El jugoso negocio de destruir prendas de Supreme que cuestan cientos de dólares y para muchos son sagradas

Yahoo Noticias

Una prenda de vestir o calzado de una marca muy costosa y reconocida es, para muchos, una preciada posesión, un símbolo de estatus y éxito que ha de mostrarse y preservarse. Y es también una fuente de punzante envidia para quien comparte la afinidad por esos productos carísimos y selectos, en especial para quien los desea pero no puede costearlos o ha de esforzarse mucho para hacerse de uno.

Entonces, ¿por qué una serie de influencers de Instagram y YouTube se han dedicado recientemente a quemar, dañar, manchar y en general vilipendiar costosísimas y anheladas prendas, en especial las de la codiciada marca Supreme, un icono en el entorno de los practicantes de la patineta (skateboarding), el hip hop y otras expresiones culturales juveniles estadounidenses?

Detalle de una prenda de la marca Supreme perforada a balazos por el influencer Eric Whiteback. (Instagram/EricWhiteback)
Detalle de una prenda de la marca Supreme perforada a balazos por el influencer Eric Whiteback. (Instagram/EricWhiteback)
Desplázate para ir al contenido
Anuncio

¿Por qué ellos destruyen -y luego lo documentan y muestran en video-, prendas con valor de cientos o miles de dólares que muchos jóvenes en EEUU sueñan con tener y cuya posesión define un estilo de vida?

La respuesta es una curiosa mezcla entre rebeldía y lucro económico. Y aunque parece algo extraño o peculiar, en cierto modo no sería muy distinto a prácticas de producción usuales, por ejemplo, en un comercial o programa de televisión o en una película.

De acuerdo al relato de The Guardian, en YouTube e Instagram se ofrecen numerosos ejemplos de videos en el que usuarios dañan o destruyen prendas de la marca Supreme, que en la tienda cuestan usualmente cientos o miles de dólares y que, con frecuencia, llegan a ser revendidas por sumas muy considerables. Algunas personas aprecian tanto sus prendas Supreme que nunca las usan y las conservan en sus closets incluso sin retirarles las etiquetas originales.

Es decir, quienes crean y difunden esos videos están literalmente destruyendo fuertes sumas de dinero. O esa es la apariencia.

“Creo que al destruir algo que es tan caro la gente lo encuentra entretenido. Ellos ven los videos porque ellos no pueden hacerlo”, comentó a The Guardian el youtuber Gianmarco Garofalo, quien por ejemplo no dudó en grabar en video mientras destruía una camiseta de la marca doble Supreme / Louis Vuitton.

“Todo video con ‘Supreme’ en el título logra tráfico”, confesó Garofalo.

En ello estaría la respuesta.

Un video en el que se muestra la destrucción o el daño de una prenda de Supreme genera considerable tráfico y, por ende, puede generarles en ganancias por publicidad y otros esquemas a los youtubers responsables.

Algunos dicen que le aplican a esa “destrucción” un espíritu de rebelión artística. Por ejemplo, Eric Whiteback, quien cuenta con 436,000 seguidores en Instagram, contó a The Guardian que altera prendas de la marca Supreme para imponerles su visión personal.

“Muchas personas ven sus prendas Supreme como sagradas, no les quitan las etiquetas y las dejan en sus clósets por años…. Yo quiero romper ese molde y hacer algo divertido, creativo e impactante”, contó Whiteback, quien gusta de teñir, modificar o romper prendas y objetos de la marca Supreme. Incluso en una ocasión perforó a balazos una sudadera de esa marca.

Esos influencers pueden ciertamente adquirir tales prendas y luego destruirlas o alterarlas porque, como ellos mismos confiesan, pueden hacerlo. Es decir, pueden pagar por ellas y deshacerse de su “inversión” sin problema.

Y, en realidad, podría decirse que el gran interés que en las redes sociales provocan sus videos les hace redituable todo el esquema. La cantidad de vistas en línea que sus videos reciben y, por consiguiente, los ingresos por ese tráfico y otros esquemas comerciales que reciben gracias al considerable tamaño de su audiencia y a la viralidad de su contenido, les producirían suficiente ganancia.

Es, en cierto modo, como en una producción de televisión o una película en la que, por ejemplo, automóviles son destruidos durante una persecución: esa devastación de valiosos bienes es parte del costo de la producción y si, al final, ese programa de TV tiene alto rating o esa película logra sustanciosa taquilla, la ganancia económica pagará con creces la “pérdida”.

View this post on Instagram

Whiteback Family Cookout 🔥

A post shared by Eric Whiteback (@ericwhiteback) on

En el caso de los influencers que destruyen prendas de la marca Supreme, a ello se añade, ciertamente, la sensación de poder que ellos experimentan presumiblemente al hacerlo, y la fascinación de quien ve los videos, que son una suerte de provocación o iconoclastia mezclada con entretenimiento.

Whiteback, por ejemplo, indica que su actividad en redes sociales le genera decenas de miles de dólares en ganancias cada mes, y en contrapartida él gasta mensualmente cerca de 20,000 dólares en productos de Supreme. Pero él personalmente no se queda con mucho de esos objetos: la mayoría, comenta, los altera y luego los vende, es de suponer que a precios mayores que lo que él pagó. La exhibición pública de su alteración, así, les daría a esas prendas un valor adicional para quien aprecia las acciones de influencers como Whiteback.

La destrucción o alteración de esas prendas Supreme, así, en realidad no implicaría necesariamente pérdida económica: el objeto considerado valioso ciertamente es, a los ojos de muchos, violentado (lo que genera interés o conmoción) pero ello le añade valor a quienes lo hacen y difunden en redes sociales. Sea vía ingresos por tráfico, publicidad y contratos o porque esos objetos modificados son luego revendidos con singulares ganancias.

Otras historias