Pickles, el perro que encontró la Copa del Mundo robada en Inglaterra

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Jean Corbett con su bebé y su perro Pickles en el lugar de su jardín, en Norwood, Londres, donde su mascota encontró el Trofeo Jules Rimet envuelto en papel de periódico. El trofeo había sido robado de una exposición de sellos en el centro de Londres. (AP Photo)
Jean Corbett con su bebé y su perro Pickles en el lugar de su jardín, en Norwood, Londres, donde su mascota encontró el Trofeo Jules Rimet envuelto en papel de periódico. El trofeo había sido robado de una exposición de sellos en el centro de Londres. (AP Photo)

El primer trofeo de la Copa del Mundo fue diseñado en 1929 por el francés Abel la Fleur, era una estatuilla de la diosa griega Victoria y estaba hecho por casi 2 kg de oro. En 1948 adquirió el nombre de su ideólogo y paso a denominarse Copa Jules Rimet. Desde su creación, el trofeo de la Copa del Mundo ha sido una de las piezas más codiciadas no solo por los futbolistas, también para los coleccionistas, ladrones e incluso para algunos gobiernos.

Desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la Alemania nazi estuvo detrás de la Copa Mundo, que en ese entonces se encontraba en una caja fuerte en un banco de Italia. Debido a la frágil situación que se vivía en Europa, el entonces vicepresidente de la Federación Italiana de Fútbol, Ottorino Barassi, sacó el trofeo de donde se encontraba y lo llevó a su casa, donde lo escondió en una caja de zapatos debajo de su cama. La Gestapo alemana revisó la casa pero no encontró la Copa y permaneció escondida en el mismo lugar hasta el fin de la guerra.

En 1942 y 1946 no se llevó a cabo el Mundial de Fútbol debido a la guerra, pero ya para 1950 se decidió realizar la cuarta edición del campeonato en Brasil, en 1954 en Suiza, 1958 en Suecia, 1962 en Chile y en 1966 el turno fue para Inglaterra.

Todo estaba preparado para la celebración del Mundial de Inglaterra 1966 y cuatro meses antes del inicio del torneo deportivo más importante, la Copa Jules Rimet desapareció mientras era exhibida en Londres bajo "estrictas medidas de seguridad las 24 horas del día". Era el domingo 20 de marzo de 1966 y la desaparición del codiciado trofeo se convirtió en noticia mundial. La Federación Inglesa (FA) entró en pánico y no tenían idea de lo que había pasado.

David Corbett sonríe mientras muestra el lugar donde su perro
David Corbett sonríe mientras muestra el lugar donde su perro "Pickles" encontró la Copa Jules Rimet el 28 de marzo de 1966 en un jardín en los suburbios de Londres. El trofeo había sido robado durante una exhibición. (Foto: AFP a través de Getty Images)

Sin romper la vitrina los ladrones se la llevaron y dejaron en ridículo a la reputada policía inglesa, que ofreció una declaración en la que decían que se habían tomado medidas estrictas para proteger el trofeo y que buscaban a un hombre de unos treinta y tantos años, de 1,77 metros, de tez pálida y pelo oscuro como presunto responsable de llevarse la Jules Rimet sin dejar rastro.

La FIFA menciona en su página de Internet que el entonces presidente del organismo, Stanley Rous, accedió a que se exhibiera la Copa Mundial den Londres siempre que se cumplieran tres condiciones: el trofeo debía ser transportado por una empresa de seguridad acreditada, debía colocarse en una vitrina cerrada con llave y vigilada las 24 horas del día y debía estar asegurado por 30,000 libras esterlinas.

Sin embargo, la seguridad no estuvo disponible las 24 horas y cuando se cerraron las puertas de la exhibición durante un servicio religioso al mediodía en el piso de abajo, el perpetrador irrumpió por la puerta trasera y se fue sin dejar rastro.

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El presidente de la FA, Joe Mears, recibió una nota de rescate en la que le decían: "Querido Joe, dudo que veas con mucha preocupación la pérdida de la Copa del Mundo... Para mí es solo oro chatarra. Si no tengo noticias tuyas el jueves o el viernes supongo que ira para el crisol (donde se derriten metales)".

Acordaron una cifra de 15,000 libras para devolver la Copa y en un operativo policial lograron capturar a una persona que afirmó ser un intermediario, razón por la que fue condenado a dos años de prisión, pero no dieron con el rastro del trofeo.

Entra en escena Pickles

Un hombre llamado David Corbett se dirigía a una cabina telefónica para llamar a su hermano y averiguar si había nacido su bebé. Llevaba a su mascota de pelo blanco y negro con él. El canino se detuvo frente a un automóvil olfateando unos arbustos y llamando la atención de su dueño, que vio un paquete del suelo. "Estaba envuelto en papel de periódico bien atado con una cuerda, colocado cerca de la casa de mi vecino”, narró Corbett. "Lo recogí y era bastante pesado, aunque no muy grande, no era una copa espectacular".

David Corbett con su perro, Pickles, que encontró la Copa del Mundo en su jardín trasero después de que se la robaran antes de la Copa del Mundo en Inglaterra. (Foto: Keystone/Getty Images)
David Corbett con su perro, Pickles, que encontró la Copa del Mundo en su jardín trasero después de que se la robaran antes de la Copa del Mundo en Inglaterra. (Foto: Keystone/Getty Images)

"La curiosidad se apoderó. Arranqué un poco la parte inferior y había un disco plano. Luego di una vuelta y estaba Brasil, Alemania, Uruguay. Volví corriendo y le dije a mi esposa: '¡Creo que encontré la Copa del Mundo!'", agregó.

Había encontrado el trofeo más codiciado.

Su esposa ni se inmutó e incluso cuando fueron a la comisaria de la policía dijo que no le parecía que fuera una Copa del Mundo. Pero cuando se llevaron a su marido para interrogarlo se dieron cuenta de que los habían tomado como los principales sospechosos del robo.

Después de los interrogatorios y unas semanas en una lista de sospechosos, se limpió su nombre.

Corbett fue recompensando con dinero y apareció en varias entrevistas, pero Pickles se convirtió en estrella. Fue el actor principal de la película "el espía con la nariz fría", recibió una medalla y suministro de comida para perros de por vida. Además, todos fueron invitados al banquete de celebración de los ganadores de la Copa del Mundo, que organizó y ganó Inglaterra.

A su muerte, Pickles fue enterrado en el jardín de la casa de los Corbett en el sur de Londres. El perro que le dio a Inglaterra la posibilidad de levantar el mismo trofeo que todos campeones del mundo hasta 1970, año en que Brasil se llevó a casa definitivamente la Copa Jules Rimet como premio por convertirse en el primer ganador de tres Mundiales de Fútbol.

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