Olejniczak y Sicko, el cerebro y el brazo de Polonia

Cracovia (Polonia), 17 ene (EFE).- Tras una agónica primera fase en la que se vio, incluso, al borde de la eliminación, la selección polaca afronta con un renovado espíritu la segunda ronda del Mundial, en la que los anfitriones deberán vencer todos sus partidos, empezando por el que les enfrentará este miércoles (20:30) con España, si quieren alcanzar los cuartos de final.

Un objetivo para el que se antoja imprescindible el concurso de la pareja que conforman el central Michal Olejniczak y el lateral Szymon Sicko, dos jóvenes moldeados por el técnico español Talant Dujshebaev en las filas del Kielce, que acaparan todo el juego ofensivo del conjunto polaco.

"Si ves cualquier partido de Polonia rápidamente te das cuenta de que todo su ataque se basa en ellos dos", señaló el defensor español Miguel Sánchez-Migallón que comparte vestuario con Olejniczak y Sicko en el Kielce

Dotado de un poderoso lanzamiento Szymon Sicko, de 25 años, constituye el brazo armado del conjunto polaco, que depende más que nunca de los latigazos del jugador del Kielce, en ausencia del pivote Kamil Syprzak, baja de la cita mundialista por lesión.

"Es un jugador muy vertical con muchísima capacidad de lanzamiento exterior, que es su principal arma, pero no sólo pude lanzar, ya que también tiene una buena finta hacia el punto débil y está mejorando muchísimo en la toma de decisiones", advirtió Sánchez-Migallón en declaraciones a la Agencia EFE.

En este sentido, el jugador de la selección española señaló como clave la anticipación y las constantes salidas de los defensores a la línea de nueve metros para impedir que Sicko pueda lanzar con comodidad.

"Tendremos que trabajar muy bien y anticiparnos a sus acciones saliendo a contactar a nueve o diez metros, que es su distancia más efectiva", indicó Sánchez-Migallón.

Trabajo que será fundamental en los primeros minutos del partido, dada la condición de Sicko como un jugador de rachas, que los mismo es capaz de firmar ocho goles sin fallo en el lanzamiento como ocurrió en la última jornada ante Arabia Saudí, que de errar prácticamente todos sus tiros como sucedió ante Eslovenia.

"Al final, todos somos un poco de rachas, cuando las cosas te empiezan saliendo bien todo es más fácil, pero en ese sentido es un jugador que también esta mejorando mucho en cuanto a regularidad", explicó Sánchez-Migallón.

Un Szymon Sicko que a punto estuvo de perderse el Mundial tras el duro golpe que sufrió en la cabeza a comienzos del pasado mes de diciembre durante un partido de la Liga polaca y que obligó al jugador del Kielce a pasar la noche en el hospital.

"Los primeros días estuvo muy mal, porque la verdad es que fue una acción muy peligrosa y había serias dudas de que pudiera participar en el Mundial, pero luego se incorporó rápidamente al equipo y ha vuelto a su mejor nivel como está demostrando en el Mundial", afirmó el internacional español.

Pero Sicko no será el único problema al que deberá enfrentarse el conjunto español, que deberá vigilar muy de cerca las acciones del joven central Michal Olejniczak, una de las grandes promesas del balonmano mundial.

"Es un jugador muy agresivo con muy buenas condiciones físicas, es el jugador que le aporta a Polonia ese juego de penenetración con su facilidad para el uno contra uno. Es un jugador muy peligroso que cuando está bien es muy difícil de parar", aseguró Sanchez-Migallón.

Más dificultades tiene Olejniczak, que cumplirá 22 años el próximo 31 de enero, a la hora de organizar el juego de ataque del conjunto polaco, una circunstancia que tratará de aprovechar el equipo español

"Tiene que mejorar un poco en lo táctico y en la organización y ese es algo que tenemos que tratar de aprovechar, por lo que habrá que generarle dudas a la hora de pasar y, sobre todo, estar muy cerrados para que no pueda explotar el juego directo, que es lo que más le gusta", recalcó el jugador español.

Un Miguel Sánchez-Migallón que no teme la presión del público, que presumiblemente llenará este miércoles el Tauron Arena de Cracovia, en un choque en el que a los anfitriones sólo les vale ganar.

"Es lo que toca, jugar con todo el público en contra, pero prefiero jugar en un pabellón lleno en contra que en un pabellón vacío", concluyó Sánchez-Migallón que espera en poder aguar la fiesta a la afición polaca con un triunfo que situaría a los "Hispanos" más cerca de los cuartos de final.

(c) Agencia EFE