El partido más agridulce de Griezmann

El francés marcó a su exequipo acabando con su única víctima pendiente, pero cometió un fallo que acabó en gol rojiblanco, a la postre vencedor.
El francés marcó a su exequipo acabando con su única víctima pendiente, pero cometió un fallo que acabó en gol rojiblanco, a la postre vencedor.

Antoine Griezmann vivió las dos caras de la moneda en su enfrentamiento ante el Atlético de Madrid en las semifinales de la Supercopa de España donde los rojiblancos ganaron 2-3.

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El francés llegaba al partido con las ganas de romper su falta de gol frente a su exequipo para poder completar el espectacular dato de haber marcado a todos los equipos de LaLiga a los que se había enfrentado.

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Si en su primer duelo con la camiseta del Barça en el Metropolitano el pasado 1 de diciembre no había podido acertar con su antigua portería, lo cierto es que en el encuentro de la Supercopa y pese a toparse varias veces con Oblak por fin pudo marcar, sonreír y completar su rosco con los 33 equipos a los que se ha medido. El gol llegó tras aprovechar precisamente el espectacular despeje del guardameta esloveno a un cabezazo de Suárez y al francés le bastó estar atento para empujarla a la red.

No lo celebró, por respeto a su antigua afición como prometió que haría, solo se dejó abrazar por sus compañeros que se las prometían felices dando un baño por entonces al Atlético.

Pero la parte agridulce, más allá por supuesto de la derrota que al fin y al cabo es lo que los futbolistas desean por encima de todo, fue el fallo en la entrega de un balón a Umtiti que propicio el gol atlético, algo que reconocía el propio Principito al final del encuentro.

"Creo que falle yo el pase a Sammy (Umtiti) y viene su gol, son cosas que pasan y que pueden costar una Liga o una Champions League, hay que trabajar".

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