Por qué troles usan emojis de relojes y lápices en internet para agredir al precandidato presidencial Joe Biden

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Las agresiones, desinformaciones y provocaciones están en auge en redes sociales en el contexto de las campañas rumbo a la elección presidencial y, en el caso de la contienda primaria demócrata, se ha dado el caso de prácticas de troleo que seguidores de algunos candidatos utilizan para golpear a otros aspirantes a la nominación presidencial demócrata.

El exvicepresidente y aspirante presidencial demócrata Joe Biden enun acto de campaña en Ohio. (Getty Images)
El exvicepresidente y aspirante presidencial demócrata Joe Biden enun acto de campaña en Ohio. (Getty Images)

Una de las más recientes formas de troleo es, aunque no luce explícita para quien desconoce sus detalles, la inclusión de ciertos emojis en los mensajes de algunos usuarios sobre al precandidato demócrata y exvicepresidente Joe Biden.

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Los emojis, pequeños iconos o ideogramas que expresan ideas, sentimientos o sugieren acciones, que se han difundido entre ciertos grupos de usuarios en relación a Biden son un reloj de manecillas y una mano sosteniendo un lápiz, como se comenta en Daily Dot.

El significado de esos emojis es rudo: aluden a una supuesta senilidad o incapacidad mental de Biden, una noción que ha sido utilizada para agredirlo ofensivamente pero que, en realidad, no tendría sustento.

Algunos han aludido a que ciertos errores o confusiones de Biden en discursos públicos, o la tartamudez que ocasionalmente muestra, serían signos de que su capacidad mental está declinando y de ello se han agarrado los trolls para atacar al vicepresidente con la sutil pero filosa inclusión de los relojes de manecillas y manos con lápices en tuits y otros mensajes en redes sociales.

Esos iconos se habrían originado en la llamada prueba de “dibujar relojes de manecillas” que se aplica a personas como un modo de medir las habilidades cognitivas de una persona e identificar posibles problemas neurológicos, entre ellos demencia senil o Alzheimer, indica el portal Very Well Health.

Pero ese test no es un diagnóstico o indicador de que una persona padezca esas condiciones, sino uno de varios instrumentos de prueba que se utilizan para identificar posibles padecimientos cognitivos y dar paso luego a pruebas adicionales.

Los ocasionales errores de Biden ciertamente han resultado notorios, aunque su tartamudeo no es nuevo ni sería signo de decaimiento mental. Por el contrario, es algo contra lo que ha luchado toda su vida, como millones de personas que también lo padecen sin que ello tenga que ver con su inteligencia o capacidad mental.

En ese sentido, los relojes y manos con lápices antes aludidos son ejemplo de desinformación.

Otros troleos se hicieron de modo similar previamente en contra de otros aspirantes presidenciales demócratas, con un emoji de una rata en alusión a Pete Buttigieg o de una serpiente para Elizabeth Warren. Fue una forma ofensiva de sugerir que Buttigieg cambiaba sus políticas y planteamientos a su conveniencia  y que Warren era malvada o inescrupulosa (tras el diferendo sobre si Sanders le dijo o no a Warren que una mujer no podría derrotar a Donald Trump, algo que Sanders rechazó haber dicho).

Y aunque se ha dicho que los que han practicado con intensidad ese troleo son seguidores de Sanders, él ha repudiado esas prácticas y señalado que no tiene ni quiere tener nada que ver con ellas ni con quienes las realizan. El uso de esos emojis sería, en ese contexto, cosa de fanáticos sin el aval del precandidato ni de su campaña, como habría sido también el caso de los emojis de la rata y la serpiente.

Además, ni Sanders ni su campaña han hecho alusión, comentado o utilizado el tema de la capacidad mental de Biden.   Y, dado el auge de Biden en las elecciones recientes y en las encuestas, es claro que millones de estadounidenses lo consideran apto y favorito para ganar la candidatura demócrata primero y la presidencia después.

Pero la campaña de Trump y el Partido Republicano, en cambio, sí está atacando explícitamente a Biden, como se comenta en Politico, con el argumento de que carece de energía y está mentalmente incapacitado para el cargo de presidente.

El propio Trump ha aludido a ello, lo que resulta singular si se considera que muchos han también cuestionado su capacidad para ejercer ese cargo y llamado la atención sobre las digresiones, vueltas obsesivas y pérdidas de foco que Trump en ocasiones presenta al hablar en sus mitines.

Pero es cierto que varios errores notorios de Biden (como cuando dijo recientemente que era candidato al Senado o al confundir si su esposa o su hermana estaban a su derecha o izquierda en un reciente evento de campaña) le han dado munición a los troles y a Trump.

Pero vincularlo eso, sin datos, a una declinación mental resulta problemático y desinformativo. Y otras voces en redes sociales han señalado que presentar el tartamudeo de Biden como otra cosa (un síntoma de pérdida de capacidad cognitiva) no solo es equívoco sino que afecta y deshumaniza también a otras personas que padecen tartamudeo.

Todo ello, con todo, posiblemente palidecerá con la catarata de ataques, acusaciones, insultos y críticas, con o sin justificación, que presumiblemente arreciará conforme avance el presente calendario electoral rumbo a los comicios presidenciales de noviembre.

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