El negocio de la venta de pisos con ocupas incluidos o tapiados

M. J. Arias
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En las últimas semanas han sido varios los medios, tanto locales como de ámbito nacional, que se han hecho eco de casos de ocupación de viviendas aprovechando el ‘abandono forzoso’ al que han estado condenadas las segundas residencias por la imposibilidad de sus propietarios de desplazarse hasta ellas debido a las restricciones de movilidad impuestas durante el estado de alarma. La realidad señalada por El Norte de Castilla a comienzos de semana también tiene que ver con la ocupación ilegal de viviendas en Valladolid y como estos pisos ha dado el salto al mercado inmobiliario poniendo como ejemplo varios pisos ocupados puestos a la venta. Algunos de ellos son propiedad de particulares, pero muchos pertenecen a bancos, asegura el citado medio.

Este es uno de los ejemplos de los pisos ocupados que se venden en Valladolid. (Foto: Captura de Idealista)
Este es uno de los ejemplos de los pisos ocupados que se venden en Valladolid. (Foto: Captura de Idealista)

Estos pisos se anuncian en un portal de compra y alquiler de vivienda tan popular como lo es Idealista. En el texto que acompaña a las escasas imágenes y al precio, además de sus características físicas, se especifica si está ocupado, tapiado –precisamente para evitar ser ocupado ilegalmente– y hasta vandalizado. La tónica general en estos anuncios es un precio algo inferior al que marcaría el mercado para una vivienda en la zona y la imposibilidad de ir a visitarlo. Los futuros propietarios acceden a hacerse cargo de todos los gastos derivados de la desocupación o eliminación de la tapia.

Según señalan en El Norte de Castilla, en la calle Caamaño, definida como “una de las arterias principales de la ocupación ilegal en Valladolid” pueden encontrarse varios pisos puestos a la venta en estas condiciones y alguno más en el barrio de Las Delicias, a tenor de lo que se puede ver en los anuncios consultados en Idealista en esa zona. Vecinos del lugar aseguran que hay un edificio entero ocupado. En origen, las viviendas estaban sin estrenar pero algo pasó que no llegó a hacerse entrega de ellas y acabaron siendo ocupadas.

Los anuncios encontrados no llaman a engaño y dejan, desde el principio, los posibles problemas a los que deberá hacer frente quien los adquiera. Así, por ejemplo, el situado en la tercera planta (sin ascensor) del número 29 de la callle Caamaño indica que está ‘tapiado’. Además, “consta de vestíbulo, pasillo, salón con un pequeño balcón a calle interior de patio de manzana, cocina con galería cerrada incorporada, tres dormitorios y un cuarto de baño”.

No puede visitarse más allá de ver la fachada y las zonas comunes y se advierte de que “el Adquirente asumirá la situación física y estado de conservación, la situación urbanística, las discrepancias entre la realidad física y la realidad registral y catastral o en la cabida del Inmueble, el coste que conlleve el destapiado del acceso al Inmueble y la adecuación registral y catastral del Inmueble”. Unas advertencias que dan qué pensar sobre cuál será el estado real si ya en las imágenes se aprecia la necesidad de reformas considerables.

Esta vivienda cuenta con una rebaja considerable en el precio, de un 30% sobre el inicial marcado. Al ponerlo a la venta se pedían 35.030 euros por él. Ahora, 24.520 euros. En esa misma calle, hay más a la venta. Por 33.000 euros se vende un piso “ocupado” de tres dormitorios y 67 metros cuadrados “situado en un edificio de cinco alturas sobre rasante (…), una antigüedad de 56 años, construido en el año 1963, sin ascensor”. Más adelante el texto de anuncio aclara que “el Inmueble se transmite ocupado por tercero sin título” y, por si quedaran dudas, insiste en que está “ocupado ilegalmente por tercero”.

Muy cerca de allí otro a la venta, por 34.300 y 65 metros cuadrados una descripción somera en cuanto a sus condiciones, pero con apreciaciones legales que no parecen un buen reclamo para la venta. “El inmueble se transmite arrendado a tercero y con un posible derecho de éste a la adquisición preferente del mismo. El vendedor no responde ni de la solvencia del arrendamiento, ni de las condiciones del contrato de arrendamiento en el que se subrogará el adquiriente. El estado de ocupación y/o los impedimentos para que el inmueble pueda ser visitado libremente por los técnicos impiden su tasación oficial”, se puede leer.

Saliendo de la calle Caamaño, pero en el mismo barrio, dos casos más de cómo la ocupación de pisos afecta al mercado de la vivienda en la capital pucelana. En la calle Duero se vende un piso del que se dice, literalmente, que ha sido “vandalizado”. Son 24.000 euros por 48 metros cuadrados sin ascensor. “El Inmueble se encuentra en un estado de deterioro considerable por haber sido vandalizado, no siendo responsabilidad de la vendedora el estado en el que pueda encontrarse cualquier mueble, aparato y/o elemento con el que estuviera dotado el Inmueble”, avisa el texto.

Otro ejemplo más de la situación que recoge El Norte de Castilla es el piso localizado que se vende en la calle del Arca Real tapiado y que ha bajado su precio de 55.250 euros a 46.963, un 15% menos. Consta, dicen, de “dos dormitorios, un baño, salón-comedor, cocina y una terraza, distribuidos en una superficie de 65.0 metros cuadrados construidos y 54.8 metros cuadrados útiles”. Pero no puede verse por tener la entrada obstruida.

Dos de los ejemplos más caros, propiedad de un banco según el diario local, son los de un primero y un segundo de 90 metros cuadrados ubicados en el mismo edificio sin ascensor de la calle Padre Manjón de los que se advierte que están “ocupados”. Situación que parece contraria a la afirmación de que son “una opción para construir un hogar y entrar a vivir de inmediato”.

Quien se encarga de la venta de esos dos pisos en concreto ha reconocido al diario que “la vivienda, como se compraría con las personas dentro, no se financiaría y tampoco puede visitarse, por lo que no sabemos cómo quedaría luego” al mismo tiempo que asegura que “por la situación actual es difícil echarles o que se vayan, aunque puede suceder”.

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