Los 2 factores que te hacen más vulnerable a los mosquitos

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Ese aroma especial que desprendemos cada uno de nosotros es lo que más les atrae, una mezcla de los compuestos volátiles que exudamos por la piel y el dióxido de carbono que emitimos al respirar acaban por delatar nuestra presencia

Los mosquitos eligen a sus víctimas en función de la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que emiten al respirar. (Foto: Getty)
Los mosquitos eligen a sus víctimas en función de la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que emiten al respirar. (Foto: Getty)

Siempre me ha parecido increíble la capacidad de los mosquitos para detectar nuestra presencia. Y más aún esa discriminación selectiva para elegir a sus presas. Y es que cuando una hembra (que son las que pican) selecciona a una víctima, la rastreará y ya no la dejará en paz hasta que consiga su objetivo. Por mucho que te metas debajo de las sábanas, antes o después, ¡zas! Picadura al canto.

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Y es que los mosquitos huelen las sustancias que emite el cuerpo humano desde largas distancias. De hecho poseen unos receptores en los 'palpos maxilares' capaces de detectar el dióxido de carbono que emanamos cuando respiramos y el olor corporal que emitimos.

Un cebo involuntario: las bacterias de la piel

La piel de cada persona tiene un olor único. Además, en ella viven más de un billón de microbios, también microbios distintos, por lo que cada olor es particular y único. De hecho, los científicos creen que la variable más importante en la que dependen los mosquitos cuando eligen a una persona sobre otra son los compuestos químicos producidos por las colonias de microbios que viven en nuestra piel. Cuando los mosquitos pasan de largo es porque esa persona emite repelentes naturales.

Nuestros cuerpos dejan rastros químicos muy fáciles de rastrear por los mosquitos, como el ácido lactico que emitimos al respirar o a través del sudor. Además, algunas personas son más propensas a sufrir picaduras de mosquito debido a su tipo de sangre. (Foto: Getty)
Nuestros cuerpos dejan rastros químicos muy fáciles de rastrear por los mosquitos, como el ácido lactico que emitimos al respirar o a través del sudor. Además, algunas personas son más propensas a sufrir picaduras de mosquito debido a su tipo de sangre. (Foto: Getty)

"Las bacterias que están en la piel descomponen los elementos que desprendemos de la epidermis, como el sudor", asegura Bart Knols, biólogo experto en insectos, en la revista 'The Healthy'. "Por tanto, no somos nosotros los que los atraemos, sino más concretamente las bacterias que habitan en la superficie de nuestra piel".

Cada persona emite más de 300 productos químicos a través de su piel, y según la especie de mosquito, se sentirán más atraídos por un compuesto químico frente a otro. El amoníaco, los ácidos carboxílicos, y el ácido láctico -presente en el propio sudor, lociones y cremas- son algunas de las sustancias favoritas de estos chupópteros.

Así lo confirmó un estudio de la Universidad Internacional de Florida en Miami (EE.UU.), publicado en Current Biology, que descubrió que los mosquitos tienen un receptor olfativo de señalización en sus antenas con el que detectan el olor humano. Este receptor, llamado IR8a, responde a componentes volátiles que integran el olor corporal, y entre ellos destaca el ácido láctico.

“No sabemos qué características de la sangre humana son más atractivas para los mosquitos, pero es un área de investigación activa”, explica el autor principal del estudio Matthew DeGennaro. “Sabemos que las bacterias normales de la piel se nutren de la sangre y de nuestro sudor. Las bacterias de la piel metabolizan nuestro sudor en olores como los ácidos carboxílicos. El ácido láctico es un componente del sudor humano”.

Respiración agitada, otro chivato

Después de la piel, entra en juego la respiración, y aquí es donde cobra protagonismo el dióxido de carbono. Cuanta mayor cantidad de dióxido de carbono (CO2) se emite (100 miligramos con cada exhalación, unas 13 veces por minuto) al respirar, más probabilidades hay de que nos piquen. Por eso, los adultos amanecen con más picaduras que los niños si duermen en la misma habitación. También las personas con sobrepeso y las embarazadas emiten índices anormales de dióxido de carbono y son sus víctimas favoritas.

Pero, ¡ojo! La cantidad de dióxido de carbono también varía en función de la dieta y el ejercicio físico que se haga. Por tanto, una respiración agitada indica a los mosquitos que el festín está cerca.

Junto a la piel y la respiración, dos ganchos irresistible, estos molestos insectos también “nos detectan por la temperatura corporal”, señala en La Vanguardia Carles Aranda, codirector del Servicio de Control de Mosquitos del Baix Llobregat

El grupo sanguíneo es otro de los cebos a los que estos insectos que pueden llegar a amargarnos el verano con sus picotazos son incapaces de resistirse. Entre sus favoritos, los de tipo 0 y B.

Cómo evitar que nos piquen

No podemos controlar el dióxido de carbono que emitimos, ni nuestra temperatura corporal o el grupo sanguíneo. El único factor con un poco de margen de maniobra es el sudor.

Hay estudios científicos que demuestran que la ingesta de alcohol de forma periódica modifica el sudor, haciendo que sea más atractivo. Así lo demostró un estudio publicado en Journal of the American Control Association, beber una botella de cerveza hace que los mosquitos se sientan más atraídos por esa persona que si se mantuviera totalmente sobrio.

Algo parecido ocurre con el queso, según otra investigación japonesa, quienes comen demasiado queso y toman mucha cerveza terminan la noche con más picaduras de mosquito que quienes no lo han hecho. Pero aquí no acaban las curiosidades. Al parecer, una bacteria implicada en la producción del queso estaría emparentada con otra que vive en los pies humanos. De ahí que el olor a pies sea otro aliciente para los mosquitos.

Por tanto, si no quieres que los mosquitos te escojan como víctima cuida tu higiene personal (especialmente la de tus pies) pero limita el uso de perfumes con un olor demasiado dulce, no te pases con el alcohol y recurre a trucos fáciles y sencillos para despistarlos como por ejemplo:

  • Plantas antimosquitos como el romero, el tomillo, el geranio mosquitero, la citronela, los eucaliptos o la albahaca. Coloca las que prefieras en las estancias principales de la casa y verás cómo funciona.

  • Con un simple ventilador casero conseguirás que el aire circule y evite la concentración de olores, dificultando así que los mosquitos te detecten.

  • Botella ´atrapa-mosquitos´. Es uno de los mejores remedios de las abuelas contra los mosquitos. En 20 centilitros de agua mezcla 50 gramos de azúcar y calienta. Déjalo enfriar en una botella de plástico partida por la mitad, a la que debes añadir levadura espolvoreada sin remover. Introduce en el recipiente, y a modo de embudo, el cuello de la botella. En poco tiempo se comenzará a generar dióxido de carbono y el olor de la fermentación atraerá a los mosquitos que quedarán atrapados en ella.

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