El coronavirus destapa las carencias de la sanidad madrileña y su modelo privatizador a lo largo de los años

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La propagación del coronavirus en España, especialmente en la comunidad de Madrid y las ciudades vascas de Vitoria y Labastida, han provocado que se active un nuevo nivel de alerta en estos lugares: el de contención reforzada. Consiste en el cierre de colegios, institutos y universidades, así como otras medidas con el objetivo de evitar que la epidemia se siga extendiendo.

Una de las mayores preocupaciones que existe es si los hospitales podrán enfrentarse al brote sin que se produzcan saturaciones. Y lo cierto es que la sanidad madrileña se va a ver obligada a probar los límites de un sistema público que lleva años sufriendo recortes y debilitándose. Su eficacia ante una situación extraordinaria de crisis está en duda, tal y como revela El País.

Los hospitales madrileños, puestos a prueba con el coronavirus (AP Photo/Manu Fernandez)
Los hospitales madrileños, puestos a prueba con el coronavirus (AP Photo/Manu Fernandez)
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Los datos son elocuentes. Actualmente, la comunidad cuenta con 33 hospitales públicos y 50 privados, tras varias décadas de gobierno del PP en la región. El partido ha apostado por la proliferación de centros privados, lo que ha debilitado los recursos de los públicos.

En este sentido, el Observatorio Madrileño de Salud afirma que el gasto sanitario per cápita se situaba en 2017 en los 1.254 euros, estando la media del resto de comunidades en los 1.370. Dos años después, en 2019,el presupuesto agravaba la situación. Madrid bajaba hasta los 1.236 euros, mientras que en el resto de regiones se ascendía hasta los 1.444.

Además un informe de UGT señala que el crecimiento de la inversión en sanidad privada triplica al de la pública en Madrid. Un trasvase de dinero que se ha producido de manera pronunciada en los últimos cuatro años. Precisamente, en esta crisis ha sido muy criticada la labor de los privados en las redes sociales y los usuarios les han acusado de ponerse de perfil y derivar los casos a los públicos.

Al respecto, el pasado 28 de febrero, la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE) y la Asociación Empresarial del Seguro (UNESPA) quisieron huir de las críticas y aclararon que se estaba atendiendo con normalidad a cualquier paciente que acudiera a cualquiera de estos centros con síntomas compatibles con el COVID-19.

Otra cifra reseñable de la sanidad madrileña es la que se refiere al número de profesionales sanitarios de la región. Entre 2010 y 2018 se han reducido en 3.300, según el Servicio Madrileño de Salud. Lo preocupante es que en ese mismo periodo de tiempo la población creció en casi medio millón de personas.

Con menos recursos y más potenciales pacientes, la atención se ha resentido. Además, Comisiones Obreras recuerda a El País que faltan otros 2.000 sanitarios, que fueron prometidos para la campaña de la gripe, pero que nunca llegaron a ser contratados. Ante la crisis, la Comunidad ya ha tenido que hacer frente a 300 nuevas contrataciones, así como ampliar el contrato de 1.300 trabajadores ocasionales para evitar el colapso.

La gran mayoría de los casos por coronavirus (cerca del 80%) se pueden tratar sin ingreso hospitalario. El 20% restante sí lo requiere, de los cuales el 5% son personas que necesitan estar en cuidados intensivos. Y existen dudas sobre si Madrid está preparada para afrontar este incremento de pacientes en los centros sanitarios, especialmente si el número de casos sigue creciendo a la misma velocidad.

Falta de camas en hospitales

Hay dos datos que llevan al pesimismo. Uno de ellos es que entre 2014 y 2017 se redujo el número de camas en hospitales públicos en 1.007 unidades, aunque en mixtos y privados aumentaron ligeramente (116 y 98 respectivamente). Así, hay 0,15 camas por cada 1.000 habitantes en la Comunidad. Unas cifras más bajas que la media nacional (0,35) y residuales respecto al promedio de la OCDE (1,1).

El segundo dato negativo es que en 2019 había más de 590.000 personas en lista de espera (casi un 9% de la población madrileña), lo que provoca que hagan falta unos 148 días para que haya un diagnóstico.

Largas colas en los supermercados madrileños (AP Photo/Paul White)
Largas colas en los supermercados madrileños (AP Photo/Paul White)

Estos datos ya mostraban que la sanidad madrileña estaba sufriendo por los recortes, por lo que la crisis del COVID-19 lo que ha hecho es empeorar la situación. Ante las crecientes peticiones de test, los laboratorios han tenido que ir ampliándose según avanzaba el brote.

De las cuatro instalaciones dedicadas al principio al coronavirus se ha pasado a las siete actuales y puede que sean más. Y los hospitales también comienzan a sufrir por el aumento de pacientes. La sanidad madrileña se enfrenta a una prueba dura. Los próximos días serán determinantes para saber cómo la pasa.

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