¿Por qué podría ser hora de reemplazar finalmente “La bandera estrellada” con un nuevo himno nacional?

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En una era cada vez más antirracista donde se está reevaluando, revisando o retirando la iconografía problemática, desde Aunt Jemima y Uncle Ben hasta el coche del General Lee en Dukes of Hazzard y el nombre del grupo country Lady Antebellum, el himno nacional de Estados Unidos, “La bandera estrellada”, parece estar dando una nota equivocada.

La semana pasada, los manifestantes en San Francisco derribaron una estatua del compositor de la canción, Francis Scott Key, un conocido propietario de esclavos que en una ocasión dijo que los afroamericanos eran “una raza de personas distinta e inferior que, según demuestra la experiencia, es el mayor mal que aflige a una comunidad”. Esta semana, Liana Morales, una estudiante afro-latina de la Escuela de Artes Escénicas Urban Assembly de Nueva York, se negó a cantar La bandera estrellada en su ceremonia de graduación virtual. Le explicó al Wall Street Journal: “Con todo lo que está sucediendo, si me paro allí y canto, estoy siendo cómplice de un sistema que ha oprimido a las personas de color”. En cambio, Morales interpretó Alcen cada voz y canten, un tema que se considera el “Himno nacional negro”.

Entonces, ¿es hora de que este país prescinda de La bandera estrellada y adopte un nuevo himno con una historia menos controvertida y un mensaje más inclusivo? El historiador y estudioso Daniel E. Walker, autor de No más, no más: la esclavitud y la resistencia cultural en La Habana y Nueva Orleans y productor del documental Que dulce sonido: Góspel en Los Ángeles, dice que sí.

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“El hombre de 53 años que hay en mí dice que no podemos cambiar las cosas que han existido desde siempre. Pero también tenemos a estos jóvenes que dicen que Estados Unidos necesita estar a la altura de su verdadero credo”, le dijo Walker a Yahoo Entretenimiento. “Por eso, estoy del lado de las personas que dicen que deberíamos revisar nuestro himno nacional, porque se trata de un legado profundamente arraigado en la esclavitud y la supremacía blanca de Estados Unidos, donde una y otra vez hacemos cosas que son una bofetada en la cara a los afroamericanos y las mujeres. Primero lo hacíamos sabiendo lo que estábamos haciendo y queríamos ser sexistas y racistas. Y ahora lo hacemos con la excusa del ‘legado’”.

El activista y periodista Kevin Powell, autor del nuevo libro Cuando liberamos el mundo, dice que es importante entender el legado racista de la canción, comenzando por los antecedentes de intolerancia de Key.

La bandera estrellada fue escrita por Francis Scott Key, quien nació literalmente en una familia rica y esclavista de Maryland”, explicó Powell. “Era un abogado muy acomodado de Washington, D.C. y finalmente se convirtió en una persona cercana al presidente Andrew Jackson, quien era el Donald Trump de su época, lo que significa que había mucho odio, violencia y división. En aquel momento se produjeron ataques contra los nativos americanos y los afroamericanos, tanto los libres como los esclavos, y Francis Scott Key formó gran parte de todo eso. También fue el cuñado de un hombre que se convirtió en juez de la Corte Suprema, Roger Taney, quien aplicaba una política muy dura respecto a la esclavitud. Todo eso es problemático. Y el hecho de que Key, cuando era abogado, también enjuiciara a abolicionistas, tanto blancos como negros, que querían terminar con la esclavitud, indica que se trata de alguien que realmente no creía en la libertad para todas las personas. Y, sin embargo, lo celebramos cada vez que cantamos este himno nacional”.

“Francis Scott Key fue un gran hombre en lo que respecta a la colonización estadounidense de la sociedad”, agregó Walker. “No fue solo una persona que vivió en su tiempo. Fue una persona que contribuyó a definir su tiempo”.

