Crean un nuevo plástico biodegradable hecho a partir de dióxido de carbono

Ivette Leyva
·4 min de lectura
The concept of environmental pollution, non-decomposable plastic, increased debris in the world's oceans.
El aumento de la producción de plástico no biodegradable ha terminado contaminando todos nuestros mares. Foto: Getty.

Bolsos, carteras y gafas de sol, a través de la marca Covalent, así como pajillas y cubiertos biodegradables, a través de la marca Restore. Estos son los primeros productos que la compañía Newlight Technologies ha empezado a producir a partir de un material biodegradable que han dado el nombre de AirCarbon.

El plan de esta compañía reside en enfocarse en dos de las industrias más contaminantes del mundo para intentar suplir la vasta producción de plásticos mediante el AirCarbon, una alternativa innovadora y biodegradable que puede capturar gases de efecto invernadero y, de paso, no contaminar a nuestros océanos.

De acuerdo con un reporte de CNN, este proyecto corre a la par de las intensiones de marcas mundiales como Amazon, McDonald's, Ikea y General Motors de eliminar los plásticos de un solo uso y reducir tanto las emisiones de carbono como reducir su huella ambiental.

Solo que Newlight Technologies, cuya sede se encuentra en California, espera reaccionar mucho más rápido y acelerar el proceso de producción del AirCarbon, un material biodegradable que pueda ser moldeado como el plástico.

Esta compañía lleva más de una década trabajando en este asunto a partir de microorganismos encontrados en el océano que se alimentan de metano y de dióxido de carbono, dos gases de efecto invernadero que se ubican entre los mayores provocadores del cambio climático. Estos organismos convierten esos gases en un polímero natural que, como decíamos, puede ser moldeado como el plástico.

“Lo llamamos AirCarbon porque es aire y carbono disuelto en agua”, detalla el CEO Mark Herrema. “Tenemos este polvo blanco puro que podemos derretir y moldear, creando todo tipo de partes y de piezas”.

La nueva planta de producción de la compañía en Huntington Beach está llena de grandes tanques de agua salada que recrean las condiciones del océano, permitiendo a los organismos replicar el proceso de fabricación del polímero del que se puede extraer el AirCarbon.

Y como el proceso de desarrollo de AirCarbon utiliza gases de la atmósfera, los productos son carbono-negativos, lo que significa que eliminan más contaminantes de los que utilizan.

Hasta el momento, Newlight ha recibido certificaciones de negativo de carbono de independientes como Carbon Trust, radicado en el Reino Unido, además de la empresa de certificación ambiental SCS Global Services.

También ha sido reconocida por innovaciones respetuosas con el medio ambiente por los organismos reguladores en Estados Unidos, como la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

De paso, esta empresa se ha asociado con IBM para darle seguimiento a través de la tecnología a cada paso del proceso de fabricación y a la huella de carbono que genera.

“La mayoría de la gente quiere hacer algo bueno, ¿verdad? Y el problema ha sido la falta de información”, enfatiza Herrema. “Cuando miras la compra de esa camiseta, no sabes que hay 700 litros de agua que se usaron sólo para fabricarla. Si sabes que ésa gastó esa cantidad, pero que para esta otra bastaron solo siete litros, esto puede tener un impacto en tu forma de decidir. Nosotros queremos hacer lo mismo en con el carbono”.

Una producción alta para lograr precios competitivos

Ahora el mayor desafío de Newlight es aumentar la producción lo suficientemente rápido como para mantener los precios bajos. Su oferta actual de productos va desde un juego de cubiertos por 6,99 dólares hasta un bolso de mano por 520 dólares, precios algo más altos que los de algunos equivalentes tradicionales disponibles en el mercado.

Desde su única instalación, esta empresa fabrica suficientes productos de AirCarbon como para eliminar el equivalente a 100 millones de libras de dióxido de carbono por año. Herrema compara esto como la eliminación de aproximadamente 6.000 autos de las carreteras.

Pero su objetivo es construir más instalaciones lo más rápido posible y eventualmente aumentar la producción a 20 mil millones de libras, que es la cantidad de plástico que cada año va a parar a los mares.

“Si realmente quieres tener un impacto masivo en el medio ambiente, tienes que centrarte en el rendimiento, en el precio y en la escalabilidad”, puntualizó Herrema.

“De lo contrario, es apenas una buena idea, y esto no es suficiente”, concluyó.

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