Por qué el Real Madrid hizo bien quedándose a Marcelo y vendiendo a Reguilón

Raúl Rioja
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Marcelo, durante el partido entre el Real Madrid y el Valladolid (Foto: David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)
Marcelo, durante el partido entre el Real Madrid y el Valladolid (Foto: David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)

El nivel de Marcelo no le llega para ser el titular del Real Madrid. Creo que a ese punto ha llegado ya cualquiera que haya visto los partidos del equipo blanco en el último año y pico. El tema es que, por mucho drama que se intente montar con cada floja actuación del brasileño, ya no es el lateral izquierdo titular del Real Madrid.

En verano, se desató el habitual incendio cuando el club decidió vender a Sergio Reguilón a la Premier. ¿Por qué renunciaba el Madrid a un gran jugador que venía de triunfar en el Sevilla? La respuesta no era por Marcelo, era por Ferland Mendy. 30 millones de euros, en tiempos de pandemia, por un futbolista que no iba a ser titular, o no al menos sin discusión, no es una cantidad nada desdeñable.

Si volvía Reguilón, se generaba un problema en el equipo. Dos grandísimos jugadores compartiendo una posición, la de lateral, poco flexible. Ninguno de los dos tiene espacio en otro puesto, por lo que tocaba repartir los minutos entre dos futbolistas con caché de titulares en cualquier grande de Europa. Poner a dos machos alfas en los laterales nunca, a ningún equipo, le sale bien, siempre uno de los dos acaba enfadado y saliendo poco después con su precio de mercado devaluado.

Así, Reguilón tendrá ahora todos los minutos que quiera en el Tottenham jugando una grandísima liga como la Premier. Si triunfa hasta el punto de ser absolutamente superior a Mendy, algo harto complicado viendo el gran nivel del galo, se le podrá recuperar el año que viene o el siguiente gracias a la cláusula de recompra que se le incluyó. Cero dramas.

Y ahora vamos con Marcelo, al que le toca aceptar su nuevo rol. El año pasado, compartió minutos con Mendy, en este le toca asumir que no es que sea suplente, es que le toca ser suplentísimo. Jugar solo para dar pequeños descansos al francés.

En su favor juega lo bien que puede asumir esa situación. Cuando Solari decidió marginarle hace un par de años, de boca del brasileño no salió ni una mala palabra, ni un mal gesto. Todo lo contrario, se le veía animando desde el banquillo como si de un canterano que está empezando se tratara.

Pero dicho todo esto, la pelota está en el tejado de Zidane. Es el técnico el que debe saber que Marcelo ya no está para jugar muchos minutos y, cuando salga, tiene que rodearle mejor, mucho mejor que el sábado. Por mucho que el rival sea el Cádiz, si el brasileño comparte equipo con Isco, Modric, Kroos, Benzema y resto de veteranos, lo más normal es que pase lo que pasó en el Di Stéfano ante los gaditanos.

Marcelo es una leyenda del club, merece marcharse a la altura de lo que ha ofrecido. Aunque siempre, siempre, desde el rol de lateral suplentísimo, esa es la clave de que tenga una buena despedida y no se vaya entre el cabreo del madridismo, pues son muchos los aficionados que le esperan con el cuchillo afilado, como quedó claro tras su nefasto partido ante el Cádiz. Estadísticas como las que dejó el sábado Pedro Martín no le dejan en muy buen lugar, desde luego.

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