Nuevo estudio sugiere que el estrés en el embarazo puede determinar el sexo del bebé

Fari RafaContributor

Un estudio publicado esta semana por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos arroja nuevas luces sobre el impacto del estrés en la etapa del embarazo.

Getty Creative
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Más allá de las complicaciones médicas que pueden afectar a la persona gestante, el estrés parece ser determinante también en el desarrollo del sexo del feto.

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Según la más reciente investigación llevada a cabo por un equipo del Colegio Vagelos de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia, las mujeres embarazadas expuestas a estrés físico y psicológico tienen más probabilidades de dar a luz a una niña.

“El útero es el primer hogar, tan importante o más que aquel en el que se cría el niño”, dijo la Dra. Catherine Monk, profesora al frente del estudio y directora de salud mental de las mujeres en el Departamento de Obstetricia del Centro Médico Irving.

Monk explicó que los varones son más vulnerables a las hormonas del estrés en el útero y a “entornos prenatales adversos”, lo que sugiere que las mujeres muy estresadas pueden tener menos probabilidades de dar a luz a un varón.

De hecho, indicó, es posible que muchas mujeres con esta condición hayan sufrido abortos espontáneos de fetos varones sin haber notado que estaban embarazadas.

La Dra. Monk y sus colegas analizaron 27 indicadores de estrés psicosocial, físico y de estilo de vida a través de cuestionarios, diarios y evaluaciones físicas diarias a un total de 187 mujeres embarazadas sanas, de 18 a 45 años.

Alrededor del 17% (32) de las mujeres estaban psicológicamente estresadas, con altos niveles de depresión, ansiedad y estrés percibido. Otro 16% (30) estaban físicamente estresadas, con una presión arterial diaria relativamente más alta y una mayor ingesta calórica en comparación con otras mujeres embarazadas sanas.

Entre las mujeres con estrés psicológico, solo el 40% dio a luz a un niño, y de las mujeres con estrés físico, menos de un tercio (31%) dio a luz a un niño.

“Otros investigadores han visto este patrón después de trastornos sociales, como los ataques terroristas del 11 de septiembre en Nueva York”, explicó Monk. “En aquel momento disminuyó el número de nacimientos masculinos”.

El equipo determinó que los fetos masculinos tienen menos probabilidades de “sobrevivir en condiciones subóptimas” por una gran cantidad de razones biológicas, entre las que destaca que tienen un crecimiento más lento, comparado con el de los fetos femeninos.

Los investigadores también encontraron que lo que más diferenciaba a los tres grupos era la cantidad de apoyo social que la madre recibía de amigos y familiares. Cuanto más apoyo recibe una madre, mayor es la probabilidad de que tenga un bebé varón.

“La detección de la depresión y la ansiedad se está convirtiendo gradualmente en una parte rutinaria de la práctica prenatal. Y los resultados sugieren que mejorar el apoyo social es potencialmente un objetivo efectivo”, dijo Monk.

Otras consecuencias del estrés en el embarazo

Otro resultado que arrojó el estudio revela que las mujeres embarazadas con estrés físico, con mayor presión sanguínea e ingesta calórica, tienen más probabilidades de dar a luz prematuramente que las madres sin estrés.

Entre las madres con estrés físico que se sometieron a la investigación, los fetos redujeron el acoplamiento de la frecuencia cardíaca-movimiento, un indicador de un desarrollo más lento del sistema nervioso central.

Las complicaciones en el parto también fueron más comunes en mujeres que mostraron señales de estrés físico.

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