Orenga: "Con los años vamos a ver muchos jugadores chinos compitiendo fuera"

Agencia EFE

Pekín, 13 ago (EFE).-oyecto de permanencia a uno de crecimiento: el exseleccionador español Juan Antonio Orenga se muestra sorprendido para bien con el nivel baloncestístico de su nueva casa, China.

En una entrevista con Efe, Orenga relata su experiencia en China, donde disfruta con la comida y da sus primeros pasos con el idioma, y donde le ha tocado lidiar con frío siberiano.

P.- ¿Qué tal su aterrizaje en China? ¿Se considera ya adaptado?

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R.- Vine a China, a Jilin (en el noreste), en noviembre de 2017 y llegué con la temporada ya avanzada, con un equipo cuyo objetivo era no quedar en las últimas dos posiciones. El año fue bien y conseguimos evitarlo, y decidí esperar a otras opciones de equipos porque Jilin es duro, hace mucho frío... Los meses de diciembre y enero estuvimos a -10º, - 20º todos los días... Llegamos a -34º. Estaba bien, pero el objetivo del equipo no era seguir creciendo sino mantenerse ahí.

Surgió la posibilidad de venir al sur, a Cantón, a un proyecto además muy bonito, de crecer, y con una estructura muy estadounidense, muy europea, no como las estructuras típicas que tienen aquí en China. Porque el director general viene de haber estado en la NBA y hay más gente de la estructura que se ha formado en EE.UU. Y la verdad es que el proyecto era atractivo. La ciudad, Guanzhou (Cantón), es completamente diferente de Jilin. Es una ciudad de 15-16 millones, muy moderna, muy fácil de vivir, muy cómoda... está muy bien.

Y el equipo, la estructura que tiene, es tremenda. Tenemos una ciudad deportiva en Foshan (una ciudad cercana a Cantón) que es como... yo qué sé, como la del (Real) Madrid o del Barcelona, que está muy bien, donde tenemos los campos de entrenamiento, los gimnasios, las habitaciones de los jugadores cuando estamos aquí entrenando... Y un campo copiado de un equipo de la NBA que es donde va a jugar Serbia (la primera fase de) este Mundial.

Entonces la estructura y el proyecto eran tremendos. Nosotros renovamos el equipo, cogimos dos estadounidenses y mucha gente joven y conseguimos el mejor resultado de la historia del club, con 23 victorias y 23 derrotas, entramos en play-offs, pero por basket-average nos quedamos fuera.

Pero el resultado, la proyección y el cambio del equipo fueron positivos y así lo valoraron aquí. Y me ofrecieron continuar aquí un año más creando el proyecto y en eso estamos.

P.- ¿Mucho cambio respecto a Egipto, donde se encargó de la selección?

R.- El cambio ha sido radical en los últimos años. Después de salir de la Federación (Española de Baloncesto) en 2016, después de los sub20, que quedamos campeones de Europa, doy el salto a Egipto para llevar a los senior allí y organizar la sub 19 y todo lo que era la estructura de federación. La verdad es que el año estuvo muy bien. Es distinto estar en Egipto que estar en China o en España, por supuesto, pero salió muy bien. Ganamos el campeonato árabe, ganamos la clasificación para el Afrobasket sin perder ningún partido.

Pero hay que cambiar la mentalidad allí: los jugadores son semiprofesionales, la liga es en cerrado, no hay público... trabajé a gusto aunque no pude tener continuidad.

Y después el cambio a China... pues completamente sorprendido. Porque la liga es muy profesional, la estructura es muy buena, los jugadores tienen un nivel altísimo, los estadounidenses que vienen cada vez son mejores y más jóvenes, y los jugadores chinos cada vez están mejor. Son físicamente muy buenos y son muy grandes, trabajan mucho y lo que es entender el juego, la toma de decisiones, cada vez lo hacen mejor, porque también cada vez hay más entrenadores extranjeros viniendo aquí a ayudar y los entrenadores chinos cada vez son mejores.

P.- ¿Está aprendiendo el idioma?

R.- Bueno, sí, a ver... Igual que cuando llegué a Egipto intenté aprender el árabe egipcio y al final del año ya me podía defender un poquito, pues el chino es más complicado. El primer año, en Jilin, no me dio tiempo de aprender. El segundo año me he ido haciendo un poquito y este año el objetivo es terminar hablándolo más. Ahora mismo, empiezo a poder defenderme un poquito cuando vas a un restaurante, cuando vas en el taxi, cuando hablas cosas cortas, y por lo menos puedo comunicarme un poco, y estoy ahí trabajándolo. Y tengo el objetivo de acabar el año por lo menos pudiéndome comunicar con los jugadores un poquito en chino, que es muy importante. Que si no, a través del inglés siempre y con traductor, pues no puede ser.

