Perico Delgado llega seis años tarde a la cruda realidad del ciclismo español

MORAIRA, SPAIN - AUGUST 22: Marc Soler of Spain and Movistar Team /  Perico Delgado of Spain Ex Pro-cyclist / Alejandro Valverde Belmonte of Spain and Movistar Team World Champion Jersey / during the 74th Tour of Spain 2019, Team Presentation / Castillo de Moraira / #LaVuelta19 / @lavuelta / on August 22, 2019 in Morarira, Spain. (Photo by Justin Setterfield/Getty Images)
Photo by Justin Setterfield/Getty Images

En declaraciones algo improvisadas antes de la salida de la "Carrera del Pavo", un clásico del ciclismo amateur en Segovia, Perico Delgado hacía balance de la temporada recién acabada y reflexionaba sobre la que está por venir: "2022 será un año de transición para el ciclismo español", dijo el vencedor del Tour de 1988, dando por hecho que Enric Mas y Mikel Landa (amén de Iván García Cortina, Pello Bilbao o Alex Aranburu) no están para grandes gestas mientras que los Carlos Fernández o Juan Ayuso aún son demasiado jóvenes para competir al altísimo nivel.

Perico tiene toda la razón del mundo: 2022 será un año complicadísimo para el ciclismo español, justo en el momento en el que el ciclismo vuelve a vivir un "boom" entre la afición española, que conoce perfectamente a los Pogacar, Roglic, Bernal, Van Aert, Van der Poel, Carapaz, Alaphilippe y compañía. El problema no es ese. Un año de transición, en fin, se lo puede permitir cualquier país. El problema es que el vaticinio de Delgado llega seis años tarde: los que lleva un español sin ganar una gran vuelta (desde que Alberto Contador se llevara el Giro de Italia de 2015).

Puede que alguien piense que seis años no son tantos. Al fin y al cabo, solo se corren tres grandes al año, así que esto ha tenido que pasar antes. Pues no. No ha pasado nunca desde que la Vuelta a España pasara a ser anual en 1955. Nunca. Se puede decir que ahora hay grandes campeones, pero lo cierto es que siempre los ha habido. ¿Cuál fue esa época en la que no hubo grandes campeones y los españoles podían aprovecharse de su ausencia? Yo no la recuerdo. Sí es verdad que esos grandes campeones a menudo se saltaban la Vuelta, el vivero de victorias españolas, pero en tiempos de globalización, no sé hasta qué punto eso es excusa.

En estos seis años y medio, la mayoría de triunfos en grandes vueltas se los han repartido entre Froome, Nibali, Pogacar, Roglic, Quintana, Bernal y otras grandes figuras de primer nivel. Ahora bien, también hemos visto triunfos de enormes corredores, pero de otro nivel: Simon Yates, Tao Geoghean Hart, Tom Dumoulin o el propio Richard Carapaz. Ojo, insisto, todos ellos enormes corredores, pero que no pasarán a la historia como vueltómanos. Ahí sí se podría haber colado un español en la lucha por el palmarés... el problema es que nunca hubo nadie a la altura de esos segundos espadas. Hasta ahí llega la crisis del ciclismo español.

SANTIAGO DE COMPOSTELA, SPAIN - SEPTEMBER 05: A general view of Enric Mas Nicolau of Spain and Movistar Team, Primoz Roglic of Slovenia and Team Jumbo - Visma red leader jersey his son Levom and Jack Haig of Australia and Team Bahrain Victorious celebrate winning on the podium ceremony in the Plaza del Obradoiro with the Cathedral in the background after during the 76th Tour of Spain 2021, Stage 21 a 33,8 km Individual Time Trial stage from Padrón to Santiago de Compostela / @lavuelta / #LaVuelta21 / ITT / on September 05, 2021 in Santiago de Compostela, Spain. (Photo by Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)
Enric Mas comparte podio de la Vuelta a España 2021 con Primoz Roglic y Jack Haig. El único español, junto a Alejandro Valverde, en subirse al podio de una gran vuelta en los últimos seis años. (Photo by Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)

No nos centremos solo en los grandes triunfos, porque puede ser un poco tramposo: el problema del ciclismo español no es que Enric Mas sea peor que Primoz Roglic. Creo que eso es algo con lo que todos podemos vivir. El problema es que Enric Mas sea incapaz de ganar siquiera una etapa, que Cortina no luche de verdad por las grandes clásicas, que Aranburu no acabe de dar el salto que de él se espera o que los Izaguirre, Bilbao, Fraile y compañía no tengan suficiente regularidad -aunque bastante hacen con sus triunfos parciales que nos llenan de esperanza puntual-. En estos seis años y pico, el único gran triunfo español del calendario lo consiguió Alejandro Valverde en Innsbruck, cuando ganó el Mundial de 2018. Tenía 38 años.

El vacío es absoluto en todas las especialidades del ciclismo profesional: no hay buenos contrarrelojistas, no hay grandes escaladores, no hay corredores que garanticen triunfos cuando pillan la fuga buena... De hecho, apenas se ven españoles en las fugas, más allá de los citados un poco más arriba. No hay especialistas en clásicas todoterreno, ni en clásicas sobre pavé -nunca los ha habido- ni en clásicas con circuito empinado -de nuevo, el que mejor se desenvolvió en esos terrenos en 2021 fue Alejandro Valverde, ahora con 41 años-. No hay especialistas en carreras de cinco-seis días como los había antes a patadas, ni siquiera hay especialistas en ganar etapas en dichas carreras. España vive en una transición ciclista constante con algunas alegrías muy puntuales.

En 2021, los ciclistas españoles sumaron un total de cuatro victorias World Tour: Alex Aranburu ganó una etapa en la Vuelta al País Vasco, igual que Ion Izaguirre; Marc Soler se llevó una etapa en Romandía y Valverde, otra en el Dauphiné. Podría ser peor: en 2020, fueron tres. Todos estos corredores de los que estamos hablando tienen de 26 años (Aranburu) en adelante. No es que sean malos ciclistas ni que lo sea el resto, solo faltaba. Pero no ganan. No están a la altura de la nueva generación que ha entrado arrasando en el pelotón ni compiten con los viejos rockeros como Roglic o Alaphiippe. Se han quedado en el medio, en esa transición de la que hablábamos.

¿Cuándo acabará esta sequía? No lo sabemos. Sí, Carlos Rodríguez y Juan Ayuso son muy buenos, pero aún no han competido sistemáticamente con los profesionales. Aparte, son solo dos balas y con que una se tuerza, se acabó la historia. Es indudable que el nivel internacional ha subido una barbaridad, pero tampoco hay una explicación clara a que un país con la tradición ciclista de España no consiga subir a alguien a ese carro o por lo menos al segundo vagón. Lo bueno, ya digo, es que hemos aprendido a que nos dé igual. Pocos deportes menos "patrioteros" que el ciclismo. Ya falta menos para que cada domingo nos pongamos delante de la tele a ver a Van Aert, Van der Poel, Aerts y Pickford luchar por la Copa del Mundo de Ciclocross...

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