Pelé y el adiós a una estrella que marcó una era para la Selección de Brasil

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A sus 82 años, Edson Arantes do Nascimento, conocido popularmente como Pelé, falleció este jueves. Y esto significó una noticia que el mundo del fútbol no quería escuchar y, sobre todo, la Selección de Brasil, en la que el ex delantero construyó una historia brillante, suficiente para dejar un legado.

Con tan solo 16 años, el nacido en Três Corações, Minas Gerais, demostraba estar para algo grande no solo en su carrera, sino en su trayectoria con la Verdeamarela, en la que realizó su debut oficial en 1957, en un encuentro amistoso contra Argentina. Desde entonces, marcó un antes y un después.

En 1958, al atacante, que ya se lucía en Santos, le llegó la gran oportunidad de disputar la Copa Mundial, en Suecia. A su corta edad de 17, la contrarrestó con un enorme talento y fue más que importante con sus seis goles (máximo artillero), en cuatro partidos, para la obtención del primer título por el certamen internacional para la Canarinha.

Asentado como una figura en el Alvinegro, el delantero nutrió aún más la historia dorada del seleccionado brasileño con la segunda consagración consecutiva en la competencia más importante del fútbol, lo que, incluso hasta la actualidad, fue imposible de replicar.

Fue en la Copa del Mundo de Chile 1962 en la que Pelé alzó, nuevamente, el trofeo. Para esa edición, la que disputó con 21 años, llegó con una molestia muscular, la que lo limitó a jugar de apenas dos encuentros, los primeros en el certamen. De todos modos, otras figuras, entre las que estuvo Garrincha, tomaron la posta para conducir al equipo hacia la gloria.

En 1966, Brasil no tuvo el mejor de sus rendimientos, de hecho, quedó en fase de grupos, y el título fue para el anfitrión, Inglaterra. Sin embargo, para 1970, en la Scratch crujieron los dedos y, con un equipo plagado de estrellas y considerado uno de los mejores de todos los tiempos, conquistaron otra vez el mundo.

Gerson, Pelé, Rivelino, Jairzinho y Tostao fue la recordada ofensiva del elenco conducido, por entonces, por Mario Zagallo. Cada uno tuvo un papel preponderante para que la Canarinha celebre la obtención del trofeo de la Copa Mundial en México, pero ninguno como el de O Rei.

Bajo un saldo de cuatro tantos, en seis juegos, el atacante quedó inmortalizado en la historia de la Verdeamarela por haber alzado el tercer trofeo con el cuadro sudamericano, en un margen de cuatro participaciones mundialistas. Así, con este trofeo, comenzó a despedirse de su selección y terminó de cerrar su brillante palmarés.

Con su partida, se despide en la figura de Pelé a uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol y al mayor emblema e ídolo de Brasil, a la que la colocó ante los ojos del mundo, los que, por estas horas, estarán llorosos por quien bien ganado tuvo su adjetivo de rey.

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