El PSG, un decenio del sueño inacabado de Catar

Agencia EFE
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París, 5 may (EFE).- El sueño parisiense de Catar cumple 10 años, el tiempo que ha pasado desde que un fondo de inversión de ese país del Golfo Pérsico se involucró en el París Saint-Germain con la ambición de llevarle a lo más alto de Europa, un sueño que un año más ha quedado truncado.

A golpe de talonario, Doha ha construido un equipo potente, en el que destacan los dos jugadores más caros de todos los tiempos, el brasileño Neymar, por el que pagaron al Barcelona 222 millones de euros, y el francés Kylian Mbappé, que costó 180 millones para arrebatárselo al Mónaco.

Junto a ellos, figuras como Ángel di María, Marquinhos, Marco Verratti o Keylor Navas, en una obsesión por comprar calidad, pero también experiencia europea, sin ocultar que su deseo es conquistar la Liga de Campeones.

Pero el tropiezo en semifinales contra el Manchester City, un año después de haber alcanzado la final, ha puesto de manifiesto que el proyecto de los jeques no es tan fácil como en un primer momento se habían planteado.

Al poco de aterrizar en París, el hombre designado por el emir de Catar para dirigir el PSG, Nasser Al Khelaifi, revelaba que su proyecto era dominar Europa en "cinco años".

A golpe de fracaso, el club ha ido entendiendo que la Liga de Campeones no se domestica con millones y que una competición tan caprichosa amenaza con fagocitar toda la ambición de un club.

Este nuevo varapalo se produce en un año vital para el club, que ve como sus dos principales estrellas están en puertas de acabar su compromiso de cinco años, lo que amenaza con perderles sin recibir parte del dinero invertido en ellos.

Durante mucho tiempo, la renovación de Neymar parecía en buena vía. El jugador se ha implicado mucho en tratar de remontar la eliminatoria contra el City, pero el fracaso puede cambiar sus planes.

E influir también en los de Mbappé, que se ha mostrado más frío en las negociaciones para prolongar su compromiso. La joven estrella francesa sabe que su próximo contrato es clave en su carrera, sobre todo en su ambición de acabar un día en uno de los grandes del continente.

En medio de los rumores que le sitúan fuera del PSG esta temporada, el jugador ha respondido siempre con evasivas sobre su futuro, mientras que sus representantes han dado largas a las prisas del club.

Los próximos días se antojan claves en este frente, puesto que ahora el equipo debe concentrar sus esfuerzos en ganar el campeonato doméstico, donde son segundos a un punto del Lille.

De no lograrlo, firmarían una de sus peores campañas y podrían hacer tambalearse todo el sueño catarí, que comenzó hace 10 años.

Desde entonces, las inyecciones de dinero han sido constantes, con el objetivo de crear una maquinaria de nivel europeo.

Tardaron en abrirse las puertas de la élite. Sus primeros años estuvieron marcados por dos nombres, el veterano Zlatan Ibrahimovic y el técnico italiano Carlo Ancelotti.

El primero se implicó en el proyecto y lo encarnó durante años, pero no fue suficiente para hacerlo fructificar en Europa. El segundo se marchó al Real Madrid a las primeras de cambio, síntoma de que el PSG todavía no estaba en la aristocracia.

Su sustituto fue Laurent Blanc que tampoco logró elevar el nivel europeo, lo que pagó con su cargo tras tres temporadas en el banquillo.

La apuesta por Unai Emery tenía un claro signo continental, puesto que el español llegaba con la vitola de haber ganado tres veces la Liga Europa con el Sevilla.

Tras caer el primer año en octavos de final contra el Barcelona después de la mítica remontada del Camp Nou, el club puso a su servicio a los dos jugadores más caros del mundo, pero tampoco mejoró su andadura europea, por lo que fue sustituido.

Con Thomas Tuchel, un técnico sin palmarés pero con reputación de ordenado, eligieron una vía nueva, que en su segundo año desembocó en la histórica clasificación del PSG para la final de la Liga de Campeones.

El hito logrado no afianzó al técnico, que tras desavenencias con la dirección deportiva fue cesado en diciembre pasado, para abrir la etapa del argentino Mauricio Pochettino.

El técnico, que ya llevó al Tottenham a la final de la Liga de Campeones, se quedó a las puertas en esa ocasión, sin dar satisfacción a las ambiciones de los dueños del club.

Luis Miguel Pascual

(c) Agencia EFE