<em>En la pintura aparece Francis Scott Key mientras observa como ondea la bandera estadounidense sobre Fort McHenry en el puerto de Baltimore, el día después de que fuera testigo del bombardeo británico del fuerte en la Guerra de 1812. Este suceso inspiró al poeta a escribir </em>La bandera estrellada<em>, que se convirtió en el himno nacional oficial de los Estados Unidos en 1931. (Foto AP)</em>
En la pintura aparece Francis Scott Key mientras observa como ondea la bandera estadounidense sobre Fort McHenry en el puerto de Baltimore, el día después de que fuera testigo del bombardeo británico del fuerte en la Guerra de 1812. Este suceso inspiró al poeta a escribir La bandera estrellada, que se convirtió en el himno nacional oficial de los Estados Unidos en 1931. (Foto AP)

De hecho, La bandera estrellada, basada en un poema que Key escribió sobre su relato como testigo ocular de la Guerra de 1812, tenía originalmente una tercera estrofa poco escuchada que era abiertamente racista: “Ningún refugio podrá salvar al mercenario y al esclavo / Del terror de la huida o la penumbra de la tumba / Y la bandera estrellada triunfante ondea / Sobre la tierra de los libres y el hogar de los valientes”. Aunque esa versión de la canción no se suele cantar en la actualidad, Powell la conocía desde hace años y, al igual que Morales, se ha negado a cantar el himno desde que estaba en la escuela secundaria en la década de 1980, cuando se enteró de su historia.

“Crecí con el hip-hop”, explicó Powell, quien solía escribir para la revista Vibe, “y recuerdo cómo la gente criticaba al hip-hop por ser violento. Sin embargo, La bandera estrellada está plagada de violencia. ¿Cómo es posible criticar una canción de rap por ser violenta, pero en el jardín de infantes les enseñamos violencia, literalmente, a los niños a través del himno? Me dije: ‘Ya no puedo formar parte de eso’. Así que dejé de cantarla hace mucho tiempo”.

Aunque Powell conoció el trasfondo problemático del himno nacional a una edad bastante temprana, Walker entiende que muchas personas se han enterado hace poco del abolicionismo de Key o de la horrible tercera estrofa de su canción.

“La gente simplemente no conoce la historia, y todos somos culpables de eso. Quiero decir, si no fuera historiador, no sabría estas cosas. ¡Y tuve que hacer un doctorado para aprender ciertas cosas! Todavía sigo aprendiendo todos los días”, reconoció Walker. “Estudiantes míos, que son blancos, me dicen: ‘Estoy muy enojado porque durante toda la vida me han endulzado la historia. Me siento engañado. Cuando lo descubrí, decidí que no quería seguir formando parte de ello’. Esas son las personas que ves en estas manifestaciones. Dicen que quieren vivir en un mundo donde desaparezcan esos vestigios porque no tienen razón de ser. Y que debemos intentar redimir la sociedad: si hemos perjudicado a alguien, podemos regresar y hacer todo lo posible para solucionarlo. Y este detalle es bastante fácil de arreglar”.

Dicho esto, Powell no juzga a los artistas afroamericanos que han cantado La bandera estrellada en eventos importantes en el pasado, aunque predice que muchos artistas comenzarán a negarse a cantar el himno en un futuro cercano impulsando un movimiento similar al de Colin Kaepernick y sus seguidores cuando se arrodillaron durante el himno en los últimos años.

“El problema no es el patriotismo de los afroamericanos. Quiero decir, hay pocas personas que sean tan patriotas como los afroamericanos”, apuntó Powell. “Desde mi punto de vista, creo que lo que hizo Jimi Hendrix con La bandera estrellada en Woodstock, la forma en que Marvin Gaye la reinterpretó y la llevó a una canción soul, o cómo Whitney Houston la cantó en la Super Bowl en 1991, la convirtió en un himno que pertenecía a todas las personas, no solo a quienes pensaban que deberíamos cantar a ciegas esa canción. Y eso es lo que estamos haciendo: aprovechar estas oportunidades para interpretarla porque es una manera para mostrar uno de los mejores regalos del mundo: la música”.

