Djokovic no quiere que le obliguen a vacunarse de coronavirus para jugar después de la pandemia

Luis Tejo
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El tenista Novak Djokovic golpea la pelota durante la final de torneo de Dubái.
Novak Djokovic durante la final del torneo de Dubái. Foto: Karim Sahib / AFP via Getty Images.

En materia sanitaria, no cabe duda de que uno de los inventos más importantes en la historia de la humanidad son las vacunas. Desde que a finales del siglo XVIII el médico inglés Edward Jenner descubrió que inocular una variante debilitada del patógeno servía para que el cuerpo generara anticuerpos que evitaban la enfermedad más grave, el método se ha empleado para erradicar o disminuir a niveles mínimos dolencias que antes causaban millones de muertos, como la viruela, la peste, el sarampión o tantas otras. Es un hecho que las vacunas han mejorado la calidad de vida del conjunto de la sociedad.

Sin embargo, hay quienes prescinden de toda base científica y se muestran en contra de esta técnica. A partir de que otro inglés, el infame doctor Wakefield, se inventara sin datos fiables un estudio que vinculaba la vacuna triple vírica con la aparición de autismo, ha surgido todo un movimiento “antivacunas” que, lamentablemente, ha ganado cierta fuerza entre los amantes de las teorías conspiranoicas, hasta el punto de que las tasas de vacunación han disminuido y algunas epidemias casi extinguidas están rebrotando.

Lo que no sospechábamos es que entre estos antivacunas se iba a encontrar un personaje tan influyente como Novak Djokovic. El tenista serbio, actual número 1 del mundo, lo dejó bien claro en una videoconferencia pública a través de Facebook con un grupo de deportistas de su país (incluido el también tenista Janko Tipsarevic).

“Personalmente estoy en contra de la vacunación y no me gustaría que nadie me forzara a aplicarme una vacuna para poder viajar. Pero si la hacen obligatoria, ¿qué ocurriría? Tendré que tomar una decisión. Tengo mis propias opiniones sobre el tema, que no sé si llegarán a cambiar en algún momento”, afirmó durante la conversación.

Novak Djokovic habla durante una conferencia de prensa
Djokovic, durante una conferencia de prensa en Belgrado el pasado febrero. Foto: Srdjan Stevanovic/Getty Images.

Djokovic se refería a la posibilidad de que una hipotética vacuna contra el coronavirus se convirtiera en requisito indispensable para poder volver a competir. En este sentido se han manifestado otras figuras importantes del tenis mundial, como Amélie Mauresmo. La francesa ya retirada, campeona de dos grand slams en 2006, dijo el mes pasado en su cuenta de Twitter que no se debería jugar hasta que no hubiera vacuna debido a que en los principales torneos de este deporte se unen competidores, personal de organización y espectadores de todas partes del mundo y el riesgo es muy alto.

“Hipotéticamente, si la temporada se reanuda en julio, agosto o septiembre, aunque sea improbable, entiendo que la vacuna será obligatoria justo después de la cuarentena estricta. Y no hay vacuna todavía”. añadió Djokovic, quien está ahora mismo en Marbella, donde se encontraba visitando a su hermano cuando se decretó el confinamiento. En este sentido tiene razón: una vacuna contra el coronavirus podría tardar todavía bastantes meses... si es que en algún momento se llega a desarrollar.

Novak había empezado la temporada muy fuerte, proclamándose el pasado mes de enero campeón del Open de Australia por octava vez en su carrera. También le dio tiempo a conquistar la copa ATP con el equipo de Serbia, derrotando a España en la final, y a imponerse en el torneo de Dubái a finales de febrero. La pandemia de coronavirus obligó a principios de marzo a paralizarlo todo, en principio hasta el 13 de julio, aunque habrá que ver cómo se desarrollan los acontecimientos para ver si a partir de esa fecha se puede jugar o la campaña de 2020 se da por perdida.

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