Pero estoy contento y entiendo que cuando estás tú en otro sitio intentes adaptarte tú e intentar aprender sus costumbres, su idioma, cómo hacen las cosas, para luego desde tu entendimiento de haber estado en una federación y en equipos en la élite pues intentar aplicarlo aquí. Pero no todo lo que hemos hecho nosotros está bien, fuera de China. Y no todo lo que se ha hecho en China está mal. Al revés: hay cosas que están muy bien, que hay que aprenderlas y adaptarlas, y hay cosas que traemos de fuera que también se puede, pero con el toque de lo que hay aquí.

P.- ¿Qué es lo que más le ha costado?

R.- Estar separado de familia y amigos, y tan lejos. Porque desde Egipto en cuatro horas de vuelo estaba en casa, pero aquí o coges un vuelo directo si te coincide, desde aquí cerca, en Hong Kong o Shenzhen, que son 13 o 14 horas, pero es pasarse un día entero viajando, o tienes que hacer dos saltos, ya te metes en 22 horas.

Luego el horario son 6-7 horas de diferencia, con lo cual a la hora de hablar con la gente (en España)...

Luego, tema de comidas y demás, no tengo problema. Porque la comida china me gusta. Además nosotros estamos cinco o seis meses en un hotel, y en el hotel tienes comida internacional.

Y sorprendido por ejemplo por el nivel tecnológico que tienen en la ciudad, que es muy alto, y la seguridad, en el sentido de que no hay ningún problema, que vas a cualquier sitio a cualquier hora y está todo bien.

P.- ¿Qué diferencias ve entre el baloncesto chino y el europeo?

R.- En lo que hay que incidir siempre es en la toma de decisiones. En poder tomar la decisión correcta en el momento dado y a una velocidad alta porque a nivel de técnica individual, a nivel de tiro, de bote, están a un nivel altísimo.

Es raro el jugador chino que tiene menos de un 80 % de acierto en ejercicios de tiro. Pero luego a la hora de jugar es distinto: tienes que hacerlo en movimiento, con el equipo, tienes que saber por qué lo haces... es lo que estamos trabajando.

Pero cada vez el nivel de los jugadores es más alto y ellos también están siempre comparando y viendo cosas con el baloncesto europeo y estadounidense y lo van asimilando.

La diferencia más grande no es tanto en los jugadores como en sistema de liga. Yo vengo de un baloncesto en el que tú puedes usar a los jugadores indistintamente cuando tú quieres y como tú quieres.

Aquí las reglas de la competiciones dicen que cada equipo puede tener dos jugadores extranjeros pero no los puedes usar juntos más que en dos cuartos de los tres primeros. Y en los otros dos cuartos solo puede haber un extranjero en pista.

Eso hace que tengas que tener dos planteamientos distintos: cuando está en el equipo con un americano en pista y cuando estás con dos. Cuando está uno, hay muchas situaciones que difícilmente ves en el baloncesto europeo: situaciones de dos contra uno muy agresivas. Se ataca al jugador americano.

Ahí es donde el jugador chino tiene que dar un paso adelante y tomar la responsabilidad, que es lo que se pretende con estas normas. En el último cuarto, que normalmente es el decisivo, nunca puedes tener a dos extranjeros, lo que hace que tengas que apoyarte mucho en los jugadores chinos.

P.- Todavía no se ven muchos jugadores chinos en el extranjero...

R.- El jugador chino se va abriendo poco a poco a salir y a ir a EEUU o a Europa, pero no es fácil por la distancia, por el idioma, por la forma de comer... Cuesta.

Y sobre todo si aquí tienen una liga competitiva, pues cada vez cuesta más irse lejos, pero también seguro que con el paso de los años vamos a ver a muchos dando el salto.

A mí me sorprende, porque prácticamente todos los equipos tienen un jugador que está por encima de 2,15 o 2,16, que hay muchos de 2,10, muchos jugadores exteriores que están por encima de dos metros y que tú los ves jugar, los ves entrenar y crees que podría estar tranquilamente en cualquiera de los equipos de primer nivel de Europa.

A ellos les gustaría salir pero no siempre pueden tomar la decisión de salir a jugar a un equipo extranjero. EFE

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