PP y Vox se tragan sus palabras aprobando el ingreso mínimo vital

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El líder de Vox, Santiago Abascal, en su escaño del Congreso de los Diputados. EFE
El líder de Vox, Santiago Abascal, en su escaño del Congreso de los Diputados. EFE

Quien optara ayer por seguir la sesión plenaria del Congreso de los Diputados por el streaming del hemiciclo pudo observar cómo ni PP ni Vox tuvieron agallas suficientes para votar en contra del ingreso mínimo vital. Semanas criticando lo que consideran una “paguita” -pero que ninguno de ellos prefiere cobrar prescindiendo de cualquier otro ingreso- o una “barra libre para inmigrantes” -y eso que ha costado mucho trabajo llegar al mínimo de trabajadores en el campo para no echar a perder las cosechas- para enfangar el debate político, y ninguno pulsó ayer el botón del 'no' para privar de esta ayuda a cerca de 255.000 familias sin recursos.

¿Qué ha pasado desde las críticas a la votación? Pues felicitaciones de diversos organismos públicos y privados, varios sondeos -incluido el CIS- otorgando una aprobación de más del 80% a la propuesta, apoyos de ilustres miembros del PP como el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, y el exministro de Hacienda Cristóbal Montoro, y la bendición del mismísimo Fondo Monetario Internacional.

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La victoria de la izquierda es histórica. Con la subida del sueldo mínimo profesional en enero y la aprobación ayer de la medida estrella de la agenda social del Gobierno de coalición, PSOE y Unidas Podemos "ya pueden dar casi por amortizada la legislatura", aseguraban algunas voces cercanas.

Pero, como la política de hoy en día es básicamente confrontación, no hubo ni cinco minutos de buenas palabras de unos y otros para felicitarse por una tramitación aprobada sin un solo voto en contra. Y eso que ayer había más gente que en las últimas semanas. Dado que el PP se saltó el pacto que él mismo firmó hace apenas dos meses aumentando el cupo de diputados presentes durante el estado de alarma e infringiendo las normas de distanciamiento sanitario.

PP y Vox ya tienen la excusa para criticarlo cuando les venga bien, algunas asociaciones de hecho lo han calibrado su impacto en junio cuando ni siquiera ha entrado en funcionamiento, y recordar que ayudaron a su tramitación, cuando lo que esté en juego sea una campaña electoral. Lo que sea por explicar a sus votantes cómo la “paguita bolivariana”, el “regalo que crea dependencia” o la “pensión sin honra”, cuenta con el sello de ambos partidos.

Pero ahora, en estos días de junio, toca defenderlo. ¿Cómo? Pues con los mismos argumentos de quienes siempre la han apoyado. Fíjense en este detalle. El propio presidente del PP, Pablo Casado, señaló a finales de mayo que el Partido Popular es “un partido que siempre ha defendido que nadie puede quedar atrás”.  El subconsciente le gastó una jugarreta usando una de las coletillas más repetidas por el Gobierno desde el inicio de la pandemia y la tramitación de los ERTES. Suerte para él que no lo hizo en el diario de sesiones y podrá rectificar en las próximas semanas. Cuando se le ocurra cómo seguir criticando algo que ayer apoyó.

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