Pero volvamos a lo de las semanas como número uno porque es un factor que se está pasando por alto muy alegremente. Más allá de las comparaciones, estar 368 semanas en lo más alto del ránking es una barbaridad. Teniendo en cuenta que llegó ahí en 2011, resulta que se ha pasado siete de los últimos once años encabezando la clasificación ATP. Esas 368 semanas (y contando) suponen un año más que Federer como mejor jugador del mundo... y tres años más que Nadal. Un grand slam de diferencia no me parece muy relevante, pero tres años más como número uno, semana a semana, sí me lo parece.

Cuando Pete Sampras superó a Ivan Lendl y llegó a las 286 semanas como número uno, todo el mundo pensó que ese récord duraría una eternidad (lo mismo se pensaba de sus catorce slams). Pronto, Djokovic puede superarle en 100 semanas. Basta con ver cómo avanzan y caen los distintos jugadores de élite por el ránking para darse cuenta de lo extremadamente difícil que es ser número uno del mundo. En una época exageradamente restringida, ha habido muy pocos ganadores distintos de grand slams (diez en diecisiete años), pero aún menos números uno (cinco: Federer, Nadal, Djokovic, Murray y tres semanas de Medvedev).

Durante mucho tiempo, de hecho, ser el número uno era lo que diferenciaba a los grandes campeones. Un grand slam concreto te podía caer en un momento dado, pero ¿cincuenta y dos semanas de resultados mejores que los de todos tus rivales? Eso era el factor diferencial. Una sola semana en el número uno es el reconocimiento a un trabajo sensacional durante un año entero. Imaginen lo que son 368. Esa cifra es tal locura que, para mí, desequilibra la balanza. En el resto de cifras, están tan igualadas que puede ser cuestión de gusto. Ahora bien, insisto, si el número uno del mundo durante siete de los últimos once años ha sido Djokovic y si en ese período se ha enfrentado con grandes versiones tanto de Nadal como de Federer, es muy difícil decir que no es el mejor de todos los tiempos. O, si alguien lo prefiere así, el más dominador. No queremos hacer de menos a nadie.

Vídeo | Djokovic, desolado por Boris Becker

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