Entonces, si La bandera estrellada sigue el camino de la bandera confederada y Lo que el viento se llevó, ¿cuál debería ser el nuevo himno nacional de Estados Unidos? Sea el que sea, Walker dice que debería realizarse un “proceso de investigación” formal para asegurarse de que el próximo himno no tenga un pasado terrible. Powell, por su parte, sugiere la canción Imagine de John Lennon ya que, según él, es “el tipo de canción más bella y unificadora para todas las personas de todos los orígenes que puedas tener”.

Pero, ¿qué pasa con Levanten cada voz y canten? La canción fue escrita como un poema por James Weldon Johnson en 1900 y en 1905 su hermano, J. Rosamond Johnson, le puso música. El hermano de Johnson, John, la interpretó por primera vez en público en una celebración del cumpleaños de Abraham Lincoln. En 1919 la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) la llamó “el himno nacional negro”. En años más recientes, se ha mencionado en la autobiografía de Maya Angelou de 1969 Sé por qué canta el pájaro enjaulado y en la película de 1989 de Spike Lee Haz lo correcto. También fue interpretada en 1972 por Kim Weston como el número de apertura en el festival Wattstax y Beyoncé la cantó durante su famosa actuación en Coachella 2018.

“Alcen cada voz y canten cobró vida propia porque, cuando te remontas a 1900, en realidad es el mismo tipo de crueldad, tragedia, supremacía blanca, nacionalismo blanco y terrorismo… los mismos linchamientos abiertos contra los negros, como si se tratase de una Super Bowl de caucásicos posando con fotos de cuerpos afroamericanos muertos colgando de los árboles, literalmente. Y así, esta canción surge de la tradición de los esclavos en las plantaciones, lo que se conoce como tradición espiritual. Fue una forma de hacernos sentir bien y empoderados a pesar de todo lo que sucedía a nuestro alrededor. Y con el tiempo se convirtió en el himno nacional oficial del Estados Unidos afroamericano”.

Independientemente de que Alcen cada voz y canten se convierta o no en el himno oficial de Estados Unidos, Walker piensa que algunas de sus frases como “Canta una canción con toda la fe que el pasado oscuro nos ha enseñado” son apropiadas y le alegra que al menos se considere como una alternativa. “Me gusta que se preste más atención al hecho de que existe una canción llamada Alcen cada voz y canten, la gente la está redescubriendo como sucedió con el Juneteenth, dijo Walker. “Les garantizo que la semana pasada hubo mucha más gente celebrando el Juneteenth sabiendo de qué se trataba, que nunca antes en la historia de Estados Unidos.

“La diferencia entre entonces y ahora es que, probablemente como la mayoría de las personas, pensaba que no se podía cambiar nada porque muchas veces cuando las mujeres y los afroamericanos alzan la voz, alguien te da una palmada en la espalda y dice: ‘No es tan malo’ o te dice que te calles porque si quieres seguir adelante, no deberías ser un alborotador”, prosiguió Walker refiriéndose al clima actual y el debate sobre del himno nacional. “Creo que eso sucede desde hace muchas generaciones porque el patriarcado, el racismo y la desigualdad de ingresos ponen a los afroamericanos y a las mujeres en esas posiciones. Así que seguimos cantando La bandera estrellada porque no queremos ser la persona que se sienta cuando todos los demás están de pie o que no tiene la mano sobre su corazón. No queremos que alguien nos pregunte: ‘¿Qué te pasa?’, lo cual te pone en una posición comprometida. Así como cuando te dicen: ‘¿Eres estadounidense o no? ¡Vuelve a África si no te gusta estar aquí!’. Creo que lo mejor de este momento es que las personas que han abogado por esto en el pasado y que no han sido escuchadas ahora se pueden duplicar”.

“Si realmente amas a tu país y eres patriota, entonces critícalo y desafíalo a ser y hacerlo mejor, no apoyes cosas que en realidad podrían no ser válidas para todas las personas en el país. Eso es la democracia”, resumió Powell. “Si existe una tradición que perjudica a cualquier parte de la sociedad, como el sexismo, el patriarcado o la misoginia, ha llegado la hora de erradicarla”.

Lyndsey Parker

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