Pau Gasol es demasiado grande para mendigar un puesto en los Lakers

Guillermo Ortiz
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LOS ANGELES, CA - JANUARY 28: The Lakers' Pau Gasol and Xavier Henry don't look happy after the Lakers' 104-92 loss to the Indiana Pacers at Staples Center Tuesday night.    ///ADDITIONAL INFO:       lakers.0129.kjs  ---  Photo by KEVIN SULLIVAN / Orange County Register  --  1/28/14     The Los Angeles Lakers take on the Indiana Pacers at Staples Center Tuesday night.    1/28/14      (Photo by Kevin Sullivan/Digital First Media/Orange County Register via Getty Images)
Photo by Kevin Sullivan/Digital First Media/Orange County Register via Getty Images

El problema con Pau Gasol es que llevamos 21 años hablando de él, así que probablemente ya se haya dicho todo. Cualquier adjetivo se habrá utilizado y tendremos a quien aún crea que no le hace justicia o a quien le resulte excesivo. Para gustos, los colores. Hablamos, en cualquier caso, de una leyenda. De un campeón del mundo, campeón de Europa, dos veces subcampeón olímpico y otras dos veces campeón de la NBA. De los pocos compañeros a los que Kobe Bryant siempre respetó y consideró uno de sus iguales. No tuvo el impacto en Estados Unidos de un Dirk Nowitzki y no ganó tanto como un Tony Parker, pero la combinación selección-franquicia le permite un palmarés tremebundo, ya desde aquel mágico 2001 en el que dominó España con el Barcelona.

A Pau Gasol, sobre todo, hay que agradecerle que nos haya hecho tan felices durante tantos años. Es un pionero del éxito. Llegó a la NBA dieciséis años después de Fernando Martín pero fue el suyo una especie de nuevo comienzo: rookie del año, All-Star, integrante de los mejores quintetos de la temporada... Tal vez por todo eso nos dé un poco de pena verle postularse por un puesto en la NBA que le es esquivo tras más de un año y medio recuperándose de una lesión en el pie. Después de meses de recuperación y un papel casi institucional en las distintas campañas que la NBA ha apoyado, Pau quiso recordar que seguía siendo un jugador de baloncesto a sus 40 años y concedió una entrevista a Zach Lowe, de la ESPN, uno de los periodistas más reputados de este deporte, insinuando que le encantaría una reunión con su hermano Marc en los Lakers.

Como deseo está bien, pero quizá anda demasiado alejado de la realidad. Nunca se sabe cómo puede girar el viento y lo mismo alguien de los Lakers se acerca, ve que Pau está al cien por cien y deciden contratarle para darle minutos de descanso a Anthony Davis y Montrezl Harrell, pero parece demasiado improbable. Pau ya era un jugador de complemento antes de la lesión: no jugaba demasiado en los Spurs y se fue a los Bucks donde pasó a no jugar prácticamente nada y de ahí, ya lesionado, pasó a los Blazers, donde ni siquiera debutó. Digamos que incluso hace dos años el valor de mercado de Pau Gasol no era precisamente el de un jugador de élite. Menos lo es ahora, que ni siquiera ha participado en ningún “training camp” en esta corta pretemporada. Desde su propio entorno reconocen que no está preparado y que no ha jugado cinco contra cinco en todo este tiempo.

Son demasiados condicionantes que juegan en su contra a la hora de continuar en la NBA, pero pensar que pueda formar parte del equipo campeón ya es rizar el rizo. Los Lakers solo piensan en rodear a sus dos estrellas de jugadores que estén listos ya para dar el máximo. Un equipo que defiende título es un equipo en batalla constante, sin prisioneros. No hay margen para recuperaciones ni nada del estilo y queda raro que Pau salga a ESPN a mandar mensajes cuando tiene línea directa con la franquicia en su condición de antigua estrella de la misma. Es una especie de “acordaos de mí” que da la impresión de que no se dirige a los Lakers sino a la liga en general. Algo parecido a lo que hizo Carmelo Anthony el año pasado... aunque a Carmelo al menos le salió bien y consiguió una cierta continuidad en Portland.

¿Cómo le saldrá a Pau? No lo sabremos a corto plazo. Ningún equipo se la va a jugar con alguien que no juega cinco contra cinco desde hace dos años salvo por consideraciones puramente empresariales. Igual que se andan traspasando segundas rondas del draft de 2025 o contratos de jugadores que ya se han retirado o que están jugando en otras ligas, alguien podría fichar a Pau por el mínimo e intentar hacer negocio luego. Lo más a lo que parece poder aspirar y solo porque conocemos su grandeza es a una décima o undécima ficha en un equipo de nivel medio-bajo sin aspiración ninguna. La NBA es una liga sin sentimientos y por supuesto que para Pau sería precioso jugar con su hermano en un mismo equipo... pero a Rob Pelinka eso le da absolutamente igual, no está para experimentos. Si no lo dice o si Davis y James son esquivos a la hora de valorar el posible fichaje da la sensación de que es una cuestión de respeto tan solo.

Si la excusa de Pau para continuar jugando es prepararse para los Juegos Olímpicos de Tokio, donde seguro que tendrá una plaza si es que se celebran finalmente, no falta quien sugiera que se vaya a Europa, dando por hecho que el nivel competitivo es más bajo. No es un gran argumento. Pau puede fichar por los Orlando Magic, jugar 10 minutos por partido, tener algún momento feliz rozando los 20 puntos y los 10 rebotes en un partido insulso de temporada regular con Vucevic lesionado y seguir teniendo el aura de “jugador NBA”. En la Euroliga, se disputa cada minuto. No hay momentos para los suplentes, no hay partidos de descanso y no hay décimos jugadores con minutos suficientes como para lucirse, aunque sea de forma esporádica. Paradójicamente, aunque el nivel de juego sea obviamente más alto en la NBA, también hay más margen para la relajación.

Pau Gasol hace bien en ponerse en el escaparate si quiere jugar este año. Estamos en diciembre y lo más que hemos visto es algún vídeo filtrado tirando triples y posteando. No sabemos nada de su velocidad de pies, de su primer paso, de su aguante defensivo... las dudas son enormes pero al menos él ha dado el primer paso: ofrecerse. Ahora bien, como aficionados, como fans incluso, ver a Pau a su edad concediendo entrevistas para llamar la atención da un poco de lástima porque suena a desesperado, a que cuando dice “no tengo diez ofertas donde elegir” probablemente quiera decir “no tengo ni una”. Confiemos en que al menos salga bien, pueda recuperarse, prepararse bien para los Juegos y tener ahí una retirada digna de su trayectoria. Es exactamente lo que se merece.

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