Los posibles motivos del incomprensible enfado de James Rodríguez

OPINIÓN

El Real Madrid ganó este miércoles al Leganés (2-4) en una noche prácticamente redonda: victoria, mantienen el liderato, pudieron descansar algunos de los titulares, las rotaciones funcionaron y los menos habituales se reivindicaron… Sólo no funcionó el concurso de James Rodríguez. Marcó el 0-1 al cuarto de hora rematando una gran acción de Marco Asensio, pero a partir de ahí no se vio mucho más al ‘10’ colombiano. Al menos, hasta que Zinedine Zidane le sustituyó rondando el minuto 70. Porque ahí sí que James se dejó notar, exhibiendo un indisimulable enfado.

Fue gol de Morata

La secuencia no deja lugar a dudas: cuando ve el cartelón mira al cielo como si no lo creyera, masculla algo según empieza a andar, y va chocando la mano con rabia a todos los compañeros que se cruzan en su camino. Cuando sale del terreno de juego, no hay saludo con Zidane, aunque el técnico suele acudir a chocar la mano con sus jugadores. En este caso, se entiende que el enfado del ‘10’ era tan evidente que el técnico –cocinero antes que fraile- prefirió evitar males mayores. Ya en el banquillo, James golpeó al banco. La secuencia no deja lugar a dudas. 

Y tras el partido, el propio Zidane no quiso ocultar que efectivamente James se había enfadado. “Lo comprendo”, dijo en rueda de prensa. Y tras el partido, James no quiso que amainara el huracán. Pues salió por zona mixta sin hacer declaraciones, serio, altivo, enojado. El calentón es evidente. Las declaraciones de Zidane un día antes diciendo que quería que se quedara en el equipo, así como la titularidad en Butarque quedaron eclipsados de un plumazo, como si hubiera sucedido un siglo atrás. 

James Rodriguez Zinedine Zidane Real Madrid Leganes 05042017

Zidane: "Entiendo que el enfadado de James, él es importante para el equipo"

La pregunta es: ¿por qué semejante enfado por parte del colombiano, cuando el Real Madrid está a punto de encarar el tramo más importante de la temporada? ¿Por qué ensuciar un momento tan determinante para el equipo por cuitas personales? ¿No se aprendió nada de aquellas explosivas declaraciones tras ganar el Mundialito, arruinando el momento de celebración?

Quién sabe por qué vino el enfado de James Rodríguez esta vez. Quizás porque es uno de los que menos minutos juega. Quizás porque es una de las sustituciones habituales de Zidane. Quizás porque volvió a hacer un partido regulero y se le escapa una oportunidad más. O porque le tocó jugar en Leganés con el equipo B. O porque la semana pasada se filtró en los medios que el Real Madrid iba a hacer una oferta de renovación a Isco Alarcón, y eso puede acercarle más a la puerta de salida. 


Cualquiera de estas razones podría servir para enfadar a un jugador de fútbol en algunas circunstancias concretas. Pero ni todas juntas deben ser vehículo para volver a arruinar uno de los momentos más trascendentales de tu equipo. Incomprensible en este caso, sean cuales sean las motivaciones que han llevado a James a esta dantesca situación en Butarque. Máxime, después del pobre rendimiento de los últimos 20 meses.

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