Coutinho y la necesidad de ser feliz para triunfar en el Barça

Albert Ortega
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VILLAREAL, SPAIN - APRIL 02:  Philippe Coutinho of FC Barcelona celebrates after scoring his team's first goal during the La Liga match between Villarreal CF and FC Barcelona at Estadio de la Ceramica on April 02, 2019 in Villareal, Spain. (Photo by Quality Sport Images/Getty Images)
Philippe Coutinho celebra un gol ante el Villarreal. (Foto Quality Sport Images/Getty Images)

Parecía una venta cantada para este próximo mercado de traspasos, pero la falta de liquidez de los clubes europeos sumada a las palabras de Quique Setién en RAC1, donde afirma que cuenta con Philippe Coutinho para la siguiente temporada ya que le parece un gran jugador, reabren el capítulo del brasileño en la hoja de ruta azulgrana. Como interior, delantero o extremo. El Barça debe recuperar la confianza de Coutinho en su juego si quiere disponer de un futbolista único por su pegada pero cuya llama se fue apagando hasta desvanecerse completamente.

En este sentido, Coutinho aseguró prácticamente un gol, ya sea diana o asistencia, por partido en su primer año en el Barça en pleno período de adaptación (15 en 22 encuentros). A pesar de estar poco familiarizado con el modelo de juego de Ernesto Valverde y sumar más desde el recurso individual que desde el aporte colectivo, su agresividad y verticalidad dotaron al equipo de un escalón superior en el entramado ofensivo culé en su primera campaña en LaLiga.

Más delantero que interior independientemente de su posición inicial, acercar al brasileño al área siempre fue productivo. Un negocio que aseguraba rentabilidad y determinación. Hasta que Valverde lo recolocó como interior izquierdo definitivamente para negarle la frontal, adjudicarle más responsabilidad de la que podía soportar tanto en la organización del juego como en la gestión del cuero. Algo que simple y llanamente, Coutinho no pudo incorporar a su manual futbolístico.

Sin embargo, cuestiones tácticas a un lado, parece difícil cifrar hasta qué punto la falta de confianza del brasileño dinamitó su peor momento como azulgrana. Cierto es que el cambio de ritmo fue notorio. De destacar en un Liverpool que jugaba a velocidad de crucero como pieza clave a asentarse en un Barça donde cada pase estaba medido al milímetro. Y aún así, apostar por Coutinho sigue significando invertir en un elemento diferencial que ya demostró entenderse con Leo Messi y Luis Suárez.

Por ello, si bien cuesta imaginar a un verso libre como Coutinho en un conjunto como el de Setién, el cual distribuye cada envío con extrema precaución y reserva el atrevimiento para el ‘10’, esta falta de individualidades ofensivas es la que presenta al sudamericano como una figura de valor incalculable por su autosuficiencia en campo contrario. Acomodar la verticalidad del brasileño a la exagerada horizontalidad actual apunta a solución, no a problema.

Si la comentada llegada de Lautaro Martínez podría suponer completar la falta de profundidad que presenta la plantilla azulgrana en el frente de ataque, el retorno de Coutinho a la disciplina azulgrana incorporaría un nuevo perfil en banda izquierda con múltiples posibilidades. Coutinho sigue siendo válido y recuperable para un transatlántico como el Barça.

De esta manera, su trayecto hacia el Camp Nou pasa por devolverle su fútbol, llenarle de confianza, no desnaturalizarlo y estimular su sensacional golpeo de balón desde la frontal del área. Y es que insistir en Coutinho como delantero es invertir en alcanzar cotas competitivas superiores y en una jugada ganadora, pero el proceso hasta recobrar su jerarquía es más que necesario. Quique Setién deberá convencer al brasileño de su propio talento, pero también de su idea.

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