La polémica con el hijo de Riquelme plantea el debate: ¿los privilegiados ya pueden ir a la cancha?

Franco Formoso
·2 min de lectura

En una época donde el público del fútbol argentino aún no puede volver por la pandemia, vemos que hijos y amigos de dirigentes asisten a la cancha sin dramas. ¿Qué diferencia hay entre ellos y los socios de los clubes? Al fin y al cabo, al menos éstos últimos pagan una cuota mensual.

En La Bombonera se vivieron dos partidos diferentes: el que disputaron Boca y River y el que los hinchas sintieron a la distancia. O la mayoría de ellos, porque varios estuvieron dentro del recinto xeneize ya sea por ser allegados a los dirigentes o por amiguismo.

El ver al hijo de Juan Román Riquelme, quien debió ser aislado por protocolos de coronavirus, presente en el estadio Alberto J. Armando abrió el debate: ¿qué hay para los hinchas comunes? ¿El fútbol se transformó en un espectáculo elitista al que sólo pueden acceder quienes tienen contactos?

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Lo cierto es que el grueso de las hinchadas argentinas siguen viendo a sus equipos desde el televisor. Allí mismo es donde observan cómo los dirigentes, ex futbolistas y miembros del plantel profesional llevan a gente querida a ver a sus equipos dentro del estadio.

¿Qué nos queda a nosotros? Si hasta hay mucha gente que es socia de sus instituciones y pagan una cuota que no se ve recompensada absolutamente con nada. Mes a mes aguardan por volver a ver al club de sus amores y como recompensa se les otorga una injusticia total.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Ahora, parece que podría haber marcha atrás en esta directiva de dejar entrar a "allegados" al plantel en los diferentes estadios. Claro, según se pudo observar, quienes tuvieron el privilegio de acceder a las canchas no dieron el ejemplo.

El último caso fue el del hijo de Riquelme, quien tendría que haber sido aislado. Y por ello, quizá todos terminemos en la misma situación: fuera de nuestros segundos hogares.