La paradoja de la movilidad en Semana Santa

Jaime Quirós
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El Gobierno ha anunciado que se prohíbe la movilidad en Semana Santa para todos los habitantes del país, a excepción de desplazamientos por fuerza mayor o viajes de trabajo. El objetivo principal es mantener los contagios a la baja y evitar la temida cuarta ola de la pandemia.

Sin embargo, España mantendrá las puertas abiertas a los turistas de otros países, creando una situación cuanto menos paradójica. Además, Alemania ha decidido sacar a España de la lista de zonas de riesgo por coronavirus y los turoperadores ya hablan de un ‘boom’ de reservas en Baleares. Así, nuestro país estará completamente abierto al turismo extranjero, pero blindado para sus propios ciudadanos.

La situación no está libre de controversia. La mayoría de viajeros españoles defienden que los turistas extranjeros también podrían contagiar el coronavirus. Por su parte, los hosteleros remarcan que, si los españoles no pueden desplazarse fuera de su región, los alojamientos que viven del turismo rural y de proximidad podrían echar el cierre de forma definitiva. No obstante, el asunto es más complejo de lo que parece: cerrar las fronteras podría derivar casi en un conflicto diplomático.

Al inicio de la pandemia, el Ejecutivo delegó esta responsabilidad en los gobiernos locales, lo que ha permitido a las autonomías cerrar su territorio perimetralmente y evitar los viajes entre ellas. Eso sí: las comunidades no tienen la potestad de negar la entrada a un visitante europeo. De hecho, el cierre de fronteras es una situación extrema que no se ha producido desde el confinamiento general, sin contar la restricción de los viajes no imprescindibles desde el Reino Unido y terceros países fuera de la UE.

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Autocaravana circulando por la carretera.
La decisión del Gobierno no ha estado libre de polémica, pero cerrar las fronteras podría dar lugar a un conflicto diplomático con otros países de la Unión Europea. Getty Creative.

El Gobierno no considera el turismo extranjero como elemento de riesgo

La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, ha comentado que la movilidad internacional es “muy baja” en estos momentos, por lo que considera que no supone un elemento de riesgo. Es decir, la proporción de turistas extranjeros es mucho menor en comparación con el número de españoles que podrían salir de su casa en Semana Santa camino de pueblos y playas.

De hecho, Maroto afirma que apenas se ha recuperado un 10% de la movilidad. En febrero, visitaron España cerca de 400.000 viajeros internacionales, cuando en una situación 'normal' podríamos hablar de hasta 6 millones. Además, señaló que en la Península no se pueden garantizar elementos de seguridad para parar a todo el mundo y acreditar que tiene una PCR negativa.

Por tanto, solo podremos desplazarnos por España esta Semana Santa por trabajo, causa de fuerza mayor, motivos sanitarios o regreso a nuestro domicilio habitual. En el caso de Canarias y Baleares, que no están cerradas perimetralmente dadas sus particularidades como archipiélagos, los viajes (de residentes en España) deberán estar estrictamente justificados y no responder nunca a motivos turísticos.

Aun así, España no cerrará sus fronteras, por lo que desplazamientos dentro del espacio Schengen o a terceros países que permitan este tipo de trayectos sí son legales. Una vez allí, habría que ajustarse a las restricciones y requerimientos del lugar de destino (cuarentena, PCR negativa…). Y siempre que se cumpla otro requisito más: no tener que atravesar comunidades autónomas para coger un avión, de forma que un catalán -por ejemplo -tendrá menos trabas para viajar a Andorra o Francia que a Huesca.

Por todo ello, la fórmula elegida por el Gobierno ha despertado el descontento de una buena parte de la población y de algunos sectores políticos, que piden una revisión de las medidas. Sin embargo, lo más probable es que tengamos que esperar a la temporada de verano para poder viajar “libremente”. Por suerte, todo apunta a que el avance de la vacunación y los nuevos pasaportes sanitarios de la Unión Europea permitirán que el turismo se recupere más pronto que tarde.

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