La historia de Omar Montes: de no tener para comer a lucir Ferrari y cantar con Rosalía

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“Yo era el niño con más mp3 del barrio. Solo de robar”. Con esta frase, dicha en una entrevista con el diario El Mundo, podemos entender cómo fue la infancia de Omar Montes, uno de los artistas que están arrasando en los últimos dos años. El joven de 32 años ya no es un niño y ya no roba para sobrevivir. Ahora es un cantante que acude como invitado a El Hormiguero (no todos pueden presumir de esto) y que acaba de anunciar una colaboración con la mismísima Rosalía. Casi nada. Pero, ¿de dónde viene este chico que habla con tranquilidad y al que parece que el dinero no se le ha subido a la cabeza?

Omar Montes nació en Pan Bendito, uno de los barrios más humildes del sur de Madrid. (Photo by Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images)
Omar Montes nació en Pan Bendito, uno de los barrios más humildes del sur de Madrid. (Photo by Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images)

Una infancia entre robos y bullying

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La historia de Omar Montes bien podría ser la de cualquier cantante de éxito de reggeaton al más puro estilo Daddy Yankee o Nicky Jam, jóvenes nacidos en barriadas peligrosas que crecieron rodeados de violencia y drogas y luego llegaron a lo más alto en el mundo de la música... pero en versión cañí. Nació en Pan Bendito, un barrio muy humilde y ciertamente conflictivo, ubicado en Carabanchel, al sur de Madrid. Su infancia fue como la de casi cualquier otro niño de su barrio. Como él mismo ha contado, le faltaban muchas cosas de pequeño y muchos días escuchaba disparos, veía apuñalamientos en la calle... Se crió con su abuela Mariángeles porque sus padres se separaron cuando él era un bebé y su madre trabajaba, y ella ha sido la mujer que le ha tratado siempre de llevar por el buen camino.

Pero no siempre le fue fácil conseguirlo. Omar contaba en esa misma entrevista que de niño, los mayores del barrio le llevaban a él y sus amigos a robar a joyerías para que se quedasen vigilando por si llegaba la policía durante los alunizajes. Además de moverse en ese ambiente tan nocivo para un niño, Omar vivió su etapa escolar con mucho sufrimiento, ya que sufrió bullying. Le insultaban por ser un niño gordito y también se metían con él con insultos racistas por tener orígenes árabes y gitanos (su madre es paya). “Moro de mierda”, “gitano”, “asqueroso”, eran sólo algunos de los insultos que sus compañeros de colegio le proferían. Ahí Omar reconoce que no se quedaba con las manos en los bolsillos y que cuando le atacaban solos (casi siempre eran tan cobardes de ir en grupo), les daba “la vida mártir”, como él suele decir y que ya se ha convertido en una de sus frases más repetidas.

Omar envidiaba a sus compañeros. A ellos les iban sus padres a buscar al colegio y él se iba directo a su casa solo. Muchos días no tenía ni merienda para el recreo, pero él sacaba su rabia y lo conseguía con sus propias manos. Ha llegado a pasar hambre y no tenía ni para comprarse unas chuches al salir de clase, como hacían el resto de niños de su edad. Se convirtió en un adolescente conflictivo y tras seis años de relación con una chica del barrio, Nuria Hidalgo, tuvo un hijo con ella, Omar Montes Jr. No tenía dinero para mantenerlo y con sus colegas se iba a un supermercado y cogían pañales, potitos y leche para el niño y salían corriendo sin pagarlo. Se dio cuenta de que si seguía así, no acabaría bien y ahora tenía a un hijo a su cargo. Eso le llevó a querer ser mejor y salir de la situación en la que estaba. Era eso o terminar en la cárcel.

Con la madre de su hijo mantuvo muy buena relación los primeros años, aunque con el ascenso y la fama de Omar, ella le demandó para solicitarle una pensión más elevada para el niño y Omar pasó varias semanas sin poder ver al pequeño, algo que denunció públicamente en sus redes sociales. Ahora parece que las aguas han vuelto a su cauce.

Fue portero de discoteca

Pese a moverse en un ambiente rodeado de drogas y problemas como el alcoholismo, Omar ni fuma, ni bebe ni ha probado una droga en su vida. Dice que vio a tantos yonkis morir de pequeño que quiso huir de eso como de la pólvora. Trabajó como portero de discoteca en varios locales del barrio de Chueca, aunque siempre demostró que lo suyo era el buen rollo y no las malas formas, tal vez por esa infancia que le curtió la piel. Buscándose las habichuelas, el mundo del boxeo llegó a su vida y comenzó a pelear de manera profesional en 2011. Llegó a ser campeón de España de boxeo de los pesos Wélter, contando con más de 100 peleas a sus espaldas. Cuatro años más tarde participó en el Campeonato de Europa de Full Contact, donde perdió un encuentro con el boxeador David González. Él dice que le robaron el campeonato y que en ese momento, al perder la oportunidad de competir a nivel mundial, decidió dejar el boxeo para siempre.

Su personalidad arrolladora le hizo aparecer en televisión por primera vez en 2011 al ser parte del público de Mujeres y Hombres y Viceversa en Telecinco. Montes sólo comentaba de vez en cuando las citas de los tronistas, pero su gracia hizo que Emma García se fijara en él y le invitara a participar dos años más tarde como pretendiente de Lola Ortiz, aunque no llegó demasiado lejos. Entonces Omar se decidió por la música. Su abuela siempre le decía que tenía mucho arte y se pasaba las horas en casa cantando sin parar.

En 2015 publicaba su primer single, Mentiras, con un videoclip que corrió rápido en YouTube entre los más jóvenes. Pero el gran salto lo daba en 2018 al mantener una relación sentimental con Chabelita que duró varios meses. Su nombre ya era conocido en el mundo de la prensa rosa y Telecinco aprovechó el tirón para hacerle participante de Gran Hermano VIP 6 junto a Isa Pantoja. Ella tonteó con Asraf, su hoy novio, dentro de la casa, y él la dejó en directo. Luego entró a la casa de Guadalix y provocó un affair con Techi, la que fuera novia de su amigo Kiko Rivera y hermano de Chabelita. A partir de ahí, su fama creció como la espuma. Lanzó varias canciones como Así, así, Fuego (junto a Moncho Chavea, Denom, Fyahbwoy y Arce) y Mamá, junto a Juanjo Sánchez y Daviles de Novelda.

Omar Montes, ganador de Supervivientes 2019. (Photo by Europa Press Entertainment/Europa Press via Getty Images)
Omar Montes, ganador de Supervivientes 2019. (Photo by Europa Press Entertainment/Europa Press via Getty Images)

De ganar SV a colaborar con Rosalía

Omar Montes se ganó al público con su simpatía y humildad y arrasó como concursante de Supervivientes 2019, programa en el que se hizo con el triunfo y con los 200.000 euros del premio. Allí coincidió con su exsuegra, Isabel Pantoja, con la que en un inicio no tuvo una buena conexión pero poco a poco se fue convirtiendo en su gran apoyo en Honduras. Para la tonadillera, Omar fue su confidente y su amigo en el concurso y al término de la aventura, Montes ya era como de la familia Pantoja llegando incluso a ir al cumpleaños de Isabel en Cantora, donde coincidió con su exnovia y se produjo una pequeña discusión que dio mucho que hablar en televisión las semanas posteriores.

Aprovechando el tirón del concurso, Montes lanzó el remix La rubia junto a La Nueva Escuela, canción que consiguió ser disco de platino y mantenerse en las listas de éxitos durante varias semanas. Luego llegó un tema junto a Bad Gyal, Alocao, que se mantuvo número 1 en las listas de éxitos durante semanas y que recibió cuatro discos de platino; otro con Ana Mena, Como el agua, con Abraham Mateo, Pegamos tela, con disco de oro; Prendío, en colaboración con Rvfv y Daviles de Novelda, que se mantuuvo en las listas de éxitos desde enero de 2020 hasta marzo del mismo año y que recibió el disco de platino o Más y más junto a Ñengo Flow, que en menos de 24 horas consiguió ser la principal tendencia en YouTube.

Hace unas semanas sacaba al mercado Hola, nena, junto a su amigo Nyno Vargas, también participante de Supervivientes 2020 y conseguía el disco de oro en solo unos días. El pasado lunes, Omar Montes acudía como primer invitado tras el estado de alarma a El Hormiguero. Además de ‘camelarse’ a todos con su buen rollo y tras pedir disculpas por haberse saltado la ley asistiendo a una fiesta en pleno confinamiento, el artista anunciaba una posible colaboración con la artista del momento, Rosalía.

“Estamos viendo a ver si hacemos una cosilla. Poca gente me ha ayudado. Y si Rosalía se ofrece a hacer un remix conmigo es mayormente para echarme un cable. Es de valorar. Me encanta Rosalía y me encanta el talento de España. Tenemos que apoyarnos los de aquí. Rosalía es una grande. Me encanta. Le mando un beso”, decía con total naturalidad en lo que sin duda va a ser un paso de gigante en su carrera como cantante.

Ferraris y relojes de miles de euros

Omar Montes dice que sigue siendo el mismo chaval humilde de Pan Bendito, pero lo cierto es que su vida ya nada tiene que ver con esos años en los que tenía que robar en el supermercado para dar de comer a su hijo recién nacido. Aunque sigue viviendo en su casa de Carabanchel y asegura que no la ha reformado porque le gusta que siga teniendo el estilo de su abuela Mariángeles, ahora ya no tiene a la puerta de casa aparcado un coche viejo al que le faltaba una puerta, como contó en El Hormiguero. “Cuando salía por la mañana me encontraba a gente dentro de mi coche durmiendo, pero no tenía dinero para poner una puerta nueva”, dijo.

Hoy Omar tiene unas ganancias mensuales de unos 150.000 euros entre fiestas privadas en las que canta, bolos en discotecas y conciertos por toda España. Una de las cosas que hizo nada más tener dinero fue comprarse un Ferrari que conducía por Pan Bendito como si nada. Pero decidió desprenderse de él porque a su abuela le costaba mucho subirse en el deportivo y se le hacía difícil llevarla en él al médico. Ahora viste con prendas de firma carísimas (la ropa deportiva llena de logos que luce cuesta más de mil euros) y en el bolsillo ya no tiene que rebuscar para encontrar alguna moneda, sino que lleva unos 5.000 euros en la cartera por si pasa por una tienda de Gucci o Versace y le dan ganas de entrar a comprarse algún capricho.

¿Y las joyas? Otro lujo que puede permitirse: collares de brillantes como los reggeatoneros latinos (él es más de ‘flow gitano’, como define su estilo) y relojes de alta gama de más de 15.000 euros de los que presume sin pestañear. En su primera aparición tras ganar Supervivientes, Omar se presentó en Sálvame con un collar de oro y diamantes valorado en cien mil euros. Pero él no le da ninguna importancia a todo eso. Porque Omar Montes sigue siendo un chico de barrio que ha llegado a lo más alto gracias a su lucha y su trabajo. Porque a Omar Montes nadie le ha regalado nada.

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