La piñata madridista no va a poder aguantar los golpes entre tanta fiesta

Albert Ortega
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GRANADA, SPAIN - JULY 13: Sergio Ramos of Real Madrid celebrates after the Liga match between Granada CF and Real Madrid CF at Nuevo Los Carmenes on July 13, 2020 in Granada, Spain. Football Stadiums around Europe remain empty due to the Coronavirus Pandemic as Government social distancing laws prohibit fans inside venues resulting in all fixtures being played behind closed doors. (Photo by Fermin Rodriguez/Quality Sport Images/Getty Images)
Sergio Ramos y Carlos Henrique Casemiro celebran la victoria del Real Madrid en Granada. (Foto Fermin Rodriguez/Quality Sport Images/Getty Images)

Sergio Ramos entró en los primeros meses de la temporada como un elefante accede a una cacharrería: arramblando con todo a su paso y sin poner en la balanza el binomio riesgo/beneficio. En ocasiones, impulsado por la frustración tras cometer un error grotesco en el área el capitán del Real Madrid trataba de subsanar sus fallos en campo propio con goles y acciones impulsivas que comprometían la seguridad defensiva de su equipo. Sin embargo, desde la vuelta del parón, el ‘4’ blanco ha ejercido como lo que es: el jugador que mejor representa al madridismo y una figura insustituible para la entidad.

A las puertas de finalizar su contrato en junio de 2021 con 35 años, al club de Concha Espina le urge peinar el mercado con esmero. El objetivo no es otro que tratar de reemplazar a un líder nato cuya presencia en el campo modifica por completo el comportamiento ofensivo y defensivo del Real Madrid. Sin nadie en la recámara de la actual plantilla que pueda acercarse a su influencia en la zaga blanca, el desafío en la planificación de la próxima campaña demanda un paso adelante en el mercado que marcará el futuro de la defensa madridista.

Cuando se habla sobre un jugador de extremos como Sergio Ramos parece no existir el término medio. La opinión se polariza hasta límites insospechados y las fobias y filias entran en escena. No es fácil juzgar a un futbolista que representa como nadie la épica del Real Madrid en la Copa de Europa y el desplome competitivo en el día a día que suele acompañar al Santiago Bernabéu en la competición doméstica. Por muchos palos que se lleve, el liderazgo que desempeña en el campo no lo puede llevar a cabo ningún otro defensa más.

Sin embargo, hay que romper una lanza a favor del camero. Los de Zidane son mucho mejores con su capitán sobre el verde cuando éste se encuentra al 100%. En una temporada donde Karim Benzema se ha encontrado rodeado de enemigos en la faceta goleadora, Sergio Ramos se ha erigido como un fiel escudero con 10 dianas, lo que le convierte en el segundo máximo goleador del cuadro de la capital de España en la Liga.

Por otra parte, hay que resaltar dos puntos clave en el cambio de rumbo en el curso del ‘4’ en el aspecto defensivo; la consolidación definitiva de Thibaut Courtois como el portero dominador que se intuía y la figura de Ferland Mendy en el costado izquierdo de la retaguardia blanca. El portero belga le resta responsabilidad a la hora de desactivar los envíos envenenados que lanza el rival hacia la zona más sensible del campo mientras que, gracias al lateral francés, Ramos tiene que apagar menos fuegos y dispone de una red de seguridad al continuar la jugada después de anticiparse y aventurarse así hacia campo contrario.

Curiosamente, a mayor exigencia física y mental en la Liga post-parón, mejor rendimiento ha ofrecido Sergio Ramos. Quizás el hecho de jugar entre semana le ha trasladado a aquellas grandes noches de Champions League donde activa el modo supervivencia y camina sobre el alambre que separa la gloria del fracaso. La madera que guarda el líder se está encargando de construir un escenario donde el equipo puede conllevar el estrés competitivo de una liga sin tiempo para descansar.

El acierto en el lanzamiento de penaltis, el rol vital que ejerce en salida de balón, la gestión de la pelota en el ataque posicional, los cambios de orientación o el achique de metros en fase defensiva. La importancia de Sergio Ramos en el Real Madrid se comprueba cuando el de Camas de marcha del campo. Como ejemplo más inmediato, solo hace falta analizar el partido de Militao-Varane ante el Deportivo Alavés o esperar a la vuelta de la Copa de Europa ante el Manchester City. Renueve o no, Florentino Pérez debe buscar una solución para sustituir a un jugador indispensable